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Constructores de la paz

Constructores de la paz

Bueno, Luisa, parece que estos jóvenes españoles, se han apaciguado un poco… Al principio, cuando se pusieron en contacto por primera vez conmigo eran como un torbellino: querían saber de todo, estaban ansiosos de que les dijéramos cosas…, A botipronto, en ese instante chocante, me salió que hablaríamos de la alegría, porque era el sentimiento que reflejaban sus rostros, en aquel primer momento…

Ya sabes, Vicente, son latinos y además hispanos…, tienen los sentimientos a flor de piel, hay que calmarles, decirles que vayan despacio, que hay tiempo para todo… Pero has mencionado un palabra, “apaciguar”, que puede ayudarnos a dialogar de nuevo con ellos. ¿No es mañana el día de la paz…? O, espera, creo que en nuestra Iglesia lo llaman “Jornada mundial de la paz”. ¿Qué te parece si dialogamos un poco con ellos sobre la paz?  Ya tendremos tiempo de contagiarles nuestra alegría. Pero siéntate aquí, junto a mí, así nuestro diálogo  será más  íntimo y cercano…

Gracias, Luisa… ¡La Paz!, ¡la Paz!, ¡Que tema! ¡Podríamos hablar de la paz sin parar y no acabar! Jesús, nuestro Maestro, habla constantemente de la paz y, por traernos la paz, dio su vida por nosotros… ¿Qué podemos decirles de la paz sin aburrirles, sin enrollarnos…?

Tienes razón, Vicente, no podemos enrollarnos y aburrirles hablando largo y tendido sobre un tema tan importante… Además, muchos de ellos están disfrutando de unas bien merecidas vacaciones…: hay que respetar sus tiempos de ocio y de descanso. Pero creo que tú y yo somos capaces de entusiasmarles con unas cuantas ideas, breves, pero que les sirvan en su búsqueda inquieta…, porque, serán lo que sean pero todos ellos odian la guerra y quieren ser amigos de todo el mundo, a su modo, claro…

Se me ocurre, para empezar, decirles que aquella expresión del  Maestro  “No he venido a traer la paz sino la guerra…” quiere decir algo bien distinto de lo que, a primera vista, significan las palabras: significa nada más y nada menos que la paz verdadera se construye desde la fidelidad  a la propia conciencia y que la propia conciencia debe ser expresión de la fidelidad a Dios… Espero que me entiendan…

Seguro que sí, Vicente, estos chicos y chicas de hoy son inteligentes, además tienen sus reuniones de grupos vicencianos y unos educadores estupendos… Ya verás cómo lo comentan después de las navidades y nos lo dicen…Pero hay otros pasajes del evangelio que son más cercanos a ellos y más fáciles de entender: aquello de “perdonar a los enemigos, hacer bien a los que nos hacen mal, rogar por todos, incluso por los que nos han hecho alguna faena…”

Sí, Luisa, eso parece más fácil de entender en el sentido literal de las palabras, pero en la realidad concreta de la vida, en las relaciones del día a día de unos con otros, es harina de otro costal… Mírales fijo a la cara y te dirán ellos y ellas que sus relaciones preferentes, casi exclusivas, son con los que les caen bien, con los que piensan como ellos, con los que son de su pueblo o raza, de su cultura, de su religión… ¿No ves? Una cosa son las palabras y otra bien distinta la realidad. Y si insistes un poco, los más lanzados te dirán sin rodeos que les cuesta perdonar hasta tal punto que sienten un poco de reparo o de vergüenza en decir “Perdónanos como nosotros perdonamos…”, porque no corresponde a la verdad en su vida real.

Sin embargo, no todo es oscuro, en estos jóvenes de hoy, es justo reconocerlo, Vicente… Mírales cómo se sacrifican unos por otros, el tiempo que dedican a hacer cosas por los demás, en campañas solidarias, sobre todo en este tiempo de Navidad, en preparar los belenes, en reuniones de grupo, hasta descuidar sus estudios… Algunos forman verdaderas comunidades vicencianas de vida, y hasta dedican años de sus vidas juveniles  a la evangelización en tierras lejanas… ¿No son conmovedoras las comunidades vicencianas seglares en Mozanbique, en Bolivia, en Honduras, en Angola,,,,  en no sé cuántos sitios más…? Algunos y algunas todavía se lo toman  más en serio y hasta piensan que un día pueden  ser como nosotros, Vicente y Luisa, quiero decir un paúl o una Hija de la Caridad…

Tienes mucha razón, Luisa, en muchos aspectos estos chicos, sobre todo tus chicas, son admirables. Pero, aún pueden ir mucho más lejos, y como amigos suyos que somos, y de los de verdad, podemos y debemos estimularles a que lleven la coherencia de sus sentimientos y de su pertenencia a “nuestra familia” hasta las últimas consecuencias: no deben  buscar tanto lo llamativo, lo excepcional, lo que da buen cartel…,   como ser reflejo fehaciente desde  sus vidas de su solidaridad con los pobres…No basta gritar  paz y justicia, ni siquiera es suficiente alistarse en movimientos pacifistas o de solidaridad…Hay que revisar lo que tenemos y lo que nos sobra, lo que a otros les falta y lo que podemos compartir con ellos…

¿Te refieres a sus bienes materiales, a sus casas, a sus trabajos, a sus vestidos, a sus vacaciones…? ¡Pero, si la mayoría de ellos apenas tienen lo suficiente para sobrevivir, con la crisis tremenda que padece su país…, los pobres…!

Lo sé, Luisa, lo sé, pero todavía hay jóvenes, y mayores, y abuelos y países enteros… que son mucho más pobres que ellos y que tiene bastante peores perspectivas de vida que ellos… Además, como dice el Maestro, “no da más quien más tiene o da, sino quien da de lo que necesita” Y luego hay otras muchas cosas que compartir que son incluso más importantes que los bienes materiales: está el diálogo, el respeto a la dignidad de la persona, el tiempo dedicado a escuchar a los demás (incluso a los abuelos y personas de otras culturas), el sentirnos hermanos de todos, el saber pedir perdón y perdonar…

¿Quieres decir, Vicente, que la paz o la Jornada Mundial de la Paz del día 1 de Enero no hace sólo referencia a la ausencia de guerra o a los pactos de no agresión entre los pueblos, ni siquiera al cese de la violencia o del terrorismo (aunque tengamos mucho que hablar sobre todo esto) sino también a algo mucho más amplio que nos compete a todos…?

Sí, claro, Luisa, sigues tan intuitiva: veo que me has entendido con la misma clarividencia que cuando teníamos nuestros diálogos íntimos en San Lázaro. Hay que repetirles una y otra vez a nuestros amigos jóvenes españoles, y más allá de sus fronteras, que todos estamos llamados a ser constructores de la Paz en la justicia, en el diálogo, en el respeto mutuo, en el compartir lo que tenemos, en el perdonarnos  y amarnos hasta dar la vida unos por otros, como el Maestro…¡Qué bien harían nuestros amigos vicencianos en leer los documentos últimos sobre la  “Jornada mundial de la paz”, ellos que manejan tan bien el internet! Así lo entenderían todo mucho mejor. Algunos, los que andan por las universidades o están ya por las alturas de importantes puestos de responsabilidad en la sociedad, hasta podrían atreverse con el documento integro de los obispos españoles titulado precisamente “constructores de la paz”

Ya lo he entendido definitivamente, Vicente: los nuestros, sus amigos y parientes y los que se glorían de llamarse cristianos tenemos que ser “Constructores de la paz”

Buenas tardes, Vicente.

Buenas tardes, Luisa

1 comentario

  1. Josico

    Gracias Félix por defendernos y mostrar esa cara amable de la juventud. Que tengas una feliz salida y entrada de año. QDiosTB y la Mila te acompañe.

    Responder

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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