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¿“Indignación”, “Rebelión”, “Reivindicación”… o algo más?

¿“Indignación”, “Rebelión”, “Reivindicación”… o algo más?

Diálogos de Vicente y Luisa…

¡Hola, Vicente! Hoy te has hecho esperar algo más de lo habitual, pero seguro que se ha debido a razones poderosas…

Así es, Luisa. Una vez más, esos jóvenes inquietos españoles, de los nuestros…, de JMV, ya sabes, de Madrid, por más señas, han venido alborotados con eso que está pasando en su ciudad estos días… Eso de los “indignados”…

Relájate, Vicente, parece que esos jóvenes te han contagiado sus tensiones. Vamos, sentémonos a la sombre del ciprés, en nuestro rincón favorito. Hablemos con calma, que a mí también me han llamado unas cuantas jóvenes hablando sobre el mismo tema…

Verás, Luisa. Pili y Pablo, que rondan los 22 años y están terminando sus estudios universitarios de informática, me han contado la pelotera que tuvieron el jueves pasado, día 16 de Junio, en su reunión de grupo, preparando el encuentro de JMJ con el Papa…

Algunos sugirieron que tenían que reunirse de nuevo el domingo para terminar lo que quedaba pendiente. Pero hubo otros que se oponían tajantemente, alegando que habían decidido acudir a la manifestación de los “indignados” ese mismo día, domingo 19. Que eso era también defender a los pobres y luchar contra la corrupción y en favor de la justicia, tareas ineludibles de cualquier cristiano comprometido de hoy y, por ende, de la Familia Vicenciana y más concretamente de los jóvenes de JMV…

¿Y tú qué, cómo interviniste en tan acalorada discusión? Ya conocemos por experiencia lo temperamentales y apasionados que son los españoles…

Hice un silencio sonoro, respiré hondo y, mirándoles a los ojos, (estábamos hablando por el skipe) les dije con mucha calma: “Vuestro diálogo, Pili y Pablo, puede ser muy interesante y enriquecedor, a condición de que controlemos las formas y veamos con serenidad los pros y los contras de vuestros distintos puntos de vista. ¿Por qué no os tomáis un día de reflexión serena y retomamos la conversación mañana?”

Eres hábil, Vicente. Veo que no has perdido la sagacidad que siempre te caracterizó cuando hablabas con las altas esferas de Paris en tus tiempos jóvenes…

Efectivamente, volvieron a conectar conmigo ayer, sábado… Pero esta vez traían grabado el diálogo que, en reunión extra, habían tenido el día anterior, viernes, 17-Junio. Tan apasionante les parecía el tema que acudieron todos los miembros del grupo a la reunión… No tenemos más que enchufar y oírles. Después les damos nuestra opinión.

“Empieza tú, Pablo, dice Pili. ¿Por qué piensas que es mejor ir a la manifestación de los “indignados” que reunirnos de nuevo el domingo para terminar de preparar lo que se nos ha encomendado para el encuentro con el Papa?

Verás, Pili, para reunirnos otra vez con ese tema tenemos más días, pero esa manifestación de protesta contra la corrupción que nos invade y los abusos de los políticos y de los poderosos en general es una ocasión única para solidarizarnos, de una manera significativa y visible, en favor de los pobres y desheredados de nuestra sociedad… Pienso que eso también nos toca de lleno, como vicencianos: no todo consiste en consolar, con palabras bonitas, visitar enfermos y ancianos, dar alguna que otra ayuda humanitaria, hacer de voluntarios alguna que otra vez…Eso es pan para hoy y hambre para mañana…Como fermento en la masa que somos o debemos ser, según el evangelio, si no lo entiendo mal, creo que tenemos que plantar cara a las estructuras injustas, luchar por un mundo en el que todos podamos vivir de acuerdo con la dignidad humana… De eso se trata en esa manifestación…

Chapeau (chapó), Pablo, has hablado, como un oráculo, interviene Pili, visiblemente impresionada por las palabras de Pablo… Pero me parece que tú te has dejado ofuscar por los carteles y los slóganes publicitarios de esos manifestantes. No todo el monte es orégano. ¿O te crees que todos esos jóvenes y acompañantes son trigo limpio? ¿No se te ocurre pensar que detrás de todos esos flashes de colores puede haber intenciones torcidas que nada tienen que ver con lo que cacarean y lanzan al viento para camuflar sus verdaderas intenciones…?

Bueno, bueno, Pili, “Piensa bien y acertarás”, dice un dicho familiar cristiano. No tenemos por qué atribuir intenciones morbosas a los que se presentan con piel de cordero, mientras no aparezcan los hechos que lo acrediten así…

Ahí me apunto, Pablo, a las personas hay que juzgarlas por lo que aparecen y son en realidad, no por lo que pensamos que pueden ser… El evangelio dice “Por los hechos los conoceréis…”

Estupendo, Pili, de momento no tenemos razones serias para pensar que todo está orquestado maliciosamente: veamos por donde va la cosa… El cartel es atrayente y concuerda con lo nuestro, démosles un voto de confianza con nuestro apoyo vigilante,,,

Vamos acercando posturas, pero no seamos ingenuos, a fuerza de buena voluntad o voluntarismo bien intencionado… Hay indicios suficientes para levantar sospechas. Pablo, piensa un poco en estos datos significativos…La cosa empieza precisamente en un momento próximo a las elecciones, cuando la “derecha”, está a punto de ganar por mayoría aplastante… Estas manifestaciones, o algaradas izquierdosas, como las llaman algunos, se dan sobre todo en autonomías gobernadas por la “derecha”, para nada tocan al Gobierno actual, causante principal de la enorme crisis económica, democrática e institucional que nos aplasta… Hay indicios manifiestos de que, a las personas de buena voluntad, que las hay entre los manifestantes, se les han colado personas agresivas, antisistema, claramente impresentables en una sociedad democrática y respetuosa con los derechos de todos… Hay sectores de estos grupos manifestantes que no acogen ni admiten con respeto a medios de comunicación que no sintonizan con la ideología motriz de los manifestantes…

No te enrolles, Pili, está muy bien todo eso que dices, y es verdad, pero ¿qué movimiento o cambio social fuerte se da sin estridencias ni aristas desde el principio? Ellos están empezando ahora, lo importante es que hay una idea clara y diáfana en los líderes de los manifestantes, y es que quieren un cambio social de equidad y de justicia, un punto final a los abusos de corrupción y del poder político y de los poderes fácticos, llámense bancos, empresarios, medios de comunicación etc. Y esto quieren conseguirlo pacíficamente, sin violencia, con una llamada limpia y abierta a la sociedad… Eso es lo que importa ahora… No se pueden controlar todas las corruptelas de los aprovechados del momento, eso vendrá después, con el paso del tiempo…¿No ha pasado esto también en nuestra Iglesia a lo largo de su dilatada historia y hasta en nuestra pequeña Familia de JMV?

Sigues tan elocuente, Pablo, pero te falta el test de calidad, el sello inconfundible de autenticidad de esta avalancha juvenil. Por una parte, es un signo positivo que la juventud despierte del letargo profundo en que ha estado sumida durante tanto tiempo, sin decir ni mu, narcotizada por una sociedad del bienestar, del consumo y del “bon vivant”, pero, ¿dónde está en todo este “sunamis” social juvenil el sentido de autocrítica, sus ganas profundas de cambio radical desde dentro? Es fácil echar balones fuera, culpar a los de fuera, a los otros, gritar al unísono: “¡Fuera el desecho de la sociedad que no nos gusta y han creado los demás!… ¡Una sociedad mejor es posible…!. ¡Sería tan bonito vivir en una sociedad sin problemas, en la que todos fuésemos felices…!”

No te pases, Pili. A todos nos pasa algo de eso. El ser humano es muy complejo: todos tenemos una lengua muy afilada para criticar a los demás y somos pero que muy comprensivos y lenitivos hacia nuestros propios fallos e incoherencias. A ti y a mí también nos pasa eso, ¿o no…?

Pero eso es muy distinto, Pablo. Una cosa es lo personal y la autoconciencia y otra muy distinta son los signos de autenticidad y de fiabilidad que presenta una corriente ideológica que pretende cambiar radicalmente toda una sociedad… … Cuando se hace un análisis serio de toda una sociedad tienen que entrar en juego todos los factores que han podido empobrecer a esa sociedad o han contribuido al deterioro alarmante de la misma. Sería bueno conocer el porcentaje de esos jóvenes manifestantes que han ido arrastrando años de carrera por su indolencia, viviendo del dinero fácil de papá… Sería bueno conocer cuantos han caído en la trampa de la droga o del alcohol…Sería interesante saber el dinero que han gastado, cuando han podido, en fines de semana locos, sin freno ni control… ¡Y cual ha sido hasta ahora su actitud real hacia situaciones alarmantes de pobreza o de injusticia…! Quizá suena todo esto a moralina derechona, como dirían algunos, pero ahí están enhiestas como lanzas afinadas las preguntas y sospechas que se ciernen sobre esta avalancha juvenil de última hora…

De nuevo pienso que estás exagerando… Tú sabes bien, que los jóvenes en general, y los españoles en particular, por constitución biológica y psicológica, tienden a ser altruistas, generosos, dados a ayudar a los demás, abiertos al voluntariado, disponibles en cualquier momento para ayudar a quien se lo pida…

Naranjas de la china, Pablo. Tú sabes bien que eso no es verdad, por más que se venga diciendo desde hace tiempo. Matizo: eso es verdad, o puede serlo, sólo en parte. Los jóvenes que conocemos en nuestro ambiente, en la universidad, en los foros sociales que visitamos, son o están disponibles para acciones puntuales, cuando son jaleados por los medios de comunicación o cuando pueden aparecer con un halo de héroes, siempre que la acción que se presenta por delante no exija una acción continuada ni mucho esfuerzo o riesgo personal. Eso es así. Así son la inmensa mayoría de los jóvenes que conocemos; y hay que denunciarlo bien alto, para borrar de una vez el fantasma de la enorme generosidad de la juventud de hoy… Cierto que hay algunos que son extremadamente generosos, disponibles a todo por los demás, pero constituyen, desgraciadamente, una pequeña minoría en la sociedad española actual. Yo diría más bien que el problema número uno de la juventud española actual es la falta de sentido de la vida, la carencia de ideales fuertes capaces de catapultarles a proyectos ilusionantes, el excesivo apego al dinero, o mejor el deseo anhelante de ganar mucho para gastar más: el consumismo y el pasotismo están haciendo estragos en las actuales generaciones juveniles…

Tú también sabes, Pili, que la juventud ha sido siempre un poco así: hasta nuestros mismos padres nos han dicho en más de una ocasión que mientras seamos jóvenes teníamos que divertirnos, pasarlo bien…

Pero no conviene tergiversar los buenos consejos de los padres ni sacarlos de contexto: detrás de esas palabras amables y bienintencionadas de nuestros padres y de nuestros mayores, en general, subyacía la confianza de que nosotros, sus hijos, estaríamos a la altura de las circunstancias, seríamos responsables de nuestros actos, tendríamos buenos sentimientos de ayudar a los demás… y un largo etc., que tú conoces muy bien… Por eso se esforzaban para llevarnos a los colegios que ellos consideraban los mejores para nosotros, se preocupaban de que tuviéramos una educación en valores, nos animaban a pertenecer a grupos de reflexión y de compromiso religioso y social, como el de JMV…

Y bien, Pili, ¿qué hacer? ¿Ponemos toda esta movida juvenil de “indignados” bajo sospecha, pasamos de ella, la condenamos, esperamos a que todo esto se vaya aclarando, a que el viento se lleve la paja y aparezca el trigo…? Yo creo que lo peor que podríamos hacer ante esta situación real sería inhibirnos. La movida en sí misma es una fuerza motriz inmensa, hasta puede ser una corriente nueva del espíritu…, que sopla cuando quiere y como quiere. Es deber nuestro, como cristianos y como jóvenes vicencianos dejarse impulsar por la fuerza del viento y del espíritu…

Ahora veo algo nuevo…Vamos acercándonos a lo que nos proponemos precisamente en esta preparación del encuentro con el Papa: los jóvenes cristianos tenemos que ser levadura en la masa…El evangelio no es ni puede ser neutral ante la injusticia. El mensaje de Jesús es para los arriesgados, los que “oran y los que laboran”, según la máxima antigua de vida espiritual. Pero el trabajar y arriesgar en el contexto evangélico se refiere a trabajar por los valores del Reino, un Reino de Verdad, de Justicia y de Paz…

Perfecto, Pablo, has dado en el clavo. Creo que con todos los puntos oscuros y sospechosos que pueda presentar la oleada de “indignados”, (parece que ha traspasado incluso nuestras fronteras) hay algo positivo que no podemos obviar y es el clamor por un mundo más justo, con un mejor reparto de los bienes y una gestión más transparente de los bienes comunes. Tenemos una oportunidad de oro para aportar nuestro granito de arena a la movida que nos invade y es precisamente ahondar hasta el fondo de la cuestión: decir claramente que nos adherimos a ellos pero yendo hasta el fondo, decirles claramente que nosotros también creemos que es posible una regeneración de nuestra sociedad, pero no sólo desde fuera, sino desde dentro: es el interior de la persona , de cada uno de nosotros, no solo el cambio de estructuras externas, lo que cambiará el mundo y la sociedad, de verdad, y de una manera sostenible.,… El cambio de estructuras puede llevar a otras estructuras tan difíciles y arriesgadas como las anteriores. En cambio, la transformación interior de la persona asegura el cambio permanente desde una nueva perspectiva, basada en el respeto a la dignidad de la persona y, en definitiva, en el amor al otro más allá de su cultura, de su lengua y de sus estratos sociales, tal como nos enseña Jesús de Nazarez…

Veo, por fin, Pili, que no estamos tan lejos de poder gritar con estos jóvenes “locos indignados” lo que seguramente vamos a proclamar abiertamente en nuestro encuentro mundial de la juventud con el Papa, salvando las distancias y las formas, claro: que el mensaje de Jesús de Nazarez es también para nuestro tiempo y para nuestros jóvenes, que es precisamente este mensaje el que puede regenerar nuestra sociedad desde lo más profundo del ser humano, que no es posible crear una sociedad nueva sin una concepción del otro como hermano, destinatario último de nuestros anhelos y mejores sentimientos, compañero inseparable de nuestra lucha radical contra la injusticia, las desigualdades sociales y el escándalo de la corrupción generalizada y el abuso de poder de los medios…Es la hora de unirnos al clamor de los pobres y desheredados desde nuestra perspectiva cristiana y vicenciana…”

¡Hurra! ¡Vamos ya!, gritaron todos los asistentes a la reunión, mientras se besaban y se abrazaban de alegría…

Y el grabador dejó de emitir sonidos y las caras de los interlocutores dejaron de brillar en la pantalla del “skipe”…

¿Qué te parece, Luisa? Estos chicos, Pili y Pablo y los componentes de su grupo, han hecho un buen trabajo de diálogo y de búsqueda tranquila de la verdad, ¿no lo ves así, después de escucharles?

Hay que felicitarles sin reticencias ni premisas. .. La madurez de juicio y el respeto a las diferentes percepciones de la realidad han quedado patentes…

Sólo cabe esperar que sean tan intuitivos y tan valientes al exponer sus propuestas y líneas de acción en el encuentro mundial de JMJ con el Papa…

Así lo podemos esperar, Vicente. Roguemos a nuestro Buen Dios para que se cumplan nuestros deseos…

Buenas tardes, Vicente.

Buenas tardes, Luisa

3 Comentarios

  1. Josico

    Me ha gustado esta reflexión Félix. Yo como joven y vicenciano también tengo muhcas dudas sobre este movimiento revolucionario, lo apoyo por su pacifismo y la búsqueda de la justicia y paz, aunque por otro lado van en contra de la Iglesia, dicen que quieren boicotear la JMJ, y eso me da miedo. ¿Qué me dices a esto?

    Unidos en Xto.

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  2. Mitxel

    Demasiado corto el tiempo para enjuicir nada. Demasiado impacto mediático para sacar conclusión alguna. Ningún “documento” definitivo para tomar posición… Demasiado contradicción entre “palabras y hechos” para pensar en ello… Los miedos, amigo Josico, los llevamos dentro…de nosotros mismos y de nuestras organizaciones…¿Qué tenemos que perder?…
    Abrazos.

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  3. Llanos

    Me presento: tengo 45 años, ahora mismo tengo un contrato a media jornada que finalizará el 30 de septiembre. Cobro 600€. Y, cuando termine el contrato me quedará por cobrar un mes de paro. Además de mi sueldo, cobro una pensión de viudedad de 486€. Total,solo por este verano, 1086€. Vivo en un piso de alquiler,sin lujos, los gastos de la vivienda ascienden a unos 750€ mensuales. Resto: tengo 336€, solo por este verano, para comida, transporte, etc. Tengo más, tengo 3 hijos, así que divido: debemos comer, vestirnos y vivir cada uno con 84€, solo por este verano.
    Cuando acabe el verano, cuando pase octubre, tendremos que pensar qué vamos a hacer con nuestras vidas. ¿Tendremos que dejar la casa, pedir en la puerta de vuestras iglesias..? Cobrando 486€ no tengo siquiera la ayuda de 400€ porque cobro 5€ más del 75% del SMI.
    Soy antisistema. Mejor dicho: soy antiestesistema. Y no me he colado entre l@s indignad@s,no soy paja, porque estoy indignada, tengo todo el derecho.
    Respeto vuestras creencias, como las creencias de cualquiera, pero habrá que hacer algunas matizaciones: ¿creéis que es justo que el Estado gaste en vuestro encuentro con el Papa ese dineral, cuando hay familias que lo estamos pasando realmente mal? ¿pensáis que vuestra iglesia lo está haciendo bien? ¿no deberíais usar vuestro poder para incidir en que de verdad cambiara el mundo, en que fuera más justo? No hablo de caridad, hablo de justicia.
    Un saludo Félix.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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