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¡¡¡Diez millones de visitas!!!

¡¡¡Diez  millones de visitas!!!

Luisa: ¡Vicente! ¡Vicente! Mira esto: los nuestros, los de la web “vicencianos”, han llegado a diez millones de visitas (diez, diez…; millones, millones..) Y la noticia es del 7 de Mayo… Ahora, a este ritmo, deben ir ya por otros cien mil arriba… Efectivamente, a esta hora de la mañana del 13 de Mayo (son exactamente las 9 de la mañana) ya brincan por encima de los diez…, cien mil… ¡Van a tener que cambiar el sistema de la numeración arábiga, porque no va a haber cifras en pocos años!

Vicente:¡Que buena noticia, Luisa! Es para alegrarse de verdad. ¡Quien lo iba a decir!

Con todo mi optimismo, pensé que no iban a llegar lejos, cuando empezaron allá por los albores del adviento de 2008. Con tantos y tan poderosos medios de comunicación, con tantas minúsculas webs que llevan nuestro nombre por todos los rincones del globo… ¿A dónde podían llegar dos “entusiastas”, bien intencionados, cierto, pero sin medios económicos ni tiempo real para dedicarse a tan ardua tarea…? Sin más recursos que sus manos, su mente y su corazón, ¡a qué podían aspirar! Pero se ve, una vez más, que la ilusión puesta en marcha, creer en lo que estas haciendo, rompe moldes, expectativas y barreras…

Luisa: Vicente, para ti y para mi, (evitemos crear celotipias) te diré que, según la secretaria informática de nuestra oficina particular, la web “vicencianos.org” es la más visitada de toda nuestra familia en el mundo entero, en cualquier idioma… Pero seamos discretos: la fuente de donde procede la información no quiere alardes ni banderas al viento, solo piden colaboración y que tomemos conciencia de la importancia que tienen estos medios modernos de comunicación, de cara a la evangelización de nuestra sociedad, tan distinta a la nuestra…

Vicente:¡Que maravillosa actitud, Luisa! Debemos apoyarles por todos los medios a nuestro alcance… Hay que hablar a los nuestros con más frecuencia, aprovechando cualquier circunstancia, de la importancia del uso adecuado de las redes de comunicación… Algunos y algunas de los nuestros viven todavía anclados en el pasado… Sueñan que un día volverán a llenarse nuestras iglesias, que la voz potente del predicador de turno resonará de nuevo en las plazas del pueblo, que las enseñanzas de la iglesia volverán a tener eco en las radios obsoletas de las casas de antaño… ¡Qué sé yo lo que esperan…!

Luisa: Y, sin embargo, Vicente, la iglesia, si mal no recuerdo, siempre o casi siempre ha estado al loro de las urgencias y de las necesidades cambiantes de la sociedad en el devenir de los tiempos… Constatamos que, a lo largo de la historia, siempre han surgido congregaciones o instituciones que han tratado de responder a los retos de su tiempo. Sin ir más lejos, eso es lo que nos llevó a sacar a nuestras Hermanas de los estrechos muros de la clausura para ser libres y disponibles en el servicio de los pobres… Si miramos hacia el campo de la comunicación, tenemos ejemplos estupendos de adaptación a los tiempos: los autos sacramentales en España fueron el medio adecuado en el pasado para comunicar las verdades profundas de fe al pueblo sencillo. Lo mismo pedíamos decir de las procesiones de Semana Santa y del arte cristiano en general. Difícilmente podemos encontrar otra institución humana que haya llegado tan lejos en el esfuerzo por hacer explícito y comprensible su mensaje a sus potenciales clientes o usuarios… ¡No es ilusorio pensar que un día no muy lejano la fuerza del Espíritu impulse la creación de una institución eclesial que tenga como uno de sus fines prioritarios la adecuación actualizada del uso de los medios de comunicación a la misión evangelizadora de la Iglesia! Bueno, algo hay ya en este sentido en algunas instituciones eclesiales… Pero, quizá las urgencias de hoy estén pidiendo a gritos algo más explícito y concreto…

Vicente:¡Que buena reflexión, Luisa! En este esfuerzo creativo y progresivo en el uso de los medios en la evangelización, podíamos mencionar el esfuerzo enorme de nuestros curas de pueblo para llevar a sus sencillos parroquianos la Buena Noticia a través de los cines parroquiales rudimentarios… ¿Y que decir del dispendio en diapositivas, montajes audiovisuales, proyectores, pantallas portátiles, fotocopiadoras y un sin fin de artilugios elementales de épocas no tan lejanas? Todo se daba por bien empleado con tal de estar al día en la transmisión del mensaje… ¿Y no es Jesús mismo, el Maestro, el que usa estos medios cuando les habla en parábolas, que son la escenificación plástica de la vida real, asequible a aquellas gentes sencillas de su tiempo?

¿Por qué los nuestros se sienten ahora tan desbordados ante este mare magnum de las redes de comunicación social? ¿Les habrá cogido el cambio un poco mayores? ¿Habrán tocado techo en su imaginación creativa? Yo no lo creo, porque el espíritu no envejece nunca si tenemos claro el fin a donde queremos llegar, que no cambia con el tiempo ni por las circunstancias, que sigue siendo la evangelización de los pobres…

Luisa: Se me ocurre, Vicente, que más que dar vueltas en torno a la importancia, en general y en abstracto, de los nuevos medios de comunicación lo que importa es mostrar a los nuestros, bien a las claras, las ventajas prácticas del uso de estos medios e intentar después llegar a unas cuantas líneas operativas…

Vicente: Tú siempre tan práctica y buena pedagoga, Luisa… Me parece estupenda la idea. Para empezar yo diría que vivimos en un mundo global al que, como buenos misioneros y misioneras, hemos de llegar. La voz del Maestro queda ahogada en los rincones de las iglesias vacías y, en el mejor de los casos, en los anaqueles de las bibliotecas, en los libros empolvados y carcomidos… Hemos de subir sin miedo a las nuevas ágoras, como hizo Pablo; y el ágora de nuestro tiempo es el mundo de la comunicación, vía internet, en todas sus manifestaciones y potencialidades…

Luisa: Vicente, has mencionado los libros, podríamos incluir el Evangelio, el Nuevo Testamento, los libros de oración de la Iglesia, las obras maestras de sus grandes protagonistas y de sus místicos… ¿Quien conocería y utilizaría hoy, a diario, este enorme tesoro de nuestra Iglesia? Sin duda, que sólo los pocos estudiosos y privilegiados de siempre. Hoy, gracias a las redes de comunicación, cualquiera puede tener acceso a este manantial inagotable de información y de vida… Aún los más especializados tendrían un acceso limitado… Hoy salen a diario de los archivos y bibliotecas los secretos y testimonios de vida más admirables, hasta ahora desconocidos para la mayoría de los fieles y de los buscadores incansables de verdad y de referentes fiables para hacer efectiva la obra de Dios en el mundo…

Vicente: Hoy, nuestra obra, la que la Divina Providencia nos deparó, es mucho más conocida que en nuestro tiempo, incluso en nuestros medios cercanos…; y esto gracias a estos medios que el mismo Espíritu que nos inspiró pone hoy a nuestro alcance.

¿Y qué decir de nuestros predicadores? ¡Qué apuros se pasaban los pobres preparando su homilía dominical! Hoy pueden bajar de la red, sin ningún esfuerzo, mil modelos de homilías adaptables al gusto y diferencias sicológicas de cualquier predicador… Educadores de la fe, catequistas, padres inquietos por la educación cristiana de los hijos, niños, jóvenes y adultos pueden encontrar en nuestras redes vicencianas bien diseñadas los materiales adecuados para la orientación de sus vidas y la misión evangelizadora que se les ha encomendado…

Nuestra misma historia, la historia viva y palpitante de vida de nuestra familia, está hoy al alcance de todos, incluso de los que viven en los rincones más recónditos del planeta, gracias al buen uso de nuestra red vicenciana de comunicación…

Incluso la barrera que parecía infranqueable de los idiomas queda soslayada en gran parte… Las traducciones automáticas solventan parcialmente el problema. Queda también la posibilidad de la traducción adecuada en manos de expertos y puesta de inmediato en la red… Te confieso, Luisa, que yo mismo estoy admirado de las posibilidades de los nuevos medios de comunicación. ¡Ojalá los hubiéramos tenido en nuestro tiempo! Todavía recuerdo el tiempo que tardaban en llegar a su destino nuestras cartas y comunicaciones: meses, y, a veces, ni llegaban…

Luisa: Pues mira, Vicente, el mapa de los que nos visitan, leen, y toman anotaciones sobre lo que estamos hablando en estos momentos: más de 600 personas de los cinco continentes sabrán de lo que hemos hablado hoy tú y yo, más aún, ¡no te lo pierdas!, mañana a estas horas aproximadamente veintidós mil personas del mundo entero sabrán lo que ha aparecido en nuestra web “vicencianos.org”

Vicente: Ciertamente, Luisa, es para alabar a nuestro Buen Dios por tan gran obra de su Providencia. Creo que merece la pena hacer un esfuerzo por parte de todos para que esta realidad sea sostenible en el tiempo, que no sea flor de un día, ni obra de dos aventureros… Los pobres no pueden permitirse el lujo de caer enfermos ni tener un decaimiento… Ciertamente necesitan apoyos, colaboradores asiduos que sepan por donde va la cosa… Están bien los elogios y parabienes de mil colores que van llegando de aquí y de allá, pero hay que ir más lejos: hay que concienciar a todos los miembros de la Familia, empezando por los Superiores mayores y menores, de que la obra merece la pena, estimularles a tomarla como nuestra, de todos, si queremos ser fieles, y pioneros, en la evangelización de los pobres de nuestro tiempo, el de hoy, el que nos toca vivir…

Luisa: Sin duda, Vicente, se necesitan colaboradores voluntarios, pero también profesionales de sueldo, que el trabajador bien merece su salario justo, ya que los seglares no tienen cubiertas las espaldas como los nuestros… El mundo de la comunicación es el campo abonado de la misión evangelizadora de nuestros seglares de pro… Hay que impulsarles en esa dirección, apoyarles con todas nuestras fuerzas y recursos… Está en juego el futuro de la Iglesia y hasta el de nuestra propia supervivencia…

Vicente: Pienso que has acertado de nuevo, Luisa. ¡Que horizonte esplendoroso se abre a nuestros movimientos seglares vicencianos, especialmente a los más jóvenes! ¡Y que inversión tan rentable sería crear un fondo para la evangelización a través de las redes de comunicación social! Y por soñar como en nuestros mejores tiempos no descartaría la posibilidad de crear un premio anual especial que podría llamarse “Premio Familia Vicenciana por el mejor trabajo creativo del año en la evangelización del mundo rural a través de las redes de comunicación social “, o algo así…

Luisa: Tampoco hay que pasarse, Vicente. ¿Qué tal si empezáramos por sugerir que todos los nuestros, y esta vez hablo de Padres y Hermanas, se pusieran a la altura de las circunstancias en el uso de los medios de comunicación social? Bueno, maticemos un poco: a bastantes les viene ya de largo este problema, pero si empezáramos por exigir como parte integrante de la formación de los nuestros una preparación especial en el uso de estos medios? Más sencillo y práctico todavía: se podrían organizar anualmente cursos de reciclaje, al menos para los más entusiastas….

Vicente: Me has sugerido una gran idea, Luisa. Creo que habría que empezar por designar una comisión de expertos a nivel nacional y otra a nivel internacional. Que ellos convoquen congresos a distintos niveles y que esos congresos orienten sobre el camino a seguir; y, a la vez, informen de lo que se ha conseguido ya y de lo que se quiere conseguir, a medio y largo plazo…Que traten de unificar criterios y de ahorrar servicios estériles y baldíos…

Luisa: Que los que han abierto y siguen abriendo camino tengan la seguridad de que van a tener el soporte económico necesario para seguir adelante, a la vez que nuestro reconocimiento y apoyo institucional.…

Vicente: Me siento contento, Luisa. Creo que debíamos decir estas cosas. Es una gran obra la que se ha realizado en las sombras hasta ahora, y ya era hora de ponerla en la palestra, aunque sus creadores, modestos y humildes, se resientan…; que, si bien el Maestro nos dice que no sepa tu mano derecha el bien que hace tu izquierda, también dice que la luz no se puede esconder debajo del celemín…

Luisa: Bueno, Vicente, que te parece si añadimos que, ahora que se acercan nuestras Asambleas Provinciales y Generales, alguien, constituido en autoridad, rompiendo moldes y protocolos del pasado, invitase a participar en ellas como asesores de evangelización en los tiempos modernos a una comisión de expertos en el uso práctico y técnico de las redes sociales de comunicación?

Vicente: Genial, Luisa, genial. Sería como reinventarnos en el servicio de los pobres del hoy y del ahora… Habrá que hablar con nuestro Buen Dios y susurrar muchas cosas al oído de nuestros buenos superiores….

Enhorabuena, felicidades, Vicencianos.org.: contáis con todo nuestro reconocimiento y apoyo en la gran tarea evangelizadora que estáis realizando. ¡Que no se extinga la llama!

Luisa: Buenas tardes, Vicente.

Vicente: Buenas tardes, Luisa.

1 comentario

  1. Mitxel

    Como siempre…¡excelente!… Subrayo dos ideas: mantener la web lleva bastante trabajo y medios económicos; es un espacio abierto a todo tipo de colaboración, especialmente de trabajos, artículos, etc… Gracias, Félix.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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