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María de Navidad, estrella del Año Nuevo

María de Navidad, estrella del Año Nuevo

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Al comienzo del año, bueno será tener puntos de referencia seguros y fiables, para no perdernos en inseguridad del camino, ni en la oscuridad de la duda. Vivimos tiempos oscuros, aventuras arriesgadas, búsquedas ansiosas…, y no vemos el final del túnel…

El sol que brilla en Belén, Dios hecho Niño, que asume nuestra condición humana para elevarnos sobre nuestra propia condición contingente, titubeante, ha elegido también sus estrellas, que iluminan y allanan el camino del día a día. Sin ellas, el sol se apaga en un ocaso sin retorno. Ellas, esas estrellas luminosas en la noche, siguen transmitiéndonos la luz que reciben del sol naciente…

Y María es la primera estrella de esta constelación de estrellas que Dios ha puesto a lo largo de nuestros caminos en la vida. Ella ha alumbrado la Luz, pero sigue transmitiéndonos la luz del que alumbró en Belén… María realiza como nadie la misión que Dios le ha asignado. Ella tiene como misión específica, la de hacer posible la presencia del Hijo de Dios entre nosotros, aceptando ser Madre de Dios.

María acepta libre y responsablemente el plan de Dios sobre ella y nos enseña a hacer lo mismo.

Inmersa en contemplación profunda cuando la visita el ángel, escucha atentamente su mensaje y busca comprender la hondura e implicaciones de este mensaje. No duda, no titubea, no responde a tontas y a locas ante los halagos de la propuesta: escucha, contempla, reflexiona y una vez que comprende, acepta con humildad la propuesta y se sumerge en la voluntad de Dios: aquí está la humilde esclava del Señor, hágase en mi según su plan… No para aquí su fidelidad de humilde esclava: ella, a lo largo de toda su vida, mantiene la relación íntima con su Dios y medita constantemente lo que El espera de ella: constantemente meditaba en su corazón las palabras del Señor… Y su palabra la ponía en acción, sin arredrarse ante la dificultad: visita a su prima Isabel, recorriendo caminos pedregosos, y la atiende durante tres meses, hasta el alumbramiento de su prima; se arriesga por el honor de unos recién casados, malos previsores, en Caná; está presente en los momentos difíciles de su Hijo y de sus amigos…

¿Qué más se puede esperar de esta mujer intrépida y valiente?

María es, ante todo, la elegida para ser madre de Dios… Y lo es, porque biológicamente es madre de Cristo, Dios y hombre.. Pero lo es también, de una manera especial, por su relación total, íntima, con Cristo, porque desempeña con Jesús todos los servicios y cariños de la mejor de las madres. Hay que añadir que el don gratuito de ser Madre de Dios, no es solo para ella, sino para ofrecerlo al mundo. A través de su fecunda virginidad da a los hombres los dones de la salvación. Por esta maternidad divina, María sigue dando a los hombres la vida divina que es el mismo Cristo y su Espíritu. Por esto mismo es también nuestra Madre y Madre de la Iglesia.

María es también la elegida para ser modelo de referencia en el seguimiento de Jesús, modelo de escucha y de realización del mensaje de Jesús.

Ella lleva a su vida, como nadie, el mensaje de las Bienaventuranzas, que constituyen el proyecto de vida que Jesús nos propone, como sello de identidad con Él. Basta recordar algunos de los rasgos más significativos de este proyecto de Jesús, que brillan como estrellas de luz propia en María: ella es la pobre que solo tiene a Dios por Rey. Es la humilde esclava del Señor, siempre atenta a hacer su voluntad en todo…Es la que tiene hambre y sed de justicia, siendo la voz de los que no tienen voz; denuncia la prepotencia y abuso de los ricos, se declara a favor de los pobres, a los que Dios bendice y protege. Ella es la misericordiosa, la llena de ternura y de compasión para los que la necesitan, la que sabe escuchar, esperar y animar; la que mantiene intacta la confianza y la fe de los amigos de Jesús, mientras esperan amedrentados la venida del Espíritu; ella es la limpia de corazón, la intacta, la que no se deja seducir por los atractivos del mal; la que es llamada por Dios llena de gracia, desde el principio, por don gratuito de Dios; hasta el final, por su fidelidad creciente a las llamadas de su Señor, hasta inmolarse con su Hijo en la cruz…

María es también elegida para ser modelo de silencio contemplativo y de coherencia de vida… María es la mujer orante por excelencia, que contempla, que escucha en su corazón, en busca permanente del beneplácito de Dios. Por eso es nuestra estrella guiadora, nuestro modelo de rebeldía y de búsqueda permanente de sentido y de vida, en una sociedad de muchas palabras vacías de sentido y de poca coherencia interior. La palabra mueve el mundo, es la fuerza motriz que transforma, que construye, pero el silencio engendra la palabra; por eso, la palabra que sale de los labios sin pasar antes por el corazón y la razón contemplativa, suena a hueca, no tiene raíces, carece de cimientos y de consistencia y se derrumban los castillos construidos sobre esas palabras vacías y huecas, como lo estamos constatando a diario en nuestra sociedad, azotada por los vientos…

El silencio, los silencios, de María no son inhibición, ni pasividad, ni pusilanimidad, ni miedo; son exactamente lo contrario… Este silencio se hace búsqueda y aguante en la adversidad; decisión firme y valiente para el empadronamiento en Belén; fuerza y riesgo en la huida a Egipto; valentía y coraje hasta el heroísmo en su presencia ante el Calvario… Pero este silencio contemplativo de María es también presencia activa, empatía, disponibilidad para el servicio en su vista a Isabel, en las bodas de Caná de Galilea; apoyo orante en la espera de Pentecostés… Es, incluso, palabra valiente en defensa de los pobres y excluidos, de los desheredados, en su canto Magníficat…

Por eso María es, en su alumbramiento en Belén, que celebramos en Navidad, la Estrella Polar que guía nuestro caminar, al comienzo del año, hacia el sol naciente en Belén. Ella es esta Navidad, y en la Navidad permanente de nuestra vida, la Estrella del Año Nuevo, renovado día a día, año a año…

Dificilmente pueden expresarse en el canto tantas bondades de María. Salomé Arricibita, cantautora cristiana de “pro”, lo consigue en su canto, que os propongo a continuación. He aquí el videoclip de su canción, que vale para meditar despacio. Después del videoclip, la letra…

 

 

María, mujer Fuerte

Esperando siempre
con la sonrisa iluminando
sus quehaceres.
Con la esperanza empapando
sus quereres.
Con una plegaria entre sus labios
sin que cese
la confianza en un Dios Padre
que nos quiere.

Mujer fuerte, con o sin miedo,
mujer que hace crecer sus talentos.
Mujer atenta,
mujer que entiende,
mujer que elije
mirar de frente.
Mujer que espera,
mujer que anhela,
mujer que no hace pequeña
ninguna entrega.
Mujer que calla,
mujer que habla
con las palabras
que guarda en su alma,
que guarda en su alma.

Esperando siempre,
manos activas,
que acarician y convierten,
en vida nueva
sus cuidados y deberes,
con la palabra precisa,
cual simiente,
que aguarda el día de crecer
y hacerse fuerte.

Mujer en vela
Mujer que siente
el miedo hiriente
y el amor que envuelve.
Mujer que mira agradecida
las huellas que Dios deja en su vida.
Mujer que espera,
mujer que anhela,
mujer que no hace pequeña
ninguna entrega.
Mujer que calla,
mujer que habla
con las palabras
que guarda en su alma.

Mujer fuerte, con o sin miedo,
mujer que hace crecer sus talentos.
Mujer atenta,
mujer que entiende,
mujer que elije
mirar de frente.
Mujer que espera,
mujer que anhela,
mujer que no hace pequeña
ninguna entrega.
Mujer que calla,
mujer que habla
con las palabras
que guarda en su alma,
que guarda en su alma,
que guarda en su alma.

Salomé Arricibita, Cantautora cristiana

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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