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En salida permanente. Asamblea provincial de los Paúles en Zaragoza

En salida permanente. Asamblea provincial de los Paúles en Zaragoza

Renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos o languidecer paulatinamente hasta la extinción, esa es la fuerza motriz que mueve a todas las instituciones vivas, llamadas a dejar su impronta en una sociedad cambiante. Ni la iglesia, en general, ni las congregaciones o instituciones religiosas que la configuran, escapan a esta dinámica histórica. Afincarse en el pasado glorioso conduce a la decadencia y la extinción irremediable. Lo nuestro, lo de la Iglesia y lo de las instituciones religiosas, es siempre marcar el paso, mirar el horizonte y ver las nuevas perspectivas, sin perder nunca la fuerza vital que dieron origen a la institución. La repetida expresión del Papa Francisco de “Estar siempre en salida”, también puede tener esta acepción, de ir siempre por delante, buscando caminos nuevos, aunque él se refiera más bien a la urgencia de salir de nuestro entorno creyente para anunciar la buena noticia del Evangelio también a los alejados y excluidos.

Conscientes de esta realidad, los PP. Paúles nos reunimos periódicamente, cada tres años, por provincias canónicas, y después, en Asamblea General de toda la congregación, cada seis años. Esta vez, nos ha tocado a nosotros, la Provincia canónica de Zaragoza, que comprende las provincias de País Vasco, Navarra, Aragón, Albacete, Murcia, Canarias y las regiones de Puerto Cortés y Cuyamel, en  Honduras. Nuestra Asamblea ha tenido lugar en Zaragoza del 21 al 23 de Junio, inclusive.

Ha sido una Asamblea tranquila, llena de alegrías por el encuentro con los compañeros que hacía tiempo que no veíamos; por el clima de acogida, de fiesta y de diálogo; sobre todo, por tener la oportunidad de compartir ilusiones y esperanzas, pero también dolores y expectativas difíciles. Las celebraciones litúrgicas han constituido una vivencia de fe y esperanza en esta sociedad de incertidumbres, recelos y alertas. Nos hemos reunido 27 Paúles representando a las 15 Comunidades de nuestra Provincia, con un total de 87 miembros.

Hacia un nuevo próximo futuro.

El próximo futuro está ahí, a la vuelta de la esquina. El tiempo apremia. No podemos distraernos, si queremos realmente que nuestro carisma vicenciano mantenga viva la llama que cambió y sigue cambiando el rostro visible del Cristo sufriente en los pobres de nuestra sociedad y en las relaciones humanas, en búsqueda apremiante de la paz en la justicia, marcada por el reparto equitativo de los bienes que el creador reparte a manos llenas, fiado de la buena voluntad y del don inestimable de nuestra libertad.

Creemos que, para lograr este intento, no hacen falta revoluciones sangrientas ni saltos copernicanos: basta la buena voluntad que va marcando el paso lento del caminar de cada día, ahondando en las urgencias que señala, día a día, el amor hecho servicio y disponibilidad hacia aquellos que carecen hasta del sentido de su propia dignidad humana

Nuestr Asamblea fue directamente al grano: mejorarnos a nosotros mismos para que mejore el mundo, ahondar en nuestra propia identidad para que la sociedad confiada a nuestros servicios pastorales se revitalice y, entre todos, consigamos una nueva sociedad en la que todos podamos vivir en fidelidad al sentido de la vida, en línea creyente, renovada de acuerdo con los nuevos tiempos.

Antes de la Asamblea, las distintas comunidades de la nuestra provincia canónica de Zaragoza habían ahondado en los cuestionarios que la comisión preparatoria de la misma nos había enviado para su estudio y reflexión pausada. Así que no fue difícil centrar los temas de dialogo, para llegar a unas conclusiones operativas y revitalizantes de nuestro carisma vicenciano de la congregación de la Misión o PP. Paúles, como nos llamamos en España.

Núcleos fundamentales de reflexión y estudio.

1.- Revitalizar nuestro carisma de seguidores de Jesucristo evangelizador de los pobres.

Tras largas deliberaciones y densos diálogos podemos concretar lo fundamental de este punto neurálgico en breves afirmaciones o directrices:

  • Hacer una lectura asidua y meditada de la palabra Dios y de las Reglas comunes, contrastando con el aquí y ahora…
  • Contemplar las virtudes misioneras vividas por Jesucristo, modelo del misionero, y meditar sobre ellas en el evangelio, en las constituciones y en los escritos de San Vicente.
  • Cultivar la escucha de Dios y compartir nuestra experiencia de fe con los compañeros…
  • Favorecer la participación de los miembros de la propia comunidad en las ofertas de formación a distintos niveles, abiertos a una disponibilidad cada vez mayor al servicio de la familia vicenciana, y de la iglesia en general.

2.- Cultivar y ahondar en nuestro estilo comunitario de vida.

Para nosotros, Paúles o Congragación de la Misión, el estilo de vida comunitaria  es el pilar sobre  el que se asienta el seguimiento de Cristo evangelizador de los pobres. Ahondar en este tema nos llevaría muy lejos, y, de hecho, nos llevó largos ratos de dialogo fraternal. Resumo en breves slogans las líneas directrices del trabajo en equipo:

  • Cultivar el discernimiento comunitario e implicarnos en nuestro Proyecto anual de vida comunitaria.
  • Promover la corresponsabilidad y el trabajo en equipo.
  • Dar testimonio de comunión en un estilo de vida sobria
  • Hacer más vivos nuestros encuentros comunitarios

3.-Profundizar en el objetivo fundamental de constituir una comunidad para la misión.

Nuestro nombre original, Congregación de la Misión, y nuestra historia nos hablan de un objetivo fundamental: nacimos en la iglesia para una misión, evangelizar a los pobres, principalmente de las zonas rurales, y llevar la buena noticia del evangelio a los que no han oído de ella, o misión “Ad gentes”.

Estos son los puntos clave que resaltamos para actualizar nuestro Proyecto de vida para la  Misión:

Actualizar nuestro ministerio de las misiones populares.

  • Para ello incorporar a los laicos de los lugares misionados como colaboradores en las nuevas acciones misioneras…
  • Intensificar la colaboración interprovincial e intercongregacional de los equipos.
  • Utilizar las redes sociales y los medios de comunicación para dar a conocer las misiones que vamos realizando.

Mimar nuestra Misión de Honduras.

  • Valorar la Misión como parte muy importante de nuestra Misión Ad gentes; orar por ella; favorecer una buena comunicación entre la Misión y el resto de la Provincia.
  • Mantener y desarrollar el PLAN DE EVANGELIZACIÓN DE LA MISIÓN, potenciando las comunidades eclesiales de base y los grupos de la Familia Vicenciana.

Atender con especial esmero las parroquias confiadas a nuestro ministerio

  • Intentar desarrollar en los tres próximos años, en nuestras parroquias, una acción específicamente misionera…
  • Corresponsabilizar a los laicos, dándoles formación y confiándoles tareas acordes con nuestro carisma. PROMOVER Y ACOMPAÑAR A LOS GRUPOS VICENCIANOS.

Esmerarnos en el servicio de la Caridad.

  • Avanzar en el servicio de la Caridad en nuestras comunidades, mediante proyectos concretos, tomando a los pobres como protagonistas.
  • Implicarnos en el trabajo en redes con la Familia Vicenciana, con los laicos, con otros ministerios y carismas, con personas de buena voluntad, con la sociedad civil…
  • Profundizar en la doctrina social de la Iglesia, que compartiremos con los laicos en nuestros ministerios…

Promover e intensificar la pastoral juvenil y vocacional.

Estar presentes entre los jóvenes en actitud de cercanía, confianza, respeto a sus valores y a sus temores; hacer camino con ellos y favorecer su encuentro con el Señor…, a través de estos medios:

  • Creando espacios para ello
  • Estando atentos a las personas que pueden ser líderes
  • Desarrollando procesos de formación en la fe.

Promover grupos de voluntariado y solidaridad; propiciar experiencias de encuentro con Dios y ayudarles a abrirse a la novedad del evangelio; favorecer el diálogo sobre valores que dan sentido a nuestra vida.

Impulsar nuestra colaboración  con la Familia Vicenciana

  • Promover y acompañar los grupos e iniciativas de la Familia Vicenciana en los lugares donde nos encontramos presentes y a nivel provincial.
  • Participar en la elaboración y realización de proyectos con los grupos de la Familia Vicenciana para la formación de sus miembros y para el servicio a los pobres.

Confío en el Señor, que Él regará la sementera de nuestra ilusión y de nuestra esperanza, y un día no lejano brillarán las mieses bien granadas de nuestros esfuerzos y de nuestra disponibilidad al servicio de los pobres y de la sociedad en general.

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