Menú

Al filo de la Semana Santa

Al filo de la Semana Santa

passionBuenas tardes, Luisa. ¿Cómo estás, después de tantos ajetreos, visitas y llamadas en el día de tu onomástica…? Estuvo todo muy bien. No sólo nuestros amigos de siempre, los de aquí, que esos siempre los tenemos al lado, sino los de abajo, los que continúan tu obra, nuestra obra, en servicio de los más pobres, todos estuvieron a la altura de las circunstancias: fue una fiesta completa, de familia… Hay que resaltar la presencia de algunas caras nuevas, de esas que lucieron los signos de adhesión a las distintas ramas de familia, como sucedió en la pequeña iglesia de mi nombre en Albacete. ¡Cómo brillaban sus caras de alegría…!

Me sentí un poco más pequeña, Vicente… No merezco tantos agasajos y distinciones… Tú lo sabes bien. Yo solo soy la humilde servidora de nuestro Buen Dios, únicamente a Él se le debe la gloria… Pero agradecí en el alma la mirada especial, llena de ternura, que Él me dirigió al comienzo de Laudes en la catedral de las grandes celebraciones, aquí en el cielo… Sentí que quería decirme con su mirada: bien, Luisa, fuiste fiel en lo poco, pasa al gozo de tu Señor…

Ya ves, Luisa, nuestro Buen Dios, se unió a tu fiesta, invitando así a la familia a seguir tu ejemplo, que, al fin y al cabo, eso es lo que importa: que nuestros admiradores se sientan estimulados a continuar la obra de Dios en nosotros, en la sociedad que les ha tocado vivir, y esto sin miedos ni descansos…

… Ahora entiendo mejor el sentido correcto que pueden tener estas fiestas y felicitaciones… Precisamente, esta misma mañana dos de nuestras jóvenes de JMV, una de Cuenca y otra de Albacete, se pusieron en contacto conmigo: me pedían, en primer lugar, que les diésemos ideas para celebrar esta Semana Santa, que está al caer, como corresponde a cristianas comprometidas… Rondan ya los 30 años, y están en paro, como tantas otras jóvenes de su edad… Por otra parte me preguntaban si tenía algo que ver sus nombres con la Semana Santa. Por cierto que, por la manera de hablar, me insinuaron que no les gustaban demasiado sus nombres, Angustias y Dolores. Hasta estarían dispuestas a cambiarlos porque no les parecen actuales ni atrayentes…

Vaya, vaya, Luisa, con el rubor de sentirse y de tener nombres cristianos en nuestra sociedad hemos topado… Y también con la tentación permanente de las chicas, aún siendo de JMV, de sentirse atractivas y admiradas, a costa de cualquier cosa…

No te pases, Vicente, cada uno y cada una tiene su psicología, y hemos de respetarla: lo importante es que estén en actitud de búsqueda y quieran realizar su propia identidad creyente, en un mundo cambiante. Creo que vienen en buen plan y merece la pena ayudarles desde nuestra experiencia…

…Buenas tardes, Luisa y Vicente. Aquí estamos: somos Loli y Angus, bueno, nuestro nombre completo es María de los Dolores y María de las Angustias, pero en casa y los amigos nos llaman Loli y Angus de toda la vida: también para nosotras es más familiar… Sin embargo, Algunos parientes entrados en edad y, sobre todo, nuestras abuelas nos dicen que nuestros nombres de pila son preciosos y que tienen mucho que ver con la celebración de la Semana Grande de los cristianos que es la Semana Santa. ¿Vosotros que nos decís?

Viendo que Vicente se siente un poco embarazoso con tal pregunta se adelanta Luisa a decir: bueno, pues a lo mejor hay que pensar a fondo lo que os dicen los mayores: ellos tienen la experiencia del pasado, se asientan en una fe de firmes convicciones y saben la tira de lo efímero de ciertas modas y decires… A mí personalmente, no me suenan mal vuestros nombres originales y, desde luego, que tienen algo que ver con lo que vamos a celebrar dentro de una semana. Lo otro me suena a “progre” sin sentido, porque sí…; vamos, que es la actitud de los que quieren ser actuales, a cualquier precio, cediendo a las presiones del popularismo o del esnobismo, tan característicos de nuestra sociedad. Otra cosa es que esos nombres abreviados sean simplemente un modo más cercano y familiar de llamaros, sin que implique renuncia o rechazo del significado profundo de vuestros nombres originales. No lo dudéis, María Dolores y María Angustias, suenan bien, si bien se entienden…

Y aquí entra Vicente, decidido, a aclarar lo que acaba de decir Luisa. Todo lo que huele a sufrimiento, mortificación, y similares es rechazado en esta sociedad light… Parece que somos los cristianos los únicos de la especie humana empeñados en mantener ese lenguaje que, en estos tiempos, suena a rancio, fuera de la realidad de nuestro tiempo… Por eso, algunos, quizá más de los que pensamos, nos acusan de masoquistas, como si nosotros fuésemos los bichos raros que nos deleitamos en el sufrimiento humano. Nada más lejos de la realidad. El carácter constitutivo de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, cuya práctica diaria nos hace realmente cristianos, nos empujan instintivamente a aliviar todo sufrimiento, a solidarizarnos con los pobres y desheredados, a enjugar las lágrimas de los desesperanzados, a acompañar y compartir el dolor con los enfermos, en general, con todos los que sufren… Esta actitud permanente de los seguidores de Jesús es parte insoslayable del “amor efectivo” que Él nos pide. Jesús mismo nos dice: “No todo el que diga Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre…” ¿Y cual es esa voluntad? Jesús mismo nos lo dice: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de beber…” ¿Os Suena ¿verdad?

Como sois inteligentes y os gusta indagar, continúa Luisa, seguiréis preguntando: ¿Y qué tiene que ver todo esto con nuestros nombres o con la Semana Santa? Pues mirad, podemos dar la impresión de que lo que celebramos en la Semana Santa y lo que coreamos con ciertos nombres como los vuestros son el dolor, el sufrimiento, la muerte…, y no es eso precisamente así, sino algo muy distinto: lo que celebramos los cristianos en la Semana Santa y lo que proclamamos a través de ciertos nombres, como los vuestros, es el Amor que engendra la nueva vida en Cristo. Alguien ha dicho que el amor se mide por la capacidad de sufrimiento que uno tiene por la persona amada. Por eso, en buena lógica, pensamos comúnmente, al menos en vuestra cultura española, que no hay amor que se pueda comparar con el amor de una madre, porque nadie es capaz de asumir tantos sinsabores y sufrimientos como ella por su hijo…

Bueno, cortan María Dolores y María Angustias al unísono: ahora, no tanto, porque existe el parto sin dolor y tantos avances de la ciencia que han desmitificado los dolores de parto de la madre…

Pero, no obstante, continúa Luisa, todavía hay preocupaciones y dolores de otro tipo que ni la medicina ni la ciencia podrán nunca aliviar…; y ahí seguirá la madre, mientras no se desvirtúe su naturaleza, arrostrando todas las contrariedades de la vida por amor al hijo. Y es que Dios ha constituido así la naturaleza humana…

Podemos trasladar esta imagen de la madre sufriente a Cristo que da su vida por nosotros, recalca Vicente. Es bonito y consolador afirmar que Dios nos ama, como afirman casi todas las religiones con peso específico. Pero, ¿podríamos afirmar realmente con seguridad que Dios nos ama como nadie, con ternura de madre, si no hubiera dado su vida por nosotros? Lo dudo, la psicología humana exige pruebas fehacientes para enrocarnos en seguridades incontrovertibles. Veis, ahí lo tenéis, la muerte de Cristo y todos los dolores que acompañan su crucifixión, objeto de todas las celebraciones de esta Semana Santa, son la proclama más alta y solemne del amor de Dios al hombre, a todos los hombres sin distinción de razas ni colores. Jesús mismo ha dicho a sus seguidores: “Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos”.

Y más importante aún, interviene Luisa, inspirada por las palabras de Vicente: hay que tener en cuenta que ni la crucifixión, ni el sepulcro son el final de esta historia conmovedora de Jesús…

Efectivamente, dices muy bien Luisa, interviene Vicente al alimón: todo conduce a la resurrección, a la vida nueva. En Jesús, muerto y Resucitado, ha estallado definitivamente la vida, que nadie podrá arrebatarnos: todas las esperanzas humanas recobran su sentido y nos hacen vislumbrar la plenitud que colmará todas nuestras búsquedas ansiosas… El hombre, que siempre ha soñado ser dios, ha alcanzado finalmente su meta: resucitaremos con Cristo, compartiremos su casa, reinaremos con Él… ¿Recordáis algunas de esas proclamas jugosas, inolvidables, de vuestras Pascuas juveniles en tantos lugares? ¿Recordáis el delirio juvenil de la celebración de la Noche de Pascua…?

Pues es verdad, asienten humildemente María Angustias y María Dolores, nostálgicas de tantos recuerdos imborrables. Ciertamente, tenemos que recobrar y revivir en esta Semana Santa el sentido profundo de lo que celebrábamos y seguimos celebrando los creyentes en la gran Noche de Pascua, sin duda el mayor acontecimiento litúrgico de todos los seguidores de Jesús…

Y Luisa, atenta a los gestos de nuestras jóvenes, les pregunta oportunamente: ¿Vais intuyendo el privilegio que tenéis de llevar con hidalguía vuestros nombres, tan bonitos a la luz del misterio pascual? Vuestros nombres significan ni más ni menos que sintonizáis como nadie en el gran acontecimiento pascual que nos preparamos a celebrar en esta Semana Santa. Pero precisemos, María de los Dolores y María de las Angustias, vuestros nombres hacen alusión, en primer lugar, a María, la Madre de Jesús, la que se mantuvo en pie, llorosa, sí, pero firme como una roca, al pie de la cruz, ofreciendo a Dios en el altar de su corazón el sacrificio de su Hijo en la cruz; pero también la que contempló primero, sin duda, aunque el evangelio lo obvie, la luz deslumbrante de la primera aurora de la Resurrección, la que anunció primero, desde el silencio y la presencia amorosa, la Buena nueva al mundo de la resurrección de su Hijo…

Y Vicente, contemplativo, extasiado, proclama bien alto: “Si, es verdad, Cristo ha Resucitado, esta es la gran alegría que proclama la liturgia y celebramos los seguidores de Jesús en todas las Iglesias y rincones del mundo… ¡Que se acaben todos los dolores, que se callen definitivamente todos los agoreros de desgracias e infortunios, porque ha nacido la Vida y se ha colmado de sentido la esperanza, todas las esperanzas y expectativas gozosas de los hombres… El dolor y la muerte han dejado de tener la última palabra, han sido definitivamente vencidos en la resurrección del Crucificado…!

¡Ay, ay, ay! Yo también me he emocionado, Vicente, como en nuestros buenos tiempos, exclama Luisa. La cosa no es para menos, si lo pensamos bien, María Dolores y María Angustias. Y continúa: ya veis, pocos nombres tan ilustres como los vuestros, y los celebramos con más razón que nunca en estas fechas en que nos aproximamos, como María, al pie de la cruz. Vuestros nombres proclaman bien alto la valentía de María de anunciar, herida, llorosa, pero erguida al pie de la cruz, la buena nueva de la vida recién estrenada, que no tendrá fin, la plenitud de los tiempos…

Ocultando unas lagrimillas de emoción, María Dolores, se atreve a decir en nombre de las dos: nos habéis cambiado el corazón Vicente y Luisa: veníamos por lana y hemos salido trasquiladas, perdonad esta expresión vulgar, pero es que es verdad, veníamos buscando excusas para cambiar nuestros nombres porque no nos gustaban y nos habéis convencido de que tenemos los nombres más bonitos del mundo…

Y María Angustias ratifica lo dicho por María Dolores, pero añadiendo, la verdad es que estábamos planeando las vacaciones de Semana Santa, visitar a nuestras amigas de no sé cuántos sitios, a los familiares de aquí y de allá… Después de esto, ¿cómo nos vamos a atrever…? Ya no nos queda duda: lo normal y lo corriente, para unas cristianas que se consideran tales, y más aún llevando los nombres que llevamos y siendo de la familia que somos, es intentar participar en alguna de las Pascuas especiales de alguna de las ramas de la familia vicenciana… La otra alternativa valiente y responsable es integrarnos plenamente en los actos litúrgicos de nuestras parroquias respectivas, ofreciendo nuestra colaboración incondicional al párroco y a los equipos litúrgicos encargados de preparar las distintas celebraciones de esta Semana Santa…

¡Congratulations!, chicas, exclama Luisa, ahora veo que habéis entendido bien lo que íbamos diciendo… Esa es la actitud correcta y laudable de los hijos de Vicente y Luisa, y de todos los que se precien de ser amigos del Amigo… Dejádselo bien claro a los de JMV de vuestros grupos respectivos y a vuestros amigos y amigas de siempre…

A lo mejor podíamos añadir algo más, se atreve a insinuar Vicente: yo creo que en este tiempo de la cuaresma, y con más razón en Semana Santa, podríamos sugerir la idea de profundizar en el trípode en el que se asienta nuestra fe:

  • Conocer más y mejor a Jesús, los fundamentos de nuestra fe, la palabra de Dios…
  • Celebrar gozosamente nuestra fe, en adhesión a la Iglesia que Él nos legó cariñosamente, aunque tenga sus fallos y lagunas…
  • Aprestarnos a vivir con más autenticidad y firmeza la alegría enorme y desbordante de ser seguidores de Jesús, en sintonía con la herencia que hemos recibido dentro de nuestra familia vicenciana…

¡Excelente!, Vicente, exclama Luisa, visiblemente impresionada por las palabras acertadas de Vicente… Me sumo a tus sabias sugerencias, que son verdaderas normas de vida para los nuestros…

Nosotros también estamos de acuerdo con lo que decís: otra cosa es que podamos cumplirlas… Pero lo intentaremos, insinúan Dolores y angustias, mientras se despiden…

Buenas tardes Vicente y Luisa: nos habéis iluminado con vuestras sabias recomendaciones más de lo que podéis imaginaros… Rezad al Padre y a nuestro amigo Jesús para que seamos valientes y tengamos el coraje de intentar llevar a la vida lo que nos habéis transmitido…

Lo haremos, María de los Dolores y María de las Angustias… Estáis en el buen camino: seguid adelante, pero no os canséis si alguna vez falláis: la vida es un eterno comenzar. Buenas noches a las dos…

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

Calendario

diciembre 2018
L M X J V S D
« Nov    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Archivos