Menú

Sentido profundo de la amistad

Sentido profundo de la amistad

Evocaciones desde la experiencia.

Desde nuestra más tierna infancia, antes aún de tener conciencia clara de nosotros mismos, vivimos experiencias y recuerdos que nos hablan de la necesidad vital de cariño, de cercanía, de confianza, de abrazos y mimos que nos hacen sentir que somos amados, que, a nuestro lado, hay siempre alguien que es  como la prolongación de mi mismo, como mi otro yo, que camina conmigo, que está siempre a mi lado, que no estoy solo, que puedo contar con él, en las alegrías y en las penas; en el éxito y en la dificultad; en la soledad y en la fiesta.

Y me agarro, consciente o inconscientemente, a mi otro yo, seguro de que puedo contar siempre con él, incluso en la lejanía y en la nostalgia de saber que puedo contar con su apoyo y empatía.

La mamá, el papá, el hermanito o la hermanita mayor, el abuelo o la abuela, o todos ellos alternativamente, eran los depositarios de mis caricias y el refugio de mis miedos o limitaciones.

Cuando fui creciendo encontré personas que me fueron cayendo bien y acudía a ell@s con confianza para compartir con ell@s mis alegrías y mis temores, buscando siempre su empatía y su sonrisa amiga o cómplice.

En la adolescencia nacieron mis atracciones especiales hacia el amigo o la amiga especial que me hicieron sentir, por primera vez, conscientemente, que tenía necesidad de algo más para realizarme en plenitud a mí mismo, que estaba llamado a compartir mis sentimientos más íntimos, mis deseos más profundos, mis necesidades emocionales; mis aspiraciones y mis miedos, mis limitaciones y mis retos. Y ya no podía vivir sin compartir con ellos o ellas mi más íntimo yo.

Al paso acelerado de la edad, fui seleccionando, seguro ya de que no podía vivir solo, y decidí compartir mi vida entera, en un proyecto común que me llevara a hacer de mi vida un ideal progresivo de realización personal: de familia o de comunidad de vida, nacida de la fe, que me ayudara a entregar  mi vida al servicio de esa comunidad de vida compartida: mis hijos o las personas deficitarias de bienes o de servicios pastorales en los rincones donde mi presencia misionera o sacerdotal me colocara.

Aproximación al sentido auténtico de la amistad.

1.- La amistad es una necesidad vital.

Hay muchas amistades, pero pocos amigos de verdad. Existen amistades superficiales que buscan el mutuo deshaogo o pasatiempo.

Hay amistades de evasión, que encubren hastío o aburrimiento; miedo a la soledad, falta de decisión ante el compromiso, vaciedad interior.

Abundan las caricaturas de la amistad, egoísmos solapados, instrumentalización del otro, compensación de frustraciones, despersonalización, borreguismo.

Se dan también numerosas confusiones. La amistad auténtica no puede confundirse con la simpatía, ni con el enamoramiento, ni con la projimidad, ni con la tertulia, ni con la camaradería.

No faltan tampoco patologías de la amistad: amistades que nacen de la inmadurez psicológica y afectiva, de la represión de sentimientos, de desequilibrios y frustraciones interiores.

La vida urbana y otros condicionamientos de la sociedad industrial constituyen verdaderos obstáculos para la vivencia y maduración de una auténtica amistad.

Estos hechos hacen sentir al hombre de hoy, con más urgencia que nunca, la necesidad vital de amistad, en el más profundo sentido de la palabra. El miedo, la angustia, el hastío de la vida, la falta de sentido del hombre de nuestra sociedad industrial, son un grito que clama por el restablecimiento de unas relaciones humanas más fraternales.

La amistad es una necesidad vital en la vida del hombre: sin ella no puede realizarse el hombre en plenitud, ni alcanzar la meta de su felicidad en esta vida.

Por encima de los riesgos, la amistad heterosexual madura supone potenciación extraordinaria del hombre y de la mujer. El hombre y la mujer están llamados a construir un proyecto común de vida y de entrega compartida al servicio de la familia y de la comunidad humana.

2.- Características de la amistad verdadera

Une íntimamente al otro, hasta el punto de constituir una misma cosa: el “yo” y el “tú” constituyen una nueva realidad, el “nosotros”.

Exige una confianza y una entrega incondicionales, más allá de los fallos y limitaciones humanas.

Supera la relación superficial. Se abre, por el contrario, a una intimidad profunda que tiene como garantía la comunión espiritual o identidad de ideales y aspiraciones.

Respeta siempre la identidad del otro, aceptándole como es y poniéndose a su disposición para ayudarle a ser lo que puede llegar a ser.

No se encierra en sí misma: se abre al mundo entero. El mutuo enriquecimiento de los amigos les impulsa a un compromiso común de apertura y de servicio a los demás.

3.- La amistad, proyecto que hay que realizar día a día.

La amistad que se estanca se apaga lentamente hasta desaparecer. Es una realidad que hay que construir día a día: un proceso constante de maduración y de entrega. Es un parto con dolor y esperanza de una vida nueva.

“La amistad es vocación radical del ser humano y no puede ser él mismo sin construirla”

“La amistad es una fiesta: la alegría de vivir en comunión”

Hay que buscar caminos para crecer en la amistad día a día.

Pensadores que manifiestan sus sentimientos sobre la amistad. 

“Los hombres compran cosas, como los amigos no se compran con dinero, por eso no tienen amigos” (Peguy)

“Hay camaradería. ¡Ojalá un día haya amistad” (Nietsche)

“No hay más que un sufrimiento, el de estar solo” (G Marcel)

“No puedo concebir que un hombre sin amigos sea perfecto” (Voillaume).

“La amistad es lo más necesario para la vida” (Aristóteles)

“Sin amistad no hay vida digna de un hombre” (Cicerón)

“La verdadera amistad no se hiela en invierno” (Proverbio alemán)

“Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad” (Proverbio chino).

“Si quieres conocer a tu amigo, túmbate a la orilla del camino y aparenta estar borracho” (Proverbio jamaicano).

“Una pena entre dos es menos pena. La alegría  es mayor si se reparte. La oración por el otro es más perfecta”  (copla antigua).

Hay muchos y buenos libros sobe la amistad, Aconsejo leer detenidamente alguno de última hora: puede ser una faro luminoso que  te guíe a caminar por la vida.

También hay muchas canciones que alegran la mente y el corazón. Selecciona y grábatelas bien adentro. Conocidas universalmente son

“Viva la Gente”,  “Escucha, hermano,  la canción de la alegría”, “Cerca de ti, Señor” y la misma “Primavera de Vivaldi” como melodía”, te harán sentirte mejor tarareándolas, mientras  haces tus tareas domésticas diarias.

El verano es una ocasión de oro para cultivar la amistad y crear amistades nuevas, que dejen huella en tu vida. APROVECHALO

1 comentario

  1. Segundo Velasco

    Don Félix, sin amistad no somos nada, con ella estamos muy cerca de DIOS. Muchas gracias don Félix, usted me ayuda a vivir más cercar de DIOS…DIOS le bendiga.

    Responder

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Archivos

Comentarios recientes