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Una buena noticia y más

Una buena noticia y más

Familiares, compañeros de viaje en mi caminar diario, amigos, simpatizantes y colaboradores, os anuncio una muy buena noticia o, si queréis, dos o tres o más en una: este año se cumplen 50 años desde que el Señor me llamó a ser su mensajero de vanguardia en el sacerdocio… Si queréis, mejor, me llamó a ser servidor de los pobres en la Congregación de la Misión (Padres Paúles), fundada por S. Vicente de Paúl. Y Dios me puso en vuestro camino o vosotros me encontrasteis, que es lo mismo, porque Dios tiene muchas maneras de hacerse el encontradizo y usa las mediaciones que le placen…

Sí, este año hace 50 años de esa epopeya de mi vida. Exactamente el 28 de Junio, víspera de San Pedro, de 1964 me ordenaron de sacerdote en el Seminario de Teología de los PP. Paúles de Santa Marta (Salamanca)… Y el 5 de Julio del mismo año celebré la primera misa solemne en mi pueblo de Ribaforada (Navarra). Y hubo fiesta por todo lo alto, con auroras especiales, y arcos y flores y vivas… Los míos me querían y yo a ellos. Encima es que yo había sido para ellos un chico especial: yo, mi ordenación de sacerdote, les recordaba la gran misión de los Paúles, del P. Langarica, para ser más concreto, en la que yo me “convertí”, pasé de ser un chico normal, al que le gustaban las chicas, a un chico modelo, al que seguían gustando las chicas, pero de otra forma. Ya os lo contaré en otro momento cómo fue eso…

Eran otros tiempos… Pero yo sigo en lo mío: hoy, a pesar de vivir en un mundo tan distinto y tan distante, volvería a elegir ser misionero paúl, la ilusión que llena de sentido mi vida…

Por eso quiero compartir con vosotros está alegría que me desborda el alma y que vosotros os congratuléis conmigo y me ayudéis a dar gracias a Dios por tanta dicha… Decía San Vicente de Paúl en la plenitud de felicidad de ser cura rural que no se cambiaría ni por el Papa de Roma, pues yo algo así, pero menos, claro, dadas mi limitaciones y pobrezas personales.

No quiero que sean fechas aisladas de recuerdo y de nostalgias del pasado. Quiero hacer de todo este año de 2014 un año de renovación interior, de vuelta al amor primero, de fidelidad renovada a mi vocación, de mi entrega a Dios en el servicio de los pobres… Y si hay pobres de solemnidad como los que pululan por nuestros suburbios y países subdesarrollados, también los hay con chaqueta y bien vestidos, seducidos por los nuevos modelos de identidad de esta sociedad de consumo y de insensibilidad a los valores del espíritu… Y los hay entre niños y jóvenes, faltos de cariño en hogares desestructurados, y carentes de perspectivas de futuro… A estos últimos he dedicado lo mejor de mi vida sacerdotal y quiero seguir haciéndolo durante mi juventud renovada de los setenta años bien cumplidos, a un tiro de piedra de los ochenta, mientras el cuerpo aguante y Dios lo quiera, claro está…

A lo largo de este año, hasta el 25 de Enero de 2015, día de la conversión de San Pablo y de la fundación de la Congregación de la Misión o Padres Paúles me haré el encontradizo con vosotros para celebrar juntos mi fiesta, nuestra fiesta, para recordar tiempos y para seguir caminando con ilusión, con esperanza; para pedir juntos al Señor que nos mantenga erguidos en estos tiempos de inclemencia, hasta llegar a la meta que Él mismo nos ha trazado…; y morir con las botas puestas, mirando el cielo azul que se pierde en el horizonte…

Hay muchas personas que han confiado en mí a lo largo de mi vida: sin ellas, sin su empuje y estímulo no hubieran nacido ni crecido ciertas obras que han ido surgiendo como de la nada: yo nunca había pensado conscientemente en ellas. Unas jóvenes enfermeras del norte, después de una convivencia fuerte con ellas, sintieron el impulso de dedicar su verano a una acción social en una zona pobre de España y nos fuimos a Aceña de la Borrega, cerca de San Pedro de Alcántara (Cáceres): acampamos debajo de unos Olivos y quisieron llamarse Comunidad del Olivar… Después, andando el tiempo, encontraron que quizá cuadraba más llamarse Feyda (Fe y Vida) porque ellos y ellas querían hacer coherentes sus actitudes de vida con el nombre de creyentes, de seguidores de Jesús… Y así nació la Asociación que lleva su nombre. Esto ocurrió en Torme, un pequeño pueblo de Burgos…

logofeyda3Unos padres inquietos del colegio de Hijas de la Caridad de Bilbao, Begoña por más señas, donde yo me reunía de vez en cuando con ellos y con sus hijas, vinieron a mí para expresarme su deseo de que sus hijas mejorasen su inglés en los campamentos de verano, antes de pasar al instituto… Y nos fuimos aquel verano del 76 a Polanco, donde había en aquel entonces un pequeño internado de las Hijas de la Caridad en Cantabria. Aquel año nacieron los Cursos de inglés Feyda, por los que han pasado desde entonces más de cincuenta mil niños y jóvenes de toda la geografía española.

La familia de cursillistas creció rápidamente; pasamos pronto de “los 30 de la fama” de Polanco a varios cientos, hasta llegar algún verano a 1.600 cursillistas… Pronto nos dimos cuenta de que necesitábamos monitores hechos a nuestra imagen y semejanza… Y nació la Escuela de monitores de Educación en el Tiempo Libre Feyda, en Teruel, al empuje de monitores y cursillistas que se habían curtido en nuestros cursos de verano…

Varios matrimonios, cansados de esperar a que los servicios sociales de España les concediesen un hijo en adopción, vinieron a mi rogándome que les ayudase a traerse un hijo de cualquier parte del mundo donde las Hijas de la Caridad tuvieran algún orfanato que necesitase aligerar el peso de la saturación y allá nos fuimos, a Bolivia, donde las Hijas de la Caridad tienen como prioridad la gran obra vicenciana de dar cobijo y hogar a los niños sin padre ni madre ni genealogía… Nos cerraron la puerta en Bolivia y nos fuimos a Etiopía, donde, al principio, nos abrieron la puerta de par en par… Hoy la cosa ha cambiado, quizá también nos cierren las puertas un día en Etiopia, pero la ECAI Feyda (Entidad colaboradora en adopción internacional) está consolidada y laureada con la mejor de las reputaciones… Y si un día, por razones oscuras de nacionalismos sin sentido, nos cierran las puertas también en Etiopia, el venero cristalino de la solidaridad seguirá fluyendo. La ECAI Feyda ha sido reconocida este año como la tercera entidad de adopción internacional que más aportaciones solidarias ha recogido en nuestro país. Medalla de honor merecen la Directora de nuestra ECAI, María Ángeles Amorós y su equipo de padres adoptantes de la ECAI, campeones en entusiasmo solidario, creatividad y sensibilidad hacia los niños de Etiopía de donde proceden sus hijos. Ellos, los niños de Bolibia y de Etiopia, me han hecho sentir, en lo íntimo de lo íntimo, padre de una familia extraordinariamente numerosa, de esos 350 niños adoptados, aproximadamente, hasta el momento.

Otro día, con el sol de cara, se presentó, de improviso, sin pensarlo, la posibilidad de iniciar la aventura de dirigir un colegio de infantil y primaria. Las Hermanas Adoratrices de Alicante nos ofrecían su colegio, en condiciones económicas de generosidad, para que nosotros continuásemos su admirable labor educativa cristiana y, confiando en la divina Providencia aceptamos el reto…

Todas estas obras han ido surgiendo en Feyda, la misma Asociación, desde abajo, al impulso creativo desde la base: yo solo he sido la “Burra de Balaán” que ha puesto la palabra, el apoyo, la imagen de un sacerdote que cree en la inspiración, en la ilusión de la gente sencilla que solo necesita una voz que les diga: ¡adelante, que Dios proveerá!

¿Y cómo puede caer una obra que vosotros, todos los que habéis pasado por Feyda, habéis creado? Cuando algunos me dicen: “Félix, cuando tú partas, esto se acaba, Feyda se irá contigo”, me revelo y grito en mi interior: no puede ser, ellos y ellas lo han visto nacer y seguro que cogerán el testigo…”

Pues ahí está la madre del cordero. La crisis nos ha dejado tocados seriamente, también a Feyda. No tanto la crisis económica como la crisis de valores, a nivel de jóvenes y a nivel de familias. Aquellos jóvenes admirables de bachiller, de universidad, que eran capaces de dedicar al servicio de los niños los dos meses de verano por el abrazo amistoso, las gracias sonrientes y la comida con “Smokin” de final del verano no se han reproducido. Tampoco aquellas familias que estaban esperando los meses de Enero y Febrero para inscribir a sus hijos en los cursos de verano de Feyda se han repoblado…

Y nuestras arcas, que mantenían tantas obras, están ahítas, por supuesto…, pero al revés…

Y yo me resisto a creer que el fuego se haya apagado definitivamente, sin dejar ni un solo rescoldo que pueda avivar de nuevo la llama… Y por eso quiero contar con todos vosotros en el año jubilar de mi ordenación sacerdotal. No va a ser, no quiero que sea, sólo un año de renovación personal sino la subida en grupo al Sinaí de aquel momento gozoso que a todos nos transformó. Necesitamos recuperar la identidad de nuestro mejor yo, pensar en el tú, en aquel, en el otro…, que todavía confían en nosotros… Necesitamos entusiastas, simpatizantes, allegados, colaboradores, miembros de cuerpo entero…, una Feyda resucitada en esta nueva Pascua en lontananza…

Empezaremos por crear la nueva “Fundación Feyda”, cuyos miembros fundadores den solidez y garantía de fidelidad a los principios constitutivos de Feyda. Constituiremos los nuevos Departamentos de Feyda con autonomía de gestión, que los haga ágiles y funcionales, que aglutinen a colaboradores de todo tipo. Llamaremos a las puertas de toda persona de buena voluntad para que colabore con nosotros en forma de voluntariado vicenciano, de monitor, de padre de familia que confía en nosotros para la educación cristiana de sus hijos en verano… Intentaremos reunir a lo largo de este año, quizá también del siguiente, a los militantes de la vieja guardia para recordar los tiempos de nuestra primera juventud, para volver a soñar a la luz de la luna…

¡Ah, por supuesto, que aceptamos desde ya, y de muy buena gana, las aportaciones económicas voluntarias para nuestra causa solidaria… Más de uno y de una hará prevalecer los buenos recuerdos sobre los pequeños tropezones de nuestro tiempo pasado, algunos hasta tendrán la tentación positiva de significar su agradecimiento a mi persona con algún pequeño regalo con mi motivo del cincuenta aniversario de mi ordenación sacerdotal. Olvidaos de regalos personales: tengo trabajo a raudales, seguridad plena de futuro, todo lo necesario para vivir con dignidad con más cosas de las que necesito… Pero sí que os agradezco, con el corazón, esa aportación voluntaria a la cuenta solidaria que acabo de abrir a mi nombre. Tengo escrito ante notario que todo lo que ingrese en esa cuenta irá destinado a la nueva Fundación Feyda, que lo destinará en primer lugar a los fines generales de la Fundación, a saber, a cubrir los gastos de la constitución de Fundación, y después a los fines solidarios en los cuales ha estado y está involucrada la Asociación Feyda, como son las becas de estudio y obras sociales en Honduras y a los proyectos de la ECAI Feyda en Etiopia, así como a cubrir las cuotas de compra del colegio Feyda en Alicante…

Y este es el número de mi cuenta, vuestra cuenta, solidaria en Albacete, grabadlo bien en la la mente y en el corazón: La Caixa núm. 2100-4715-99-0200124078. Ya sabéis, esto quiere ser como una hucha de niños: cuando queréis premiarlos por algo, moneda al bote… Al final del año, el niño se encuentra con una cantidad en la que nunca había soñado… No os podéis ni imaginar la cantidad final con la que pienso encontrarme el 25 de Enero de 2015, final de celebración de mis cincuenta años de sacerdote. Conozco bien la generosidad de los míos, de los que me habéis acompañado en la aventura gozosa de entregarme al servicio de los que Dios ha puesto en mi camino, a lo largo de estos cincuenta años…

Que nadie se asuste de mi optimismo desenfrenado: también se puede repetir la experiencia al año siguiente, hasta alcanzar la cima que nos hemos fijado…

A ver quién pone la primera piedra. No os olvidéis de poner como justificación del envío: “aportación voluntaria al proyecto solidario de Feyda”. Con nombre o sin nombre: Dios conoce el corazón de las personas sensibles a estas cosas

También cuento con algunas sorpresas que se irán desvelando con el paso del tiempo, algunos eventos que pueden desbordar el cauce del rio: os iremos informando poca a poco, cada mes, cada dos meses, ya veremos…

Seguimos en contacto. No os perdáis mis pequeñas memorias que irán apareciendo en mi blog personal, quizá también en un nuevo blog de la FAMILIA FEYDA. Que os suene este título “Evocaciones al atardecer”: bajo este título podréis conocer mi vida y milagros a lo largo del año…No busco ni glorias ni honores ni aplausos, sino simplemente contagiar mis anhelos, lo que ha dado y sigue dando sentido a mi vida… Y es que este Papa Francisco no deja tranquilo nadie: “Salid a las periferias, id a las plazas y rincones del mundo, hablad con sencillez, desde dentro del corazón, sed evangelizadores a tiempo y a destiempo…” ¿No es eso lo que nos dice nuestro Papa con gestos y palabras? ¿Y todavía no le habéis oído decir que las redes sociales, los nuevos medios de comunicación son los mejores vehículos para una nueva evangelización?

Definitivamente hay que estar al loro, si se quiere llegar a buen puerto.

Pues aquí me tenéis, siempre vuestro… Cuento con vosotros…

Félix

1 comentario

  1. angel martinez tortosa

    Padre Félix:Me ha dado mucha alegría leer en su blog el comentario de los 50 años de su ordenación sacerdotal. Gracias a Vd. y a las personas que FEYDA puso en mi camino tengo dos hijosadoptados con FEYDA en Cochabamba (Bolivia) de 14 y 11 años.El mayor estuvo hace tres años en julio en el curso de verano de Godelleta (Valencia) y le hizo un gran bien. Mi mujer Mari Carmen y yo hemos participado en la Pascua que FEYDA celebró dos años consecutivos en Salamanca (2011 y 2012). Me encanta el entusiasmo y la sencillez que irradia en sus palabras y en estos momentos de dificultada para educar a los jóvenes le pido a Dios que le ayude en todos los proyectos que se propone. Estoy deseando volver a verle y compartir experiencias y anhelos de servir a los demás cosa que no está de moda entre nuestros jóvenes.
    Un abrazo Angel desde Alicante

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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