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Más allá de la ideología: la vida del no nacido (I)

Más allá de la ideología: la vida del no nacido (I)

no_nacidoHace un montón de días que Vicente y Luisa no se han encontrado. Los dos, uno por cada lado, han estado ocupados en distintas misiones que el Padre les ha encomendado en el ancho mundo, de arriba y de abajo…

Como buenos amigos que son, de toda la vida, también ellos sienten la nostalgia de reencontrarse, de abrazarse…; de preguntarse el uno al otro cómo les va a nuestros amigos vicencianos, de aquí y de allá; pero, sobre todo, a nuestros amigos jóvenes vicencianos de España, con quienes vienen manteniendo un diálogo fluido desde hace tiempo…

Luisa, como mujer, siempre atenta a las cuitas y preocupaciones de sus amigos más cercanos, no ha perdido del todo el contacto con sus jóvenes españoles y tiene verdaderas ansias de comunicar a Vicente las preocupaciones y desasosiegos que le han ido transmitiendo sus amigos de España…

Los dos andaban buscando un día para citarse, pero, la Providencia les depara un encuentro como de sorpresa…

—¡Qué alegría, Vicente, encontrarnos aquí!, —exclama Luisa al encontrase de bruces con Vicente, que iba de prisa por la calle perpendicular, en busca de sus pobres de turno…— Quería haberte llamado para ver cómo ibas con tus nuevas tareas de evangelización, y no encontraba el momento adecuado… Pero, mira, ¡qué bien encontrarnos aquí de sopetón…! Sin duda que nuestro Buen Dios lo ha dispuesto así para darnos un pequeño relax en nuestras tareas cotidianas…

—Yo también tenía ganas de verte, Luisa, para relajarme y dialogar un poco sobre nuestros amigos de España… También a mí me han llegado noticias de que lo están pasando muy mal… Hay problemas que no acaban de ver la luz: el paro juvenil, la corrupción galopante, los extremismos y radicalismos políticos, el vandalismo callejero…, ¡ah!, y el aborto…

—Pues, sí, el aborto, Vicente… Quién lo diría, después de tantos años de cristianismo, nuestros amigos “civilizados” de Europa, todavía no ven claro que hay líneas rojas trazadas por el Creador mismo que no se pueden traspasar, amparados en un derecho a decidir que es una entelequia…

—Bueno, Luisa, no adelantemos nuestras respuestas, dejemos primero que hablen ellos, nuestros jóvenes, y después les orientaremos nosotros… Siempre es mejor escuchar atentamente y después, a partir de sus aportaciones, conducirles por su propio pie al encuentro con la verdad…

—Tú siempre tan sabio y prudente, Vicente. Tienes razón, es lo más pedagógico y lo más operativo: sólo las verdades asumidas después de una larga reflexión y dialogo sincero son operativas y generan la fuerza de convicción necesarias para llevarlas a la vida…

—Pues aquí tienes a nuestros amigos Juan y Elo, jóvenes mayorcitos, rondando ambos los treinta, con amplia experiencia en la vida… Él es médico y ella enfermera. Los dos son muy “leídos” y han viajado por el ancho mundo, de este y del otro lado del Atlántico…

—…¡Hola! ¡Hola! ¿Estáis ahí? ¿Nos veis? ¿Nos oís? Somos Juan y Elo, acabamos de conectarnos a vuestra red…

—Perfectamente, Juan y Elo, aquí estamos esperando vuestra señal desde la tierra… Os vemos y oímos perfectamente… También aquí tenemos la alta tecnología instalada… Así que somos todo oídos… —Es Luisa la que responde airosa…

—¡Que estupendo! Pues allá vamos… Si somos muy gritones o radicales, en uno u otro sentido, no dudéis en poner calma a la algarabía que se puede armar sobre este tema tan vidrioso y tan controvertido… Bueno, eso es lo que piensan bastantes, aunque otros lo tenemos mucho más claro —dice Juan…

—Los jóvenes adultos de JMV de Madrid hemos tenido unas cuantas reuniones sobre este tema del aborto —continúa Elo—. Resumiremos las diversas posturas por lo breve, para no hacernos demasiado prolijos… Después nos dais vuestras recomendaciones, para tomar las decisiones pertinentes, de jóvenes abiertos al diálogo, pero firmes en nuestras convicciones razonadas…

—Empecemos por exponer distintas situaciones reales y maneras de ver o juzgar —dice Juan titubeante…

Primera línea de razonamientos de la calle

—Hubo Jóvenes en nuestras reuniones —prosigue Elo—, que, con toda crudeza y realismo, dijeron:

  • “Conozco a jóvenes que fueron violadas, algunas incluso por familiares muy cercanos…”
  • “Conozco a amigas que, en una noche loca de botellón, perdieron sus cabales…”
  • “Algunas manifestaron que habían tomado sus precauciones, pero que fallaron…”
  • “Hay quienes piensan que, por una dormida alegre con un joven de su gusto…, no va a pasar nada…”
  • “Los hay también, ellos, que prometen el oro y el moro, que se van casar con ellas, y después…”
  • “Hay adolescentes, inconscientes, de 15 años o menos, que ni siquiera piensan lo que puede pasar…
  • “Otros y otras, cada vez más numerosos, ellos y ellas, que piensan que eso de “hacer el amor” es tan natural y trivial, como tomarse un refresco o un vino…”
  • “Hay médicos que, con toda rotundidad y certeza, avisan a las futuras madres que el hijo que llevan en sus entrañas va a ser una carga insoportable; sus anomalías genéticas son insalvables…”

—Podíamos prolongar el listado de casos reales, previstos y no previstos, que sumergen en la duda y en la zozobra incluso a los bien pensados, y, en general, a las personas dotadas de sensibilidad hacia toda persona que sufre por causas propias o ajenas. ¿No será digno y legítimo el aborto en alguno de estos casos? La razón equilibrada, la misma iglesia, dotada como nadie, de humanidad y de sensibilidad ante el sufrimiento, ¿no tolerará el aborto en ciertos casos? Ese fue el interrogante lacerante de unos cuantos que asistieron al primer debate sobre el tema —concluye Juan.

Segunda línea de razonamientos de la calle

—Bueno, eso es un tipo de realidades —corta Elo—, pero ¿qué decir de los nos acusan de crueldad insufrible por no favorecer el aborto, por no aceptar el derecho legítimo a decidir a las mujeres que quieren abortar: ellas son las que engendran, ellas son las que deciden… Es un derecho inalienable de personas libres de verdad…

—El no legitimar el aborto libre, lo más amplio posible, dicen otros y otras, propicia el tener que ir al extranjero para abortar; implica arriesgar la vida de la madre por tener que hacerlo en condiciones no seguras…; estimula los abortos clandestinos y un buen número de sufrimientos y angustias evitables…

Tercera línea de razonamientos de la calle

—Pues no hay que perderse otro tipo de razonamientos repetidos hasta la saciedad —continúa Juan—: el aborto es “progresista”; en nuestro mundo desarrollado es algo fácil de realizar y perfectamente legítimo; solo la iglesia, dogmática y retrógrada, y los que comulgan con ella están en contra del aborto libre y gratuito… Lo de la Iglesia y de sus seguidores es regresivo, es anclarse en el pasado, de una manera recalcitrante…

Cuarta línea de razonamientos de la calle

—También las estrategias para amparar las campañas iniciales del aborto son proverbiales y manidas hasta la saciedad —complementa Elo—. Me he informado bien de cómo empiezan las campañas primeras del aborto… Presentan cantidades apocalípticas de mujeres que tienen que ir a abortar al extranjero o que mueren por abortar en condiciones lamentables… Es de una crueldad insufrible propiciar estas situaciones límite. Empiezan por exigir el derecho a abortar por razones de humanidad y de sensibilidad, y en casos bien concretos, pues saben bien que, una vez abierta una rendija, se abren todas las puertas y ventanas, hasta llegar al aborto libre y gratuito, incluso hasta después de los siete u meses de gestación, como se hace hoy en países llamados “civilizados”, pioneros en tecnologías modernas…

—Con este tipo de lógicas —continúa Juan—, es fácil predecir que tanto las personas como los países que están contra el aborto libre y gratuito son personas y países retrógrados, anclados en el pasado; viven en estado permanente de pobreza mental o ideológica, víctimas de su propia ideología fascista o franquista, dogmática o dictatorial, están en los antípodas del progreso y de los países desarrollados y progresistas…

Cuestión de comenzar por un análisis de la realidad

—¿Y todo eso se dijo en vuestras reuniones de grupo de JMV? —pregunta desasosegada Luisa…

—Bueno —responde Elo—, comenzamos planteando al grupo que convenía exponer abiertamente lo que dice la gente por ahí, que había que estar al loro de lo que transmiten los medios de comunicación, de una manera solapada o explícita, para poder así dar una respuesta adecuada a los interrogantes que nos plantea la sociedad en que vivimos… Dejamos para un segundo o tercer encuentro analizar críticamente los fundamentos filosóficos o racionales en los que se apoyan los defensores de estas teorías; finalmente habrá que confrontar todo esto con lo que nos dice nuestra propia razón iluminada por la fe, que nos transmite la Iglesia, apoyada en el mensaje del Maestro…

—Muy bien, Elo —exclama sonriente Vicente—: eso se llama comenzar por el análisis de la realidad, que es algo que debéis hacer hoy día los jóvenes vicencianos, como creyentes bien preparados… Debéis estar al día, responder a las tempestades de vuestro tiempo con argumentos sólidos que generen convicciones en las personas de buena voluntad que buscan la verdad allá donde se encuentre, sin miedos ni recelos…

—Por lo que vemos —concluye Juan—, va a ser conveniente dejar para otro rato exponer nuestras reflexiones sobre todas estas teorías lanzadas al viento, a bombo y platillo, por las masas “progres” de nuestra sociedad…

—Creemos que sí —responden al unísono Luisa y Vicente—. Y esto por varias razones: la primera porque quizá quedan escondidas por ahí otras teorías en la misma línea que las expuestas, que también convendría recoger; la segunda porque dar respuesta adecuada a todos los interrogantes planteados exige tiempo y reflexión serena, evitando los exabruptos y las respuestas ligeras…

—Estupendo, Vicente y Luisa: gracias por habernos escuchado… Os avisaremos para proseguir nuestro diálogo con vosotros dentro de unos días… Buenas noches, y hasta pronto.

—Gracias, Juan y Elo, proseguid en vuestro anhelo de ilustrar vuestra fe y vuestra práctica cristiana de cada día… Buenas noches.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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