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Mis recuerdos en Feyda – Testimonio de Paula Zugarramurdi

Mis recuerdos en Feyda – Testimonio de Paula Zugarramurdi

FEYDA EN EL RECUERDO

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La familia Tellechea Zugaramurdi empezó los contactos con Feyda en el año 1990, a través del colegio de La Milagrosa de las Hijas de la Caridad de Cullera… La empatía inicial entre Feyda, mi persona y la familia Tellechea-Zugarramurdi  se ha mantenido a  lo largo de los años…  Encima eran originarios de Navarra, donde Dios quiso que yo también viera la luz primera…

Desde  el primer encuentro familiar con ellos, Fernando y Paula, y sus hijos pre y adolescentes entonces (María, Alberto y Daniel), me di cuenta de que me encontraba ante una familia excepcional, un auténtico regalo de Dios. Su casa, mejor, su hogar familiar, era como un pequeño rincón de oración, una casa de acogida, de diálogo franco, de profunda vivencia de Fe y de oración confiada al Dios amigo cercano…

Los dos andaban ya seriamente comprometidos en las catequesis parroquiales…  Paula, liberada del trabajo, había encontrado el tesoro evangélico: un nuevo sistema de evangelizar a través de la catequesis familiar, traído recientemente de Chile por su  misma fundadora, una misionera seglar española llamada Julia Muñoz… Se sentía realmente seducida por el nuevo sistema catequético,  que acababa de llegar a Valencia: justo se inició en Cullera el año 1983. Hoy este sistema de catequesis familiar se extiende  no sólo por diversas regiones de España sino, sobre todo, por la ancha geografía Suramericana…

Paula, viuda ya, pero con siete nietos que la adoran, saca tiempo para acompañar o sustituir a la fundadora del sistema, Julia Muñoz, en campañas de evangelización por esas tierras sureñas o por tierras mediterráneas…

Dios llamó pronto a su casa  a Fernando: a la edad de 53 años, en el año 2004,  pletórico de vida y de ilusión, Fernando dijo adiós a los suyos… y los suyos lo acompañaron en el viaje, como de una dormición serena y tranquila se tratase, seguros de que se iban a encontrar en la estación-término… No hubo tarjetas mortuorias  ni pésames al uso, sino cantos de alegría,  celebraciones de fiesta  y de liberación: Fernando les esperaba ya en la fiesta final, liberado de las ataduras de la vida terrena… y me acordé de aquel santo varón que proclamó  solemnemente “no hay que tener resignación para morir, sino para vivir”.

Todavía ahora, cuando madre, hijos y nietos se sientan a la mesa familiar, allá no se percibe para nada el clima de viudedad o de orfandad: Fernando sigue estando presente, sentado a la mesa con los suyos, con su habitual sonrisa y cariño paterno…

Aún hay familias, madres, esposas, creyentes de verdad, en los que se realiza el  milagro permanente de la presencia palpable de Dios  en sus vidas, transformándolo todo a su alrededor… y  uno no puede sino emocionarse hasta las  lágrimas de gratitud.

Confidencialmente, los que, teniendo todavía un hálito de Fe y confianza en Dios, os sentís abrumados por el peso de la duda, la desesperanza, los problemas de la vida, en un momento dado…, no tengáis miedo en poneros en contacto con nuestra amiga Paula: ella puede, es el mejor teléfono de la esperanza… este es su correo electrónico: paulazuapez@yahoo.es. No tenéis que presentarle más señas de identidad: simplemente que la conocéis a través de este blog, y ella os dará su vivencia de fe, sencilla e ilustrada, a la vez, con la mayor naturalidad del mundo, sin dogmatismos, sin imposiciones…, como quien habla de corazón a corazón…

Gracias, Paula, por haber aceptado humildemente mi testimonio de ti y de los tuyos. Los dones de dios y la luz son para ponerlos en el candelero, sabiendo que todo lo bueno que hay en nosotros es puro don gratuito de Dios.

P. Félix Villafranca

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Paula Zugarramurdi

Paula Zugarramurdi

En primer lugar, una efusiva y grandísima felicitación, a cuantos han hecho posible durante tantos años llevar adelante una obra de semejante envergadura en todos los sentidos. Dios colme sus vidas de bendiciones y, siga llevando a buen puerto sus proyectos pendientes.

Somos una familia normalita con tres hijos y, que en la infancia y juventud de ellos, sin hacerlo todo bien, si que es cierto que tuvimos una diaria preocupación por su formación tanto académica como espiritual y, eso gracias por supuesto a nuestros padres, educadores y pastores de la Iglesia, que fomentaron en nosotros, esos valores que hoy parecen no ser importantes pero en aquel tiempo si que lo eran y, sinceramente consideramos que, sin menospreciar los adelantos del tercer milenio, haría falta recuperar bastantes criterios y modos de afrontar el día a día, en cada familia y en la sociedad en su conjunto.

Nuestra hija era alumna del colegio La Milagrosa y, ahí fue donde se inició nuestra relación con Feyda hacia 1990, cuando nos propusieron enviar de “vacaciones-educativas-lúdico-formativas” a nuestro hijo mayor y, la verdad que fue uno de los grandes aciertos de nuestra responsabilidad como padres.

Estuvieron en diferentes momentos y tiempos los tres hijos, bien con la excusa de aprender inglés, o por piano.

Nosotros pensamos que su formación intelectual, siendo importante debía ir siempre acompañada de la moral, creímos que hacerlo según el ideario de Feyda era genial aunque, tampoco ocultaremos que, económicamente, supuso en nuestra familia, un grandísimo esfuerzo, pero creímos QUE  ERA TAN VALIOSO E IMPORTANTE, que lo afrontamos convencidos de que era la mejor inversión que podíamos hacer en nuestros hijos con el sueldo que tenía mi esposo.

Por cierto, como anécdota recuerdo con cariño, una consigna graciosa del padre a los hijos:

“Bueno ahora vais a Teruel y aprovechar a tope el tiempo” después ya iremos de vacaciones todos juntos a Navarra, como siempre a: “LA COSTA  DE  LA  ABUELA”.

También dejó en nosotros, un gratísimo recuerdo, las convivencias que hicimos algunos padres de los chavales; nuestra participación en el mismo ámbito de ellos, tanto para los chicos, como para nosotros, fueron cruciales por un sin fin de motivos y cuya experiencia, nos ayudaron más tarde a continuar en nuestra ciudad, con encuentros de padres donde la maduración cristiana, favorece sin cesar, a las nuevas criaturas con que se amplía la familia.

Por todo ello y, mucho más, ¡ánimo! ¡adelante! y que no les falte a los chavales y jóvenes de este tiempo, los ambientes y estímulos que necesitan para ser auténticamente personas llenas de buenos sentimientos, valientes, creativos y profundamente unidos a Cristo, que es fuente de toda sabiduría, fortaleza y salvación.

Con todo cariño un abrazo y Dios siga llevando adelante todos y cada uno de sus proyectos.

Paula

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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