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Clamor por vivir

Clamor por vivir

Todas las razones y argumentos para defender el derecho a la vida del no nacido, expuestas en mis anteriores aportaciones, me parecen pálidos reflejos del grito desgarrador del niño que reclama su derecho a la existencia, acurrucado en el seno de su mamá… Basta agudizar la imaginación y la sensibilidad poética para escuchar su llamada callada, pero insistente, envuelta en expresiones de ternura y de súplica… Invito a las mamás en trance de tomar decisiones tan arriesgadas y dolorosas a escuchar este clamor que no cesa…

Nadie como mi amigo Paulino Sáez, sacerdote Paúl, ha expresado tan poéticamente este clamor y súplica. Ojalá sirva también de razón irrefutable para esos miles, millones de personas que próximamente se manifestarán en todo el mundo por el “Sí a la vida”

 

 No me mates mamá.
Déjame que te quiera un poquito…
No arrebates mi aliento chiquito
Que no sé sin ti respirar.

Imagina que estoy en tus brazos
Y me comes a besos…
Imagina que me pongo malito
Y que lloras por no saber lo que tengo…
Imagina que entro en tu pecho
Y me sientes… como no me has sentido…
Y crece tu cariño de madre
Y me quieres… sin haberme querido…
Si me encuentras pesado a tus brazos,
Si mi piel le repugna a tus labios,
Si mi llanto desvela tu sueño…
Entonces… me iré…
Me iré caminando por muchos caminos.
Tú vendrás, si quieres, conmigo;
O estarás esperando mi vuelta
Pensando que me he ido muy lejos…
Y te asomarás despacito a la puerta
Y yo estaré cerca…
Viviendo en tus pensamientos.

Y cuando llegue a los pueblos
Y la gente pregunte,
¿Quién es ese niño?
Orgulloso daré mi respuesta
Y diré que tú eres mi madre,
Estés o no estés tú conmigo.
Y me oirás desde lejos
Y mirarás con tus ojos perdidos…
Y sentirás que tú eres mi madre
Y te sentirás orgullosa de tu hijo.
Si tú quieres me iré aún más lejos…
Si tú quieres me estaré quietecito
En el rincón más oscuro…

Después… ya me iré…

Ahora no; no me mates, mamá;
No me mates, que soy muy chiquito.

Déjame que respire tu aire,
Déjame que me vea en tus ojos;
Déjame que en tu seno me calme.

Seré luz que alumbre tu rostro
Cuando tengas la mente sombría.
Seré espejo que nunca te mienta
Cuando busques en mí tu alegría.
Seré guía que guíe tus pasos
Cuando tú estés perdida…

Y tú me dirás:
¡Cómo brilla el sol en tu cara!
¡Qué alegría acunarte en mis brazos!
¡Qué suerte tenerte… y…
Y me apretarás…

No me mates, mamá.

Desde dentro te veo chiquita,
Jugando a muñecas,
Alegre y tranquila,
Esperando la luz de tu fiesta.

Y no tienes miedo…
Tu madre te sueña…
Y un montón de caricias te esperan.

Tengo miedo, mamá…
Yo sé que te peso en tu vientre
Y me asusto de sentir lo que sientes…

¡Me das miedo, mamá!
Si tú quieres me estaré quietecito
Sin moverme siquiera un poquito.

Pero… ino me mates, mamá!

Si me matas…
Tendrás para siempre el semblante sombrío
Porque siempre gritará tu recuerdo,
Cuando veas jugar a los niños;
¡He matado a mi hijo!…
¡He matado a mi hijo!…

Si me matas, mamá,
No volverás a mirarte al espejo
Por no ver la tristeza en tu frente.
Y cuando vean tu ceño fruncido,
La gente dirá
¡Está pensando en su hijo!…
¡Está pensando en su hijo!…

Si me matas, mamá,
Miedo tendrás de tu sombra
Y del andar de tus pasos…
Y andarás siempre sola…
Pensando…pensando…

¡Si viviera mi hijo!…
¡si viviera mi hijo!…

Autor del poema, tomado del folleto “No me mates, Mama”,
editado por la Asociación Feyda en el año 1995):
P. Paulino Sáez, sacerdote Paúl

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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