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Jesús, constructor de la Paz, desde la Justicia y el amor. Cuarta parte: Sentido revolucionario de la Paz, la Justicia, el amor.

Jesús, constructor de la Paz, desde la Justicia y el amor. Cuarta parte: Sentido revolucionario de la Paz, la Justicia, el amor.

pazMaría y Paco son dos amigos conocidos de nuestro foro de diálogos con Vicente y Luisa. Ya tuvieron con ellos tres encuentros acerca de este tema apasionante de la Paz, construida sobre roca firme, como son la justicia y el amor sin fronteras que nos propone el evangelio. Su último encuentro con Vicente y Luisa tuvo lugar exactamente el 31 de Octubre de este año: razones de estudio y de trabajo les han impedido tener este encuentro definitivo antes de este 31 de Diciembre, previo al día de la celebración mundial de la Paz.  La oportunidad  no podía ser más adecuada.

Todavía conservan  el entusiasmo del final de los cursos de inglés del verano pasado, en el que ellos, como monitores de Feyda, tuvieron que dirigir los debates sobre el tema. Y hoy les toca abordar el apartado más duro, mejor, el más profético o, si queréis, el más difícil de digerir.

Preparado el instrumental necesario en casa de Teo, su amigo del alma, en Sollana (Valencia), se disponen a conectar con Vicente…

Hola… Hola… ¿Estáis ya preparados? ¿Se oye? ¿Se oye? Todavía no vemos vuestra imagen… Y así siguen un buen rato, desgañitándose, nuestros amigos María y Paco; y eso que cuentan con la ayuda inestimable de su amigo Teo, que, en eso de manitas en el uso de las redes sociales, es todo un campeón, donde los haya… Pero las cosas de la técnica son así: unas veces funcionan de mil maravillas y  otras se hacen esperar…

Bien, bien; ahora, ahora: ya os vemos y os oímos perfectamente… Buenas tardes, María y Paco, se oyen las voces de Vicente y Luisa,  como un hilito  casi imperceptible… Perdonad, es que, como no somos expertos en estos medios modernos de comunicación, (AUNQUE LO ESTAMOS INTENTANDO ¿EH? QUE CONSTE, PORQUE SON MUY IMPORTANTES, DE VERDAD…), Luisa y yo mismo nos hemos hecho, esta vez, un lio, con los micros y con las cámaras o el visor o como llaméis esa cosa… Pero ya os vemos y os oímos perfectamente. Así que adelante…

Buenas tardes, Vicente y Luisa, dicen, sonriendo por  lo bajito, María y Paco. No os preocupéis, eso le pasa también a nuestro amigo Félix, al que conocéis muy bien; y también a muchas personas mayores… Son cosas de la edad… Pero vosotros os mantenéis jóvenes, ¿no?

No queráis ser graciosos…., murmullan Vicente y Luisa. Sabéis muy bien que nos encontramos  en  plenitud de forma, como en nuestros mejores tiempos de París…, sobre todo si se trata de mantener los ideales de vida que el buen Dios nos inspiró entonces y que vosotros llamáis el espíritu vicenciano…

Eso nos alegra…, y nos congratulamos  con vosotros de que os sintáis tan jóvenes; por eso nos inspiráis tanta confianza… Por eso nos encanta venir a dialogar con vosotros para que nos transpiréis vuestra sabiduría y vuestra experiencia de vida…, concluyen María y Paco. Vamos pues a entrar en materia. ¿os parece?

Adelante, adelante, dice sonriente Luisa. Habíamos quedado, en nuestra última entrevista, en proseguir el tema  a partir del sentido profundo de las Bienaventuranzas…

Bueno, nosotros preferimos hablar, con lenguaje más cercano a los nuestros, interrumpe Paco… Algunos de los miembros de nuestro grupo hablaron del sentido revolucionario de la liberación anunciada y realizada por Jesús…

Entendemos, continúa María, que la revolución de Jesús no es de violencia física, pero entraña una cierta violencia o  exigencia moral apremiante…Tampoco es una revolución de fachada ni de cartel publicitario; mucho menos aún se puede entender como un slogan de impacto social. Su revolución, entendemos los jóvenes creyentes, lanzados, tiende a la liberación integral de la persona, ataca a la raíz misma de toda esclavitud: el egoísmo humano…

Despacio, despacio, jóvenes, interrumpe  un poco alarmado Vicente. Lo que estáis diciendo puede tener perfecto sentido pero necesita ser aclarado y matizado a la luz del evangelio. Atended bien a lo que podemos afirmar con el evangelio en la mano…

Jesús no sucumbe a la tentación fácil de la violencia libertaria e independentista propia de sus contemporáneos…, apoya Luisa.

Jesús tampoco tiene programas políticos propiamente dichos, afirma Vicente, ni propone simples soluciones sociales a los problemas de su tiempo. Por otra parte, ni  acepta ni rechaza la dominación romana: la liberación que Él anuncia se sitúa más allá de lo puramente político…

Luisa, inspirada, apoya a Vicente, añadiendo: Jesús abre un espacio de libertad a todos los hombres, sin miramientos de antecedentes, procedencias o partidismos políticos. Asume la imperfección y la  injusticia del hombre para transformarla, por el perdón del enemigo y el amor a todos los hombres, en fuerza constructiva…

huellasY Vicente, contundente, recalca: Jesús no  entra en el  juego tentador de la violencia activa: ésta ya  no será jamás, desde la actitud y el mensaje del  Maestro, la solución de la violencia injusta. Para vencer al enemigo se deja vencer por él: no entra en sus caminos de confrontación de fuerzas… Destruye el odio por el perdón; asume la injusticia para transformarla en amor; acusa al “otro”, sin herirle, dejándose acusar y destruir por él…

¡Bueno…! Esto es demasié, se dicen el uno al otro, María y Paco, mientras se echan las manos a la cabeza… ¡La que se va armar en el grupo cuando les digamos esto, todo clarito, a más de uno en el grupo…

Vicente y Luisa, que han observado impertérritos el gesto catastrofista de nuestros amigos, continúan su interloquio. Prosigue Luisa con sonrisa comprensiva… Seguro que os suenan las palabras de Jesús: “Habéis oído que se dijo amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Yo os digo amad a vuestros enemigos…” Pues Jesús, al decir esto, abarca en este amor tanto al enemigo personal como al nacional o político, incluso al impío dominador de Roma…

El amor al enemigo, insiste Vicente,  que tiene su fundamento en el amor del único  Dios, Padre universal que hace nacer el sol para buenos y malos y llover para justos  y pecadores, transforma radicalmente la relación entre vencedor y vencido,  entre siervo y señor, y, sin romper los vínculos jurídico-sociales de la sociedad establecida, los lleva a colaborar, a niveles distintos, en un servicio mutuo constructivo. Rompe así las raíces de toda esclavitud…

El amor al enemigo no puede entenderse como una simple renuncia a la venganza, continúa Luisa, ni como un olvido intencionado de la ofensa o como un “no desearle mal”.  Ha de atenerse a la norma general del amor y concretarse en obras: tuve hambre y me diste de comer…”

Jamás habíamos escuchado con tanta claridad el mensaje del amor universal de Jesús…, interrumpen impresionados María y Paco…

Ya solo nos queda un pasito más, continúa Luisa animosa. Seguro que Vicente nos completará el panorama del  mensaje profético del amor exigido por Jesús a sus amigos y seguidores de verdad…

Pues sí, Luisa, asiente Vicente, todavía tenemos  que completar esta panorámica del amor universal proclamado por Jesús, con el espíritu de las Bienaventuranzas,  cumbre jamás soñada en el seguimiento del Maestro… El espíritu de las Bienaventuranzas  nada tiene que ver con una pasiva resignación. Se sitúa, más bien, en la dinámica de los “buscadores de  la paz en la  justicia”. No provoca al hombre a la pasividad, sino que lo lanza a la prodigiosa aventura de construir  un orden nuevo, una sociedad más jsuta…

La pobreza efectiva exigida por Jesús, continúa Luisa, lejos de hacer de la pobreza un bien en sí mismo, es más bien una acusación o  una protesta contra el lujo y despilfarro de los ricos, a los que llama a la conversión y al reparto de sus bienes; no es la pasiva resignación ante la carencia de los bienes lo que proclama, sino el compromiso por la  justicia, la toma de partido por los oprimidos…

Y Vicente, enardecido, insiste machaconamente: la pobreza evangélica es el hambre y sed de justicia… Es una acusación no violenta, un duro combate sin armas, un compromiso incondicional por la justicia, una revolución en la paz, si queréis llamarla así, o también podríamos decir que es un sacrificio incruento, que se eleva a Dios en el altar de un amor sin fronteras… “Si alguno posee bienes de la tierra, nos dice Santiago, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor a Dios…?

María y Paco, en actitud pensativa, hasta de preocupación, tienen que admitir, ante la contundencia de los argumentos evangélicos esgrimidos por Vicente y Luisa, que efectivamente ese es el ideal de vida que Jesús nos propone y que, sin duda, es también el único, el más seguro, para alcanzar la Paz auténtica y duradera que el mundo necesita… Después de unos momentos, repuestos del shock emocional, se atreven a preguntar: entonces, ¿podemos concluir que Jesús es un revolucionario pacífico, un “violento no violento”, un luchador de la Paz y de la Justicia sin armas y sin odio en el corazón…?

Vicente, viendo la cara de preocupación de los interlocutores, experto en lenguajes ambivalentes, asiente con la pregunta sorpresa, no sin dejar claras las cosas: bueno, dice, si queréis expresar de ese modo juvenil y explosivo lo que Luisa y yo os hemos dicho de las implicaciones del mensaje de Jesús en su proclama solemne de la Montaña, pase…

María y Paco, visiblemente emocionados, se despiden: Gracias, Vicente y Luisa, una vez más habéis estado geniales. Vuestras sabias explicaciones nos han aclarado de una vez por todas las neblinas y oscuridades de nuestra mente sobre el alcance de mensaje de Jesús sobre la Paz en la Justicia y el Amor. Nunca olvidaremos estos ratos tan apasionantes que hemos tenido con vosotros.

Buenas noches Vicente y Luisa y hasta siempre.

Buenas noches, María y Paco. También nosotros hemos disfrutado con vuestra presencia y con vuestro entusiasmo por aclarar las cosas importantes. Dad nuestro saludo de año nuevo a todos los monitores y gente implicada de Feyda, que  sigan siendo buena gente…; y COMPROMETIDOS DE VERDAD POR LA PAZ EN LA JUSTICIA Y EL AMOR…

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS Y HASTA QUE QUERÁIS.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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