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Ha estallado la Vida

Ha estallado la Vida

Seguro, Luisa, que has visitado más de uno de nuestros grupos vicencianos en estos días de Semana Santa-Pascua…, tú tan solícita como eres…

Buenas tardes, Vicente… Pues no te equivocas, ya sabes como soy… Pero, estoy segura de que tú tampoco te has quedado mirando las estrellas o ensimismado contemplando la lluvia a través de la ventana, en esta primavera lluviosa recién estrenada… Apuesto a que has visitado tantos grupos vicencianos como yo o más…

Tampoco te equivocas, Luisa. Se ve que nos conocemos muy bien el uno al otro, después de haber compartido durante tantos años ilusiones y esperanzas de juventud y de búsquedas…

Bueno, pues compartamos una vez más lo que hemos visto y oído, mejor, lo que hemos vivido gozosamente con nuestros jóvenes vicencianos españoles, inquietos y soñadores, donde los haya, a pesar de los pesares, y aunque los vientos de nuestros tiempos no soplen a favor…

Tengo que decirte, en primer lugar, Vicente, que me ha sorprendido gratamente constatar la variedad de grupos, de los nuestros, que han compartido su fe y su vivencia emocional con comunidades cristianas de distintas latitudes de la geografía española, y en servicios pastorales de lo más variopinto… Cierto que aquellas masas juveniles de Murguía, Benagalvón, Castellnovo, y tantas otras, se las llevó el viento, pero aquel fuego que se encendió en aquellos encuentros no se ha apagado…Es más, yo diría que, de algún modo, se ha expandido y ha prendido más fuertemente en jóvenes maduros que han tomado conciencia de su responsabilidad de creyentes…

Comparto tu punto de vista, Luisa. Ha sido una gozada ver a nuestros jóvenes en parroquias de pueblo, sin juventud, en la animación litúrgica de niños y de jóvenes de parroquias normales, en hospitales y residencias de personas mayores, en pascuas juveniles de las de antes, allá donde se ha estimado conveniente, en el norte, en el centro y en el sur… Van haciéndose cada día más frecuentes las pascuas familiares (impensables hace tan solo unos años…), donde se dan la mano niños con jóvenes, adultos y abuelos… Y es que la fe nace, crece, se desarrolla y se complementa en la familia… Creo que esta modalidad de pascua familiar es un gran avance y sería bueno, por nuestra parte, tanto por parte de las Hermanas como por parte de los Padres de la Misión promoverlas y apoyarlas con nuestra presencia…

Vicente, como mujer observadora, que sigo siendo, yo veo otros signos muy significativos en estos encuentros, que anuncian y presagian nuevas esperanzas: los misioneros y las Hermanas trabajan codo a codo con jóvenes y adultos, conscientes de la misma responsabilidad de ser testigos creíbles de la misma fe en Jesús muerto y resucitado por nosotros… No sólo eso, se percibe un acercamiento entre las distintas ramas de la Familia Vicenciana: ya no van cada “una a su bola”, como dicen los jóvenes, sino que colaboran unos con otros y se ayudan mutuamente… Los de JMV internacional se van con los de JMV nacional, y éstos hacen acto de presencia en la Pascua de Feyda… y hasta envían una cordial felicitación a Feyda en su 35 aniversario…

Hay que añadir el gran servicio pastoral que hace Feyda a la entera Familia Vicenciana con la edición anual de los materiales para la celebración de la Pascua: nos confirman que ha habido miles de descargas de estos materiales desde todo el mundo…También los del equipo de misiones populares se unen a nuestras pascuas y se estimulan mutuamente y hasta hablan de un posible catecumenado vicenciano… ¿Y cómo no mencionar el encuentro mundial de la juventud en Madrid? Se habla de la gran movida de toda la Familia Vicenciana, a nivel mundial, con motivo de este encuentro. Dicen que hay ya más de 1.500 inscripciones de los nuestros procedentes de todo el mundo… ¡Qué sé yo! Esto hay que cuidarlo y afianzarlo. Hay que mantener encendida la llama pascual…

Tienes toda la razón del mundo, Luisa, pero hay que ir poco a poco, sin echar las campanas al vuelo… De momento, yo quisiera resaltar, para no perdernos en generalidades, el encuentro de Feyda en Salamanca, con motivo del 35 aniversario de su nacimiento. El espíritu aleteó, durante este encuentro, entre todos sus participantes, incluso entre los niños. ¿Has leído en el blog de Javi Chento el testimonio de los niños en esta pascua? No te lo pierdas, no tiene desperdicio: la sencillez y la ternura de Dios sigue manifestándose principalmente través de los niños. ¿No son enternecedores los testimonios de Gabriel, 12 años, y de Lucia, 8 años? Seguro que Jesús los acariciaría como hacía con tantos niños, los bendeciría y nos diría a nosotros “sed como niños, porque sólo los que son como ellos entrarán en el Reino de los cielos…”

Según pudimos ver con nuestros propios ojos, Vicente, asistieron a este encuentro de Salamanca unas 60 personas de todas las edades y razas: niños de 4 a 14 años, con tez europea unos y morenitos adoptados de Etiopía o Boliviaotros; jóvenes con experiencia de animación pastoral en los cursos Feyda; amas de casa con muchas horas de vuelo en los servicios domésticos, profesores de universidad; abuelos de los 70 para arriba…, todos unidos por un mismo espíritu y animados por una misma ilusión: vivir la Pascua de una manera distinta y abiertos a una concelebración activa y viva… Si alguien los hubiera visto desde fuera no se lo hubieran creído: ¡ver a tanta gente tan distinta, en tanta armonía y sintonía! Aquí sí que se podía decir: ver para creer…

¿Y dónde quedan tantas celebraciones heterogéneas rutinarias, casi vacías de sentido, en tantas parroquias de cristianos viejos, enquistados en ritos inmobiliarios, quiero decir inmovilistas, que todavía asisten a estas celebraciones porque siempre se ha hecho así…? ¿No te parece, Luisa, que merece la pena animar a los nuestros para que intenten crear en estas celebraciones, tan vivas y tan ricas en contenido, un estilo más cercano y participativo? Al principio, la gente mayor es reacia, se aferran a lo de siempre, pero al final se dan cuenta de que este estilo se corresponde más con el estilo sencillo y cercano con que actúa Jesús en el evangelio…; y entran, vaya que si entran…, hasta se quedan encantados con las nueva maneras de celebrar la fe en comunidades vivas y creativas… Me parece también que esta nueva forma de hacer las cosas en la liturgia se parece más al estilo sencillo, casi coloquial, que aconsejábamos a los nuestros en los primeros tiempos de la misión…

Creo que es así, Vicente. Me impactaron varias cosas. Todos estamos acostumbrados a ver que las luces de la Iglesia se apagan antes de empezar la Vigilia pascual, que del fuego de un brasero se enciende un gran cirio y que de este Cirio se van encendiendo las velitas de los asistentes, después de cantar solemnemente “LUZ DE CRISTO”. ¿Pero qué significa todo esto, qué implicaciones tiene todo esto para nuestra vida de cada día? La mayoría de los participantes apenas entiende la mitad de la mitad: que el Cirio encendido es Cristo y que Él es nuestra luz…Pero todavía les queda un largo camino por recorrer, como explicaron antes de comenzar la celebración: que las tinieblas son la representación de la historia de la humanidad antes de Cristo, donde solo existía la oscuridad absoluta, el vacío y la nada; que el Cirio encendido es Cristo Resucitado, que inaugura una nueva etapa de la historia; Él marca un antes y un después de la historia; Él es nuestro referente, nuestro guía nuestra luz en las búsquedas de cada día, nuestro todo… Encender nuestra vela del Cirio Pascual implica identificarse con Él, ver en qué momentos de mi vida me he sentido más cerca de Él y darle gracias por ese encuentro en la intimidad; estar dispuesto a ser testigo de su presencia entre los hombres de nuestra sociedad… Compartir mi luz con los otros es la ratificación de mi compromiso de ser testigo de Cristo en el mundo: que quien me vea descubra en mí a Cristo resucitado, actuando en el mundo, sobre todo cercano a los más pobres… Para qué seguir… Tú también oíste al sacerdote presidente explicarse de esta manera… Y seguro, Vicente, que te sentiste tan impactado como yo…

Tienes razón, Luisa. Pero quiero añadir otra cosa que también me llegó al alma, y muy probablemente a ti también. Nunca había visto tanta imaginación. Me refiero al lavatorio de los pies. Hoy ha perdido el sentido originario, explicó el celebrante, pero conserva y acentúa su sentido profundo, que no es otro que estar dispuestos a prestar los servicios más humildes a personas de los estratos sociales con menos renombre… Pusieron una silla al pie del altar, se leyó alto y claro algunas de las personas que nuestra sociedad puritana esquiva: inmigrantes, alcohólicos, drogadictos, mujeres de mala vida, gentes de baja alcurnia, los que nos han jugado una mala pasada o nos han puesto alguna que otra zancadilla en la vida…Y después de un silencio sonoro el sacerdote pregunta: ¿Quién sentará en esa silla vacía a alguno de estos personajes como señal de amistad y de reconciliación? ¿Quién asumirá el papel de uno de estos personajes y se sentará en esa silla vacía solicitando con la mirada la ayuda de los que estamos participando en esta celebración? Se hizo un silencio más sonoro aún que el primero… Pero alguien rompió el fuego y se atrevió a sentarse en aquella silla vacía…Hubo testimonios impactantes… Y las lágrimas corrieron por las mejillas de más de uno de la comunidad concelebrante…

Bueno, Vicente, quizá nos estamos alargando un poco: el rollo es la gran tentación de los que hablamos con frecuencia… Habrá tiempo de retomar el diálogo con nuestros jóvenes vicencianos de España. Ellos también saben preguntar y acercarse a nosotros cuando les parece conveniente: hay buenas sensaciones entre ellos y nosotros… Yo diría que hay sintonía, empatía, ganas de comunicarnos desde la intimidad y la vivencia profunda de la fe… Por otra parte, parece que aparecerá próximamente en las webs correspondientes los temas centrales del encuentro: la solidaridad en Feyda desde sus inicios, a cargo de Pedro Sáez, primer educador-formador de los monitores de Feyda y la importancia de las misiones populares en la tradición de los Paúles, a cargo de Luis Mari Martínez San Juan. Por supuesto que el documento final, que, aparte de ser un testimonio de gratitud a los que han sido protagonistas en la historia de Feyda, es, a la vez, un resumen de esta misma historia…

Te has explicado muy bien, Luisa. Pero yo quiero terminar, resumiendo, de algún modo, todo lo vivido y compartido en este encuentro que dejará huella en más de uno de los asistentes, empezando por los niños, que, con la ingenuidad y candor de los niños, han manifestado claramente la intención de volver el año próximo, pero con más días por delante… El espíritu de la Pascua ha estado presente a lo largo de todo el encuentro… Jesús ha resucitado verdaderamente entre los participantes… Algunos han resumido su personal pregón pascual de esta manera: “Jesús vive”, “Cristo ha resucitado”, “Él está entre nosotros” “Todo ha cambiado, hoy empezamos una nueva vida” Y otras frases por el estilo. Utilizando el lenguaje de nuestros jóvenes vicencianos españoles yo diría: “Ha estallado la vida” “El mundo y la historia han estrenado nuevas referencias” “La muerte ha sido vencida” “Cristo ha resucitado y ha llenado el mundo de alegría” “Hoy todo es vida nueva, nuestros sentidos y nuestro corazón lo perciben todo desde una nueva dimensión…” “De verdad, hoy, Pascua de Resurrección, ha estallado la vida”

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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