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La mirada limpia, abierta al infinito de la creación

La mirada limpia, abierta al infinito de la creación

Amigos, ya está bien de lamentaciones y de llantos: os invito a entrar en lo más profundo de vuestra conciencia reflexiva y abierta a otros mundos siderales, superando las barreras de la mirada superficial que nos adentra en las cavernas del pesimismo y de las sombras, de la realidad, de lo cotidiano y de lo periférico…

No necesitamos alas para volar sobre las montañas que se pierden en el horizonte, ni abrir nuestros ojos que se proyectan con fuerza  para contemplar la inmensidad del cielo,  añil otoñal; tampoco necesitamos recurrir a las grandes gestas de nuestra historia “personal”, ni al recuerdo vivo de los añorados buenos tiempos de juventud ni de nuestra feliz infancia…

¿Por qué ver siempre el medio vaso vacío y no sonreir ante la botella casi llena? ¿Por qué añorar nuestra salud perdida  justo en los cortos instantes de nuestro dolor pasajero? ¿Tendremos los humanos vocación de plañideras? ¿Será nuestra mirada constitutivamente miope para no ver las maravillas que, día a día, Dios pone al alcance de nuestras retinas?

¿Por qué no adentrarnos sin miedos en ese misterio profundo de la vida misma, del cuerpo humano, por ejemplo, que nos acompaña en nuestro caminar diario, testigo fiel de la sabiduría y de la Providencia de Dios? Entremos ya, despacio, los ojos bien abiertos y los oídos atentos, para percibir los latidos de Dios en la cavidad luminosa de nuestro  yo corpóreo…

Os invito a contemplar, pletóricos de alegría y gratitud, esta maravilla del cuerpo humano, que ninguna mente humana ni materia inerte, pudo idear ni realizar. Retengamos la descripción del cuerpo, con sus palabras precisas, pero elevemos nuestra mente y nuestro corazón, en extasiada contemplación, alados en la música, el ritmo  y la imagen esplendorosa…

Os invito a contemplar las maravillas del cuerpo humano en el próximo tema de este blog. Quedareis extasiados y atónitos de asombro, ante el milagro permanente, del cual nosotros mismos somos portadores y testigos.

1 comentario

  1. José Miguel De La Fuente González

    Mi buen Félix (o padre Félix, que no tengo ningún problema en intitularle), en el hermoso exordio acerca de la mirada limpia sobre la creación divina creo que peca de morigerado. Hay serviciales invitaciones para…, hay afables incitaciones a…, hay caritativos deseos de volver la vista para adentro y…; pero todo tan cuidadoso, tan subjetivo, que diese la impresión de que siendo su verdad, Félix, no obstante, hubiese otras que tuviesen igual validez. La disputa por la fe tiene lugar con los indiferentes ante las cuestiones que se debaten en la vida espiritual. Aquí juegan los duros, las espuela a las que no se pueden oponer las espigas. Aquí es el territorio de lo objetivo, lo intrínseco, donde todos tienen un discurso común y lo respaldan. Aqui sí que un dómine, quo vadis?, con un Pedro o un pasota en retirada y un Cristo dispuesto a crucificarse por ellos dos solos, dispone entre los desinteresados y escépticos grandes globos de saliva y buenos nudos de garganta. Deo volente, tal vez nos sea dado verlo. Un abrazo.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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