Menú

La Familia vicenciana, ante las elecciones generales de cualquier país (4ª parte)

La Familia vicenciana, ante las elecciones generales de cualquier país (4ª parte)

Cuarta parte: Ante la duda, búsqueda permanente de fidelidad a nuestro carisma.

Ante un ideal tan exigente, surge la pregunta: “¿Pero es que existe algún partido político que se acerque a esta tabla de valores que creemos, de buena fe, que dimanan del ideal evangélico?”

Pues este es nuestro reto: hay que afirmar con claridad y rotundidad, sin ambages, que no hay ningún partido político, ni de derechas ni de izquierdas, que se acerque, ni de lejos, a estas alturas del ideal cristiano. Por tanto, hay que ir a votar a sabiendas de que ningún partido político es precisamente la encarnación de nuestro ideario cristiano. Esto quiere decir que, como miembros de la Familia Vicenciana, nuestra opción preferencial absoluta es el mensaje de Jesús y que, por eso, no pertenecemos, propiamente, a ningún partido, ni de derechas ni de izquierdas, ni de ningún otro color, aunque, dada la condición humana, para evitar males mayores, tengamos que decantarnos por uno u otro partido, según las circunstancias. Jesús y su proyecto de vida, con respeto profundo a los que no piensan como nosotros, es nuestro único santo y seña, nuestra única bandera política…

Sería una falsa deducción de estas afirmaciones pensar que da lo mismo votar indistintamente a uno o a otro partido, o incluso abstenerse, o votar alternativamente a uno y otro. Por si hay algún despistado, o tardo para comprender, hay que dejar claro que, a la hora de depositar nuestro voto, siempre hay que buscar acercarnos al ideal que da sentido a nuestras vidas, al programa electoral que más se acerque a nuestra concepción cristiana de la vida, que defienda, según nuestra conciencia bien formada e informada, el mayor conjunto de medidas aceptables.

No, no me gusta eso de optar por el mal menor, optemos por siempre por el bien mayor, aunque nuestro aval global a un partido implique la aquiescencia inevitable a ciertos daños colaterales. Dejemos claro que los partidos, por instinto de supervivencia política, siempre tienden a proponer planes y programas políticamente correctos, mientras que nosotros tenemos que luchar y defender nuestras ideas por opciones evangélicamente coherentes…

Utilizando el lenguaje de los jóvenes, algunos, quizá muchos, van a decir que eso es un poco rollo, que no acaban de entenderlo. ¿Cuál es realmente la diferencia entre buscar el bien mayor y la aquiescencia (aceptación solapada, digamos) ante el mal menor…?

Pues es una diferencia de matices muy importante, a mi entender. Como seguidores de Jesús, impregnados del carisma vicenciano, no podemos optar nunca por el mal en sí mismo, pero, a veces, el bien y el mal están tan inseparablemente unidos que no podemos separarlos de momento, ya llegará el momento oportuno… Quizá la parábola del trigo y la cizaña que crecen juntos en el campo hasta el tiempo de la cosecha, con la “aquiescencia” del Sembrador, puede iluminar nuestra reflexión.

Hay que reconocer, no obstante, que es difícil discernir entre el grano y la cizaña, más aún, cuando se trata de opciones que dependen de la conciencia personal de cada uno, de la sensibilidad de las personas, de ámbitos culturales y sociales distintos. Esto explica el hecho de que, aun teniendo en cuenta el listado de valores que hemos señalado, todavía hay muchos creyentes de buena fe que no saben discernir, con total claridad, el “bien mayor” o “el mal menor”, a la hora de optar por un partido u otro, y que, de hecho, hay entre ellos amigos que, con la mejor voluntad del mundo, votan optan por distintos partidos.

La conciencia es muy compleja… El mismo evangelio de Jesús que es tan exigente y claro en los principios, es muy plural y abierto en la valoración de las opciones y de las conductas. Con gran sorpresa, y hasta con escándalo de algunos, afirma que los que son tenidos por modelo serán juzgados con más severidad que los que son condenados y desechados por malos… Pero, si algo debe quedar claro es que siempre debemos buscar el bien mayor, lo más próximo a nuestro carnet de identidad cristiana. Para eso debemos formarnos muy bien, informarnos mejor todavía, reflexionar a tope antes de dar nuestro aval a ninguna opción política. Es un deber de conciencia.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

Comentarios recientes

Calendario

junio 2018
L M X J V S D
« May    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930  

Archivos