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Jesús, constructor de la Paz desde la Justicia y el Amor. Primera parte: obstáculos para la paz

Jesús, constructor de la Paz desde la Justicia y el Amor. Primera parte: obstáculos para la paz

¿Sabes, Vicente? Me llamaron anoche dos jóvenes de Feyda pidiendo orientación… Han sido monitores en los cursos de inglés que esta Asociación organiza en varios lugares de España y del extranjero. Se llaman María y Paco. Rondan los 25 años cada uno. Resulta que el tema central de pastoral que han  tratado en los cursos de este verano ha sido precisamente el de “Jesús, constructor de la Paz, desde la justicia y el amor”. Bueno, pues que el tema no les ha resultado nada fácll…

Comentan que se dicen tantas cosas sobre la paz en estos tiempos que no saben a que atenerse. Parece, dicen, que cuanto más se habla de paz más desasosiego y miedos hay en el ambiente, en los medios de comunicación… Piden que les echemos una mano, ayudándoles a clarificar ideas, sobre todo a precisar lo que ellos, como jóvenes creyentes, seguidores de Jesús, deben hacer para ser realmente constructores de la paz en nuestra sociedad…

Es muy interesante la propuesta, Luisa. Has hecho muy bien en darles puerta abierta, con tu habitual cercanía y amabilidad… Y tienen razón estos jóvenes cuando dicen que no saben a que atenerse cuando oyen hablar de la paz en las altas esferas de la política y de las  finanzas o desde las  grandes empresas constructoras de armamento… Son inteligentes estos chicos cuando sospechan que estos discursos rimbombantes son burdos artilugios para encubrir sus verdaderos intereses, que no   son otros, en general, que  imponer su propia paz a fuerza de sometimientos militares, financieros o comerciales…

Vicente, eso no es nuevo: también pasaba esto en nuestro  tiempo, ¿o no?

¿Ya te has olvidado de los líos que tuviste en la Corte, en calidad de Asesor de los asuntos de conciencia? ¿Ya te has olvidado de lo mucho que te violentaron, o, mejor, quisieron violentar tu conciencia aquellos dos superministros, que, encima, eran mandatarios de la Iglesia, de aquella iglesia…, quiero decir?

De eso no  puedo olvidarme nunca, Luisa. Tuve que llenarme de valor y hacer un buen rato de oración especial para atreverme a decirle a aquel Cardenal-Ministro plenipotenciario, de cuyo nombre no quiero acordarme, que se arrojase al mar, si quería salvar a Francia; que acabase de una vez con tanta guerra que estaba desangrando a Francia, y a la entera Europa, dejando víctimas de muerte, malheridas y hambrientas, por todas las cunetas, caminos y calles de nuestras ciudades…

Nosotras, las Hermanas, también fuimos testigos sufrientes de tanta desolación y desastres, como sabes Vicente: hogares destruidos, pordioseros, maleantes y heridos por todas partes; orfanatos llenos…  Pero dejemos que hablen los jóvenes, a ver por donde van sus diatribas…

Hola, Vicente y Luisa. Somos Paco y María, monitores de Feyda el pasado verano. La verdad es que el tema sobre la paz ha resultado apasionante… Quizá nos dé para más de un rato de diálogo con vosotros al otro lado de la frontera…

Y Maria toma la palabra: empezamos nuestro tema en el cursillo por algunos viejos dichos, tales como “Ojo por ojo y diente por diente”; “Homo homini lupus”; “No hay que dejarse pisar, hay que defender los propios derechos por encima de todo”. Y otros por el estilo…

Vicente, con mirada seria, interpela a María: ¿y vosotros, monitores de Feyda de toda la vida, os quedasteis tan tranquilos…?

Paco, dubitativo, corta: “Hombre, no del todo, pero es que los hechos de cada día parecen confirmar que esos dichos tan viejos siguen enquistados en el corazón del hombre; incluso se oyen comentarios entre nosotros los creyentes que van en esa línea. La ley del talión, dicen, sigue teniendo vigencia en la práctica, después de veintiún siglos de cristianismo…Otros espetan malhumorados: “Que nadie se atreva a entrar en mi terreno o se interfiera en el ejercicio de mis derechos; yo soy el primero, lo contrario es cobardía o pusilanimidad…”. Algunos hasta rompen de cuajo la confianza necesaria para una convivencia armoniosa en el día a día cuando sentencian: “Desconfía de las buenas apariencias, detrás  de un rostro sonriente hay, con frecuencia, torcidas intenciones…”

¿Como veis ahora la cosa, pasado el acaloramiento de la discusión…?, pregunta Luisa.

Vaya, sonríe María mientras dice: “La sangre, al final, no llegó al río… Leímos unos párrafos del Sermón de la Montaña, Mateo 5 y 6, sobre el auténtico amor exigido a los seguidores de Jesús, sobre hacer el bien, incluso perdonar, a los que te hacen mal y comprendimos con claridad que esos dichos antiguos chocan frontalmente con el mensaje auténtico del evangelio…

Paco y María  se precipitan a añadir: “El  siguiente tema fuerte de discusión fue  sobre la confrontación que existe entre la búsqueda real de la Paz, según el mensaje del Maestro, y las relaciones socio-económico y  políticas…   Y, abriendo sus cuadernos de apuntes tomados en el debate acalorado del cursillo, Paco y María van leyendo alternativamente, con marcado acento contrariado por el contenido perverso de las citas subrayadas, lo más chocante de sus notas…

Cita Rosa la primera parrafada: “Piensa mal y acertarás”, dicen por ahí… La amistad no cuenta en los negocios; la ingenuidad se paga cara; trata de sacar lo que puedas, que todo el mundo hace lo mismo: te explotan por todas partes…”

Y sin acabar del todo María, Paco cita el siguiente rollo maquiavélico mercantilista: “Los negocios son los negocios”: si puedo obtener un 50% de rentabilidad, ¿por qué me voy a contentar con un 25%? Eso es de tontos y de inexpertos en finanzas. Si puedo pagar 50 al obrero o al emigrante, ¿por qué voy a pagarle 100? Es la ley inexorable de la oferta  y la demanda…”

Pues no os perdáis lo siguiente, dice Paco: “Que trabaje Rita”, se dice por ahí, casi con orgullo… Otros apostillan: “El arte de bien vivir consiste en conseguir el  máximo de ventajas, comodidad y confort con el mínimo esfuerzo personal…” Poco cuentan aquí las consideraciones de responsabilidad, amor y servicio al otro…

Menos mal que algunos de los interlocutores, apostilla María, tuvieron la osadía de ser críticos valientes contra  actitudes en boga de bastantes jóvenes de nuestra sociedad ambiental. Afirmaciones como las siguientes sonaron fuerte en las reuniones sucesivas: “El joven de hoy está libre de prejuicios o tabúes, hace esto o lo otro; viste así o asá, actúa de este modo o del otro, sin prejucios ancestrales ni condicionantes moralistas…” ”Manténgase joven…, comportándose como un joven actual…” “El  joven moderno fuma, bebe, esnifa hachis o cualquier otra droga que se pone por delante, viste a la moda, asiste a las movidas nocturnas, según le place…” “La joven actual esta liberada de prejuicios sexistas y de recatos femeninos, su vocabulario corriente chirría con frecuencia en los oídos…; tampoco le importa demasiado acostarse con cualquiera, incluso recurrir al aborto, si es preciso…” Lo más grave de todo esto es que son víctimas inconscientes de eslóganes publicitarios con que la sociedad consumista martillea constantemente nuestros sentidos, violentando nuestra capacidad de pensar y de decidir con verdadera libertad interior También esto es violencia, concluyó alguien.

Sobre el sistema de relaciones laborales también hubo intervenciones para enmarcar, aunque sean de sobra conocidas, continúa Paco. Destaquemos algunas: “Es todavía un dogma inapelable en nuestros días, en algunos ambientes, que la lucha de clases entre el amo y empresario, el explotador  y el criado, obrero, proletario o asalariado…constituye el único elemente regulador de la justicia social a  nivel de producción y trabajo… ¿Estaremos todavía, a estas alturas del siglo XXI, condenados a una lucha sin cuartel? ¿No habrá posibilidad de entendimiento sin agresividad?”

Pues no es menos belicosa la otra postura extrema, de signo contrario, espeta María…He aquí algunas afirmaciones que se vertieron: ·”El orden y la Paz social ante todo, aunque haya que limitar –léase reprimir- derechos inalienables de la persona o de  minorías sociales, étnicas, políticas, ideológicas o religiosas… La violencia institucional no ha perdido vigencia ni siquiera en  los países llamados democráticos, aunque dicha violencia se aureole con la suprema razón de Estado…”

Vicente  y Luisa, mirándose a la cara, entre admirados y  perplejos, parecen decirse el uno al otro: de verdad que han sido clarividentes estos jóvenes en sus reuniones pastorales de verano… Clarividentes y hasta proféticos… Habrá que echarles una mano, tratando, a la vez, de calmar sus ánimos, porque es fácil que caigan ellos mismos en lo que critican con acritud… Ya conocemos la fogosidad de los jóvenes, aunque sean de los nuestros, normalmente pacíficos y pacificadores…

Continuad con vuestra crítica certera a los males de nuestra sociedad, Paco y María. Pero id acercándoos ya a la visión cristiana de la paz…

No, aún no, se adelanta Paco: aún tenemos que adentrarnos más a fondo en este análisis crítico sobre los obstáculos ambientales para llegar a una paz verdadera y estable… Tocamos así los aspectos más frágiles y quebradizos para lograr la paz entre los pueblos…, y es el de las relaciones internacionales…

Aquí tengo ya, a punto, el disfraz más engañoso de los que propugnan la paz preparándose para la guerra, sonríe mordazmente María: “Si vis pacem para bellum” (Si quieres la paz prepara la guerra). Este  célebre axioma militar de la antigüedad sigue justificando a los poderosos para armarse  hasta los dientes con la esperanza de lograr que el equilibrio del miedo evite la guerra… Y lo único que provoca es la escalada interminable de armamento a nivel mundial…También sigue justificando la escandalosa venta de armas de los países industrializados a los países pobres, contribuyendo así a empobrecerlos aún más. El presupuesto militar de Estados Unidos, de Rusia o de China bastaría para eliminar y desterrar definitivamente la incultura y el analfabetismo en el mundo…

Todavía queda un buen florete de dichos proverbiales respecto a la mentalidad de algunos políticos respecto a los medios para conseguir la paz. Destaquemos algunos, continúa Paco: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Se ve que hay políticos que degradan el ejercicio de la política hasta considerar la guerra como un recurso más de la política, antes que como un rotundo fracaso de la política y de la razón…

Otros apostillan, subraya María: “La revolución es el único recurso contra la violencia o la injusticia estructural, contra la dictadura o la tiranía…”

Menos mal, destaca Paco, que aún quedan personas sensatas que nos advierten de la falacia de las teorías dictatoriales subyacentes, sean de uno u otro signo: “Dulce bellum inexpertis” (La guerra es bonita sólo para los que no  la han experimentado). Sólo los que se quedan en retaguardia o bien atrincherados pueden cantar las bellezas y grandezas de la guerra…

Con esto podemos dar por concluida la primera parte, dice María mirándose al reloj, ¿no os parece, Vicente y Luisa? Todavía hay mucha tela que cortar, pero no es bueno enrollarse demasiado de un tirón… Os llamaremos para la próxima entrevista…

Buenas tardes, Vicente y Luisa…

Buenas tardes, Paco y María. Lo habéis hecho estupendamente. Hasta pronto.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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