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Vivir la Resurrección, hoy

Vivir la Resurrección, hoy

Credo_para_la_PascuaA fuerza de repetir acontecimientos y celebraciones, los humanos nos olvidamos o trivializamos el sentido profundo de lo que queremos significar. Quizá en ningún otro acontecimiento ocurre esto como en la celebración de la Pascua de Resurrección. Decir que Cristo ha resucitado suena a muchos, incluso a gente que lleva la etiqueta de cristiano, a música celestial, a fiesta, a vacaciones, a recuerdos del pasado, a fiesta especial para algunos especiales que se llaman cristianos o, más específicamente, católicos… Y, sin embargo, en esta Fiesta de la Resurrección, celebramos uno de los acontecimientos que marcan un hito en la historia de la humanidad, que constituye un referente ineludible, un antes y un después, no solo para los creyentes sino para todos los hombres…

Sin este acontecimiento, la historia de los hombres sería distinta: la búsqueda infatigable del bien y de la verdad, por parte de la razón humana, flotaría en la oscuridad; una amplia capa nebulosa dominaría el amplio espectro del planeta. Jamás la mente humana se hubiera acercado a la concepción de un Dios que es capaz de auto-inmolarse para mostrar su amor al hombre. Nunca la más conspicua inteligencia ni sistema filosófico se hubiera atrevido a soñar metas tan elevadas de perfección: no solo “amar al otro como a ti mismo”, que es el mantra de las filosofías y religiones buscadoras de más alta perfección…, sino amar incluso al enemigo, hacer bien a quien te hace mal, ser amigo de modo preferente de los pobres, de los despreciados, de los pecadores…

¿Y como podría uno imaginarse tener modelos de referencia de tan cautivadora fuerza de seducción como Jesús de Nazaret, tal como nos lo presenta evangelio, o como alguna de las figuras que le siguieron más de cerca, a lo largo de la historia del cristianismo? Francisco de Asís, Vicente de Paúl, Teresa de Calcuta,
Teresa de Jesús, por citar solo unos pocos, serían figuras de ficción calenturienta sin la fuerza viva, sin la presencia activa de Jesús de Nazaret, fuerza transformadora del devenir de la historia…

Sabemos de quien nos hemos fiado. Él dijo sin remilgos, sin miedos ni alardes grandilocuentes: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, “Quien me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la vida eterna”. Quien afirmó esto o era un loco o sabía bien lo que decía, de lo contrario habría quedado en el más absoluto de los ridículos. Los que lo oyeron y dieron testimonio de Él no eran personas crédulas, sino hombres sencillos del mar, acostumbrados al realismo de la vida de cada día, no fabricantes de cuentos ni de filosofías baratas. Tampoco se fiaban de palabras bonitas: solo aceptaban lo que veían y palpaban. con sus manos. Aspiraban, como patriotas, a ver realizados los sueños de grandeza de su pueblo, a ocupar los primeros puestos de un reino imaginario… El Maestro les tiro de su caballo y los mandó a anunciar una buena nueva jamás soñada; les cambió los sueños de grandeza por la alegría del sufrimiento en el seguimiento del Maestro, hasta dar la vida por Él y por el Reino de Paz de Justicia y de Amor que Él mismo les mando anunciar…

El testimonio de sus primeros seguidores es fiable, sabemos de quien nos hemos fiado: testificaron con su propia vida y con su muerte la verdad de lo que anunciaban. Desde entonces hasta hoy, millones de seguidores, de toda raza, cultura y condición social han ratificado su verdad y su proclamación de haber visto y sentido a Cristo Resucitado, actuando en sus vidas y dándoles una fuerza irresistible ante las realidades de la vida, del dolor y de la muerte. Solo queda a los hombres de buena voluntad de hoy, a los buscadores de bondad y de verdad, a los que hemos tenido el privilegio de conocerlo y de seguirle de cerca, coger el testigo, la antorcha encendida, y proclamar bien alto que Cristo ha Resucitado, nosotros lo hemos visto en nuestra vida y sigue vivo entre nosotros, en nuestras comunidades, en nuestros proyectos y en nuestras aspiraciones más profundas. Y este Jesús que os anunciamos ha resucitado para todos… Esta es la gran fiesta y alegría que os anunciamos hoy:

El canto gozoso de Pascua: Cristo ha resucitado para todos.

Cristo ha resucitado para todos,
para ricos y pobres, para blancos y negros.
Para los de izquierda y de derecha,
para los de arriba y los de abajo,
para el niño y para el anciano,
para el intelectual y para el obrero,
para el inmigrante y el del lugar;
porque para Él todos
somos hijos de un mismo Padre.

¡Alegría, hermanos!
Jesús ha resucitado para liberarnos
para darnos la esperanza
de nuestra propia Resurrección,
para dar vida a nuestra vida.

Con su Resurrección todo cambia de sentido.
El dolor es redentor,
la cruz es signo de salvación
para el hombre caído.

Con la Resurrección de cristo
ha surgido el hombre nuevo
la nueva criatura capaz de transformar el mundo.

Con su Resurrección
nace el hombre nuevo
comprometido consigo mismo
y con los demás,
el hombre que busca la verdad,
que lucha contra la injusticia
donde quiera que esté-

¡Alegría Hermanos!
Cristo ha resucitado
y nosotros con El.
Construyamos juntos
Un mundo nuevo
donde reine la alegría y la paz para todos.

Pero, conscientes de la fragilidad de nuestra razón y de nuestras actitudes te pedimos que aumentes nuestra fe:

El credo de la Pascua.

“Creo que en tu resurrección
alcanza sentido mi vivir,
mi caminar y mi morir.

Creo que en tu resurrección
mi fe ha encontrado
su apoyo en la luz,
en la fuerza y en la paz..

Creo que en tu resurrección
ha sido vencida mi cobardía
y ha sido desafiado mi viejo temor.

Creo que en tu resurrección
mi carne ha recibido las arras
de una inmortalidad
más allá de la muerte.

Creo que en tu resurrección
nuestra esperanza ha dejado
de confundirse con el optimismo y la utopía.

Creo que en tu resurrección
nuestros muertos alcanzan
la paz y la Luz de su presencia.

Creo que en tu resurrección
yo he sido despertado
a una vida sin playas ni fronteras.

Creo que en tu resurrección
fueron bendecidos el trabajo
y el progreso, el amor y la amistad.

Creo que en tu resurrección
el mundo ha dejado de ser escenario
para convertirse en compañero del hombre.

Creo que en tu resurrección
las cosas de esta tierra han recobrado
su limpia luz recién nacida.

Creo que en tu resurrección
a los pobres del mundo
se les anuncia una definitiva liberación.

Creo que en tu resurrección
la historia de los hombres y mujeres
ha hallado un centro y un sentido.”

José Ramón Flecha

Invitamos a visualizar el power-point que adjuntamos

Descarga el Power Point “Credo para la Pascua” aquí:

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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