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La transparencia interior, camino seguro para la realización personal (Power Point)

La transparencia interior, camino seguro para la realización personal (Power Point)

Ambientación

La transparencia interior es un estado del alma; un don de Dios que hace de la persona que la tienen, un regalo especial para sí misma y para los que la rodean. Su luz brilla con luz propia e ilumina el horizonte al caminar por las distintas circunstancias de la vida. Es una fuerza que atrae y embelesa, por eso tiene una fuerza seductora silenciosa especial.

Basta mirar a un niño, en su ser primero, cuando la malicia y los vericuetos de la vida todavía no ha emponzoñado su candor, su espontaneidad original. Brillan sus ojos, está atento a lo que le dicen los que le rodean; dice las cosas tal como las ve en su corazón y en su razón de niño. Pregunta sobre lo que no comprende:
Responde según le dicta su limpia conciencia infantil. Se sincera consigo mismo y con los adultos que cuestionan algunos de sus actos o de sus actitudes, Dice si o no, según le dicta su propia conciencia recién estrenada. Esta atento a las miradas y las indicaciones de sus padres y de sus seres queridos. Busca siempre, sin prejuicios ni segundas intenciones, lo que tiene que hacer y lo que debe evitar. No duda ni titubea en acudir a sus padres para ver lo que ellos esperan de él.

Jesús, en el evangelio, no duda en decir que de ellos es el Reino de los cielos y que hay que ser como niños para entrar en ese Reino. Por eso, era amigo especial de los niños y recriminaba a los apóstoles que impedía que se acercasen a Él.

Desgraciadamente, en nuestra sociedad postmoderna, con tantos medios de comunicación y con tantas transgresiones en la relación social limpia y transparente, se va perdiendo, o se va adelantando, la pérdida de ese candor original de la infancia… Bueno será que las familias que buscan realmente el bien de sus hijos, traten de adaptar lo moderno y lo actual en la educación con ese valor primordial de la infancia, de transparencia y de candor original de esta edad privilegiada.

La transparencia interior ni se compra ni se vende; tampoco se adquiere en la universidad, ni siquiera en las más prestigiosas; pero se puede facilitar con la búsqueda sincera de la verdad y de la autenticidad de vida. Ser leal y honesto conmigo mismo; ejercitarme en la práctica de la virtud y del servicio desinteresado a los demás, reconociendo mis limitaciones y sabiendo que lo que tengo y lo que puedo es puro regalo de Dios, un depósito o préstamo al servicio de la comunidad humana, es el camino recto, la autopista, para que brille en mi la transparencia interior y pueda realizar en plenitud  el ideal de vida y de satisfacción  personal que, desesperadamente, busco en mi subconsciente, desde el primer hálito consciente de mi existencia.

Descarga el Power Point pulsando sobre el icono:

ppt

Texto del video adjunto (que aconsejo ver en el ordenador).

Ser transparente.

(Advertencia previa El video es de origen chino u oriental, como  puede apreciarse por las imágenes. La traducción al castellano deja bastante que desear. He procurado subsanarla en la medida de los posible: por eso el texto del video no coincide exactamente con esta adaptación al castellano.  pero las imágenes son  bonitas)

A veces me pregunto por qué es tan difícil ser transparente. Acostumbramos a creer que ser transparente es simplemente ser sincero, no engañar a otros…

Sin embargo, ser transparente es mucho más que eso. Es tener coraje de exponerse, de ser frágil, de llorar, de decir lo que se siente.

Ser transparente es desnudar el alma, es dejar caer las máscaras; bajar las armas; destruir los inmensos y  gruesos muros, que insistimos tanto en   en levantar.

Ser transparente es permitir que toda nuestra dulzura aflore, se abra, desborde…Sin embargo, desgraciadamente, casi siempre, la mayoría de nosotros decidimos no correr ese riesgo…

Preferimos la dureza del corazón a la belleza que representa toda la fragilidad humana. Preferimos el nudo en la garganta a las lágrimas que brotan de lo más profundo de nuestro ser. Preferimos perdernos en una búsqueda insana, con respuestas inmediatas, que, simplemente, admitir que no sabemos, que tenemos miedo…

Por más doloroso que sea tener que construir una máscara que nos distancia cada vez más de quien realmente somos; o mantener una imagen que nos dé la sensación de protección, nos vamos ahogando más y más en falsas palabras, en falsas actitudes, en falsos sentimientos.…

No porque seamos personas mentirosas, sino, porque, como hojas secas, nos perdemos a nosotros mismos y ya no sabemos dónde está nuestra dulzura, nuestro amor más intenso y no contaminado.

Con el pasar de los años, un vacío frío y oscuro nos hace percibir que ya no sabemos dar ni pedir lo más precioso que tenemos para compartir: dulzura, compasión comprensión, que todos nosotros tanto necesitamos, y por cuya carencia tanto sufrimos.

A  veces nos sentimos solos, tristes y  lloramos por lo bajito,  antes de dormir, en un silencio que nos lleva a la nostalgia de aquello que pulsa y grita dentro de nosotros, pero que no tenemos coraje de mostrar a aquellos que más queremos.

Desgraciadamente, hemos aprendido que es mejor tomar represalias, atacar, agredir: y lo expresamos airadamente con expresiones como estas. “puedes parar ya, me estás hiriendo”.

Aprendimos que decir eso es ser débil, es ser bobo, es ser menos que el otro, cuando, en realidad, si dejamos que nuestra razón escuche también a nuestro corazón, podríamos evitar tanto dolor.

No debemos tener miedo a las confrontaciones, a las diferencias de criterio o de opinión, pero dentro de los límites  que nos marca nuestra cultura.

¡Que consigamos transformar el llanto en risas y expresión alegre; que no escondamos tanto nuestros miedos; que no deseemos  aparecer tan invencibles; que consigamos no  controlar tanto, responder tanto, competir tanto,  pero confiar siempre!

Recordando que la vida es tan corta y la tarea de vivirla es tan difícil, que cuando comenzamos a  aprenderla ya es hora de partir, sigamos en la certeza de que todo pasa.

Que consigamos vivir placenteramente; sentir, amar, ser transparentes; que ese momento que vivamos, sea de mucha alegría o de dolor, no  importa: Todo va a pasar.

Y debemos caminar hacia  adelante, sin mirar hacia atrás, siempre transparentes, porque todo pasa.

Que tengas un día maravilloso

Autor desconocido

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