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El verano, bazar de posibilidades reales ante la vida huidiza

El verano, bazar de posibilidades reales ante la vida huidiza

Preámbulo.

Cuantas veces hemos oído expresiones como estas: “El tiempo es oro”; “Si tuviera tiempo haría esto o lo otro”; “¡Como se pasa el tiempo, la vida, lo bueno…“! Y otras parecidas.

Y he aquí que tengo todo un verano por delante. Cierto que es un mes, solo un mes de absoluta libertad de acción, pero, el calor tórrido del verano, las fiestas populares, los cumpleaños y otras mil circunstancias facilitan de mil formas diferentes la distensión del trabajo normal del año.

Y para los de edad escolar o universitaria, el verano es el verano: cese completo de estudios, de exámenes, de asistencia a clases, de levantarse y acostarse temprano… ¡¡Qué maravilla!! ¡¡¡Que capital tan enorme de tiempo tengo entre mis manos!!!

¿Y qué voy a hacer con él?  No te dejes llevar del instinto barato y ramplón de que voy a hacer lo que me dé la gana: voy a dormir a pierna suelta; voy a pasarme un verano de playa, monte y mar inolvidable. Voy a ir donde me lleve el instinto; no voy a perderme ni una fiesta de los pueblos de alrededor; no me voy a perder ni una fiesta de mis amigos, ni una sola de las movidas del entorno. ¡Total: que ese verano añorado para descansar de las tareas cotidianas insoportables, se convierte en un tiempo de correteo de aquí para allá que te conduce a una ansiedad que te lleva a querer volver a la vida normal para descansar de los trajines de un verano frenético que te ha desbordado…!

Consejo de amigo leal para este verano.

Ciertamente, desde mi experiencia, te digo que el verano es una oportunidad maravillosa que no debes echar en saco roto; es un tiempo precioso que no volverá a florecer en tu vida. Es como un pilar sobre el que puedes construir mil proyectos o caminos nuevos para andar con seguridad por tu vida. Primero, entra dentro de tí y mira tus haberes, ese caudal enorme de vida y de buenos deseos que Dios ha puesto en lo más íntimo de ti, y de los tuyos. Tú serás mañana lo que hayas construido en tu interior y lo que hayas permeabilizado de las personas que te aprecian y quieren lo mejor para tí. Sé humilde y déjate querer de los tuyos y de tus buenos amigos.

Después, tienes mil aristas que limar, rincones oscuros que debes iluminar. Cómprate una buena linterna y mira lo que debes esclarecer en tu vida diaria y a largo plazo. Lo que puedas hacer hoy no lo dejes para mañana. Cada día tiene su malicia o tarea que realizar. Y como nadie es justo juez en causa propia, déjate aconsejar sobre aquellas cosas que puedes y debes mejorar. Atrévete a preguntar a los que te conocen y te quieren ¿Qué cosas o aspectos de mi vida puedo mejorar? Es una terapia que no sólo te cura a tí, sino que también te ayudará a construir amistades que duran toda la vida. La sencillez y la humildad en esta línea hace prodigios, de verdad… Inténtalo comprobar por ti mismo.

Caminos nuevos para este verano.

Contemplación de la naturaleza.

No te pierdas la maravilla de la aurora boreal ni de la noche estrellada, con la luna y las estrellas en su máximo esplendor. Levántate temprano para ver los amaneceres, aunque después te eches una buena siesta durante el calor insoportable de la primera hora de la tarde.

Sube a la montaña más alta que tengas cerca, aunque tengas que desplazarte unos cuantos kilómetros, y contempla desde lo más alto la extensión inabarcable del horizonte verde y florido, con los mejores frutos de la naturaleza.

Vete algún día a un acantilado frente al mar. Mira atento como se pierde en el horizonte la silueta, cada vez más pequeña, del barco más grande y como se agranda la del barco que se acerca a puerto. Y experimentarás que realmente la tierra es redonda.

Túmbate un día en medio del bosque espeso e intenta percibir los distintos cantos o sonidos rítmicos de los distintos seres vivos que están a tu alrededor, y nunca te habías percibido de ello. Te quedarás asombrado de no haberte dado cuenta antes de las maravillas de los distintos seres vivos que viven cerca de tí, en lo alto, a la derecha y a la izquierda, debajo de tus pies, en las ramas cercanas de los árboles…

Visita lugares históricos o especiales por su belleza natural.

Encerrarse en su propio terruño estrecha la mente y limita el horizonte de visión del corazón y del sentido de la vida. Creer que lo que tienes al lado es lo mejor y único o lo peor imaginable es un error que te priva de percibir las maravillas que Dios ha hecho, no sólo con la naturaleza, sino también con los lugares y las personas. De paso te darás cuenta de que hay personas maravillosas en cualquier latitud de la geografía universal, pero también sabrás apreciar lo bueno propio y las propias limitaciones o aspectos que la propia patria y las personas que la configuran tendría que mejorar.

El encuentro con personas de distinta cultura y tradiciones enriquece y nos ayuda a construir nuevas relaciones de ámbito universal: nos hace más humanos y abiertos a una sociedad global.

Pero tampoco hay que ser miopes: a veces buscamos fuera lo que tenemos cerca. Paisajes maravillosos y lugares históricos, dignos de conocerse, los tenemos, a veces, más cerca de lo que pensamos. No desdeñes lo propio por conocer lugares más exóticos. Trata de conocer también, y primero, lo que tienes cerca y merece la pena conocerse por ti mismo.

Mil libros e historias que leer.

Los medios de comunicación, con ser una herramienta maravillosa para estar al día de noticias frescas y de la realidad en la que vivimos envueltos, son, con frecuencia, un enorme tapón para abrirnos a conocimientos indispensables, hasta el punto de que ponen en peligro la lectura y el cultivo de los libros indispensables del saber y de la experiencia humana.

Es indispensable para las personas que quieran estar realmente al loro del mundo en que vivimos, en el que vivieron nuestros mayores y en el que nos espera a todos en un futuro más o menos próximo, zambullirnos en la lectura de los libros indispensables, que nos metan de lleno en la realidad en la que vivimos y en el mundo que nos espera, si no actuamos a tiempo, y con sabiduría, aprendiendo del pasado y aportando lo mejor de nosotros mismos para construir un mundo mejor. Es tarea de todos, no solo de unos pocos privilegiados.

Hay que saber elegir. Ese es hoy un verdadero problema: en el bosque enorme de literatura y de libros y novelas de todo tipo, hay que saber elegir, dejándose aconsejar por los expertos que te conocen y saben de tus inquietudes y preferencias.

Desde nuestra perspectiva creyente, debemos dar prioridad a aquellos libros que ilustren nuestra fe y nuestra fidelidad al seguimiento de Jesús de Nazaret. Es una auténtica pena que personas con carreras superiores tengan unos conocimientos elementales de los fundamentos de su fe y de los libros de la biblia, incluido el Nuevo testamento. Después, debemos dar prioridad a aquellos libros que eleven nuestras actitudes positivas de alegría y esperanza cristiana, en esta sociedad, que respira pesimismo e incertidumbre. El cristiano es, ante todo, una persona alegre y sembradora de esperanzas nuevas.

“Lo contrario de un cristiano es una persona triste” (Bernanos).

Comprométete desde ya a leer por lo menos dos buenos libros este verano. Pero céntrate en los temas que respondan a tus carencias actuales o tus centros prioritarios de interés. Consulta antes de decidirte, pregunta a quienes te conocen bien y saben de tus ilusiones y aspiraciones de vida.

Mil amigos, familiares y personas de tu entorno que visitar; mil desconocidos, carentes de recursos materiales, que aliviar este verano.

Por fin, has encontrado un espacio abierto para visitar a tantos amigos, familiares, incluso a tus abuelos y a tus padres, aparcados durante tanto tiempo de tu cercanía y de tus palabras de gratitud, por tanta vida compartida, por tantos momentos de ternura y de desvelos. Tú eres, en gran parte, lo que ellos han hecho de ti. ¡¡¡Como no ser agradecido y dedicarles este verano lo mejor de ti mismo, tu gratitud sincera y tu cariño filial o fraterno!!!

Desde el comienzo de este verano resérvate lo más florido de tu tiempo para ellos, para los tuyos, para tantos amigos y personas cercanas que te han dado lo mejor de sí mismas…

Pero, no olvides que, en nuestra sociedad, hay multitud de personas que no tienen el mínimo indispensable para vivir con la dignidad de personas; comparte con ellas tu tiempo y los muchos bienes que te sobran. Siembra con ellas cercanía, amistad, solidaridad y tiempo. En verano, hay tiempo para todo, si lo quieres aprovechar.

Finalmente, corretea por la playa, zambúllete en las aguas tibias del mar…

El verano también es para eso, para relajarse y olvidarse de muchas cosas, si sabes distribuir equitativamente tu tiempo, buscando ante todo la realización perfecta de tu propia personalidad, en equilibrio de valores y dando prioridad a la construcción de tu propio yo, desde tus raíces más profundas.

Feliz Verano, un sueño que puede convertirse en realidad, si tú te decides.

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