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La alegría de la fiesta… en verano

La alegría de la fiesta… en verano

Diálogo de Vicente y Luisa…

Parece, Vicente, que esta vez va de veras: la primavera ha comenzado ya en España, según nos comunican eufóricos nuestros amigos vicencianos españoles.

Vamos a nuestro rincón preferido, Luisa, y sentémonos a la sombra, porque todavía aprieta este sol primaveral de la tarde… Allí hablaremos más tranquilos… Pues sí, creo que la primavera ha comenzado, según nos comentan… Pero veo a nuestros jóvenes muy revolucionados este año: la crisis, por un lado, les va a impedir ganarse sus perrillas este verano como monitores en colonias,  en sustituciones, servicios especiales de verano etc.; por otro lado, otros quieren asistir al gran encuentro mundial de los jóvenes en Madrid: quisieran asistir, pero encuentran mil dificultades de todo tipo, familiares, económicas, incompatibilidad con otros compromisos y un largo etc.

Los que se lo pasan guay en las acampadas de JMV y los que asisten a los cursos de inglés de verano  con Feyda lo ven de otra manera… Simple y llanamente los padres les han dicho que este año la pasta no llega para todo, que no saben qué va a pasar con el trabajo y el dinero, que hay que ahorrar por si acaso y otras cosas por el estilo…

A mí también me han llegado esos comentarios, Luisa, pero algunos se ponen pesados e insisten en que debemos ayudarles a convencer a sus papis para que hagan un esfuerzo extra y les permitan asistir un verano más a los cursos de inglés de Feyda, que les digamos que merece la pena el sacrificio, aunque tengan que cortar de otros presupuestos familiares…

Estos adolescentes y jóvenes en ciernes, tú lo sabes Vicente, son cabezotas como ellos solos. Pero acordamos con ellos, hace algún tiempo, que les íbamos a escuchar, ¿no es cierto, Vicente? Pues vamos a ver lo que nos dicen o lo que nos proponen para el verano que ya está a la vuelta de la esquina.

Aquí tengo un primer correo de una parejita de Euskadi, dicen ellos,  o del País Vasco, como dicen otros del interior. Se llaman Begoña y Luis. Dicen tener casi 15 y 16 años respectivamente. Me cuentan que han asistido tres años a diversos cursos de Feyda: Nanclares, Godelleta, Salamanca… Y que siempre se lo han pasado pipa… Pero que este año sus padres les han dicho que nanay, que no van de cursillo este verano, porque hay que ahorrar por lo que pueda pasar… Pero añaden, con estilo plañidero, “¿Y no podíais vosotros, Vicente y Luisa, convencer  a nuestros padres para que nos dejen ir de cursillo este verano? Ya sabéis que somos buenos chicos: asistimos a colegios de Hijas de la Caridad, pertenecemos a JMV desde hace un montón de años, nos estamos preparando para la confirmación, sacamos buenas notas al final de curso… ¿Qué más nos pueden pedir nuestros padres? En fin, que me han conmovido, casi convencido… Pero he sabido reaccionar y les he dije que son ellos mismos los que tienen que convencer a sus padres con razones de peso… La respuesta no se hizo esperar: aquí tengo las razones que Bego y Luis aportan para convencer a sus padres para ir a uno de los cursos Feyda  este verano: los dos prefieren Irlanda, porque ya son mayorcitos y han pasado por los otros cursos de Feyda, en años anteriores…

“Me parece, Luis, que lo primero que tenemos que argumentar a nuestros padres es que el  inglés es muy, pero que muy importante para la vida y  para la sociedad en que vivimos. ¿De qué nos sirve terminar una carrera si no nos manejamos bien en inglés? Lo primero que te piden al solicitar trabajo es un alto, muy alto, nivel de inglés. Y si no es así, vienen los centroeuropeos y se lo dan a ellos, como está pasando. Con buen inglés puedes conseguir trabajo en España o en el extranjero. Vamos a ver cuánto dura esta crisis y si no vienen otras en años sucesivos. La primera preocupación que deben tener nuestros padres es capacitarnos para manejarnos en la vida, más que dejarnos unos dinerillos para el futuro…

Tienes toda la razón del mundo, Bego. Lo malo es que nuestros padres no se dan cuenta del todo, porque en sus tiempos no era así…Quizá sería bueno recordarles el esfuerzo enorme que el gobierno vasco y todos los gobiernos autonómicos están haciendo para imponer el bilingüismo o trilingüismo… La cantidad de millones que  están invirtiendo en este proyecto, porque las nuevas tendencias a nivel mundial nos ha cogido en España a contrapelo: estamos muy a la cola de Europa en conocimiento de idiomas extranjeros, incluso del inglés, que es el idioma universal, se quiera o no se quiera. A nosotros, aunque seamos quinceañeros, esta exigencia del trilingüismo nos ha cogido un poco tarde. Por eso hemos de complementar nuestros conocimientos del inglés con cursos de verano como el de Feyda, salidas al extranjero etc.

Creo que estamos bien encaminados, Luis. Pero hay que aclararles otra cosa muy importante, que ellos no tienen clara todavía, y es que no cualquier curso de inglés de verano da igual: están poniéndose muy de moda las llamadas colonias urbanas, con inglés incluido. No tiene nada que ver una cosa con otra. Estas llamadas colonias urbanas, en general, salvo raras excepciones, son más bien un buen entretenimiento  o servicio social, muy loable si se quiere, para  padres de familia que necesitan este apoyo de la comunidad, pero de ahí al sistema de cursos de verano de Feyda va un abismo. En Feyda se tienen cuatro horas largas de inglés todas las mañanas, y las clases son todas en inglés…

Pero hay que tener cuidado con lo que decimos, Bego. A fuerza de  insistir en la importancia del inglés, algunos amigos nuestros se van a asustar. Van a pensar: “¡Cualquiera va a uno de estos cursos: tienen que ser aburridísimos  e insoportables, meterse entre pecho y espalda cuatro diarias de inglés en verano, nada más terminar el año escolar, ¿quién lo soportará?!” A éstos se les desarma más fácilmente que a nuestros padres; simplemente se les dice  venid y lo veréis. Nosotros somos de la misma edad que vosotros aproximadamente, tenemos las mismas apetencias juveniles que vosotros y aquí nos tenéis, después de tres cursos de verano con Feyda y desando volver un verano más, no  solo para mejorar nuestro inglés, sino también y, quizá sobre todo, para consolidar nuestra amistad con tantos   amigos que hemos encontrado a  lo largo de estos tres años, en esta experiencia inolvidable en Feyda…

Has dado en el clavo, Luis. La amistad sana entre jóvenes es, desde el punto de vista psicológico de la adolescencia, el secreto íntimo del éxito de los cursos de verano en  Feyda. Sabemos de buena tinta que cursillistas y monitores de los más variados rincones   de la geografía española todavía mantienen aquella amistad que floreció por primera vez en un  curso de Feyda, hace ya tropecientos años… Todavía hay gente, ya madurita, de los cuarenta para arriba, que chatea, que se comunican por las modernas redes de comunicación, y hasta se visitan de vez en cuando, aunque uno sea de Euskadi y otro de Madrid o de Cataluña…Para los que han pasado por Feyda el que uno sea del Barsa y otro del Real Madrid no es óbice para mantener una amistad imperecedera… ¿No es esto un milagro?

Todavía hay más, Bego, que conviene recordar. Lo que voy a evocar queda  muy bien reflejado en el documento  final que se entregó a los asistentes al encuentro del 35 aniversario de Feyda en Salamanca. Te invito a leerlo: lo puedes encontrar en este mismo  blog del P. Félix. Se titula “Carta de agradecimiento a los  colaboradores…” etc.  Me refiero a ese aspecto tan importante para nuestra vida y para nuestro futuro. Aquí, en Feyda, en este ambiente sano de mistad y de fiesta joven compartida, puedes encontrar, a lo largo de los años, pasando por la etapa de monitor o de profesor, esa persona ideal con la que compartir los mejores sueños y llegar a constituir esa familia ideal que todos buscamos…Encontrar la persona ideal de tu vida en un ambiente propicio que invita a la reflexión y a la madurez y responsabilidad es una garantía de estabilidad…

Pero quizá vamos demasiado deprisa, Luis. No es eso lo que, de momento, preocupa a nuestros padres, que todavía ven como algo muy lejano eso de las relaciones estables de unos jovenzuelos como nosotros. A nuestros padres les preocupa más bien, que en los cursos Feyda haya disciplina, se cultiven los valores de siempre, que ellos mismos nos han transmitido,  que no haya demasiado descontrol en las relaciones afectivas (a esta edad es un peligro manifiesto), que se viva en un ambiente cristiano, como se respira en el colegio al que asistimos… Las cosas han cambiado demasiado deprisa de los tiempos jóvenes  de nuestros  padres a nuestros tiempos y eso les preocupa, aunque ellos quieran parecer progres y disimulen un poquito…Pues a eso podemos asegurar  a nuestros padres que la cosa va de maravilla. Que en todos los cursos Feyda, aparte de los monitores y profesores, que se encargan de las funciones pedagógicas y culturales, hay unos padres de familia, normalmente alguna madre, que sabe y entiende de las preocupaciones de los padres, sobre todo de las madres, que han enviado a sus hijos a los cursos Feyda… Podemos decirles sin temor: “Papis, en ese aspecto, no tenéis nada que temer, Feyda es una de las organizaciones que ofrece más garantías en ese aspecto…Difícilmente puede encontrarse una organización de verano que cuide más estos aspectos que preocupan más a los padres…

Bueno, muchos de nuestros padres, Bego, los nuestros entre otros, envían a sus hijos a Feyda porque Feyda   (que significa Fe y Vida) es una organización católica. También aquí hay una razón de pro para volver este verano a Feyda. Aunque se lo hemos dicho muchas veces todavía no se creen del todo que en los cursos Feyda tenemos una breve reflexión-oración todas las mañanas y noches, antes de las clases y al terminar las actividades del día… ; un encuentro semanal, por grupos de edad, para reflexionar sobre valores actuales de la juventud, que se toma en serio eso de ser creyentes…; en cuanto a la misa dominical, ya quisiéramos tenerla en nuestras parroquias y colegios como se tiene en Feyda: todo el   mundo participa en ella, no tiene nada que ver con el rollo de las misas normales… Aún hay más, en los cursos Feyda tenemos la oportunidad de acercarnos a confesarnos (bueno, en Feyda no se llama confesarse, se llama reconciliarse, volver a la amistad con Dios y con los demás…); se nos insiste que lo más importante de este acto de la reconciliación es el proyecto de vida de cara al futuro, concretamente para el nuevo curso… Y el no va más de las celebraciones en los cursos Feyda es la celebración de la luz que se tiene en algunos centros, al final del cursillo. Posiblemente no hay ningún cursillista que haya pasado por Feyda que no se acuerde de esta celebración. Es muy difícil de explicar: hay que vivirla…

Nos falta resaltar, Luis, otro aspecto muy importante para los jóvenes de nuestra edad, que es lo bien que nos lo pasamos en Feyda… También es importante esto para nuestros padres, al fin y al cabo ellos nos envían a estos cursos no solo para que aprendamos inglés, sino para que nos lo pasemos bien y hagamos buenos amigos… Después de las clases de la mañana, que son ciertamente duras, las tardes compensan todos los esfuerzos y sudores de la mañana. Los monitores de Feyda son, en general, fuera de serie: ellos mismos han pasado por  Feyda,  como cursillistas, durante muchos años, saben de qué va la cosa, acumulan la experiencia de años, son cercanos, amables disponibles, con un sentido de fiesta y alegría propia de los jóvenes de su edad…

Y las fiestas de los viernes, a la luz de la luna, con la creatividad  a rebosar, con las canciones apropiadas para nuestra edad, con las sorpresas  de turno bien preparadas… hacen subir los decibelios de nuestra ilusión y alegría, que se prolonga durante tiempo y tiempo y nos hace esperar anhelantes la llegada del próximo verano…

Yo diría, Bego, que los cursos Feyda son una auténtica fiesta para la el mente, el corazón y el espíritu. Ojala que hubiera otros muchos jóvenes que tuvieran el privilegio de participar, como nosotros, en esta experiencia única del verano. Podríamos llamar esta experiencia “La alegría de la fiesta… en verano”

Si nos prolongamos más, Luis, a lo mejor, resultamos un poco rollo para nuestros padres. Yo creo que les hemos dado razones más que suficientes para que hagan  un esfuerzo económico añadido y nos permitan volver a los cursos Feyda este verano. . Hay que decirles también que se decidan  pronto, porque ya quedan pocos días…

Pues bien, a ver que piensan nuestros amigos Vicente y Luisa allá arriba. ¿Te parece que se lo enviemos así, Bego?

Yo creo que sí.

Pues adelante… Allá va. Pulso el botón enviar y ya está…”

Me parece, Vicente,  que no piensan mal estos jóvenes. Algunas de las cosas que dicen son un poco exageradas, pero, en lo fundamental, yo les avalo.

Yo también. Luisa, pero habrá que hacer comprender  a Bego y a Luis que los padres pueden tener otras razones que ellos no comprenden ahora…De todas formas yo les apoyo: si algunos  padres nos consultan les vamos a decir que se piensen bien las razones que aportan sus hijos  y que hagan un esfuerzo extra por complacerles… El  futuro de sus hijos se construye desde ya…

También habrá que recordar a estos jóvenes que la oración por los fines buenos  de nuestra voluntad es una buena palanca…

Estupendo, Luisa, ha sido una buena manera de terminar: la oración, a su estilo joven, no debe faltar nunca en sus  proyectos e ilusiones…

Buenas tardes, Luisa.

Buenas tardes, Vicente…

Nos vemos dentro de unos días, ¿no?

Ya te avisaré, Luisa.

 

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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