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Verano abierto

Verano abierto

Es como el espacio que se pierde en lontananza… Es como el tiempo sin fronteras, como el mar abierto que nos lleva a lo desconocido…

¿Quién podrá medir el mar de posibilidades que me ofrece el verano? Pero soy yo, exclusivamente yo, el que tiene el timón que puede conducir mi barca hacia la playa tranquila desde donde puedo contemplar mi horizonte interior y, a la vez, la tenue puesta de sol que se pierde en el infinito… ¡Cuantas veces, a lo largo del año, abrumado por los estrechos espacios de libertad interior y exterior que me dejan los horarios apretados del día a día, he suspirado por el aire fresco del tiempo libre, de las vacaciones, de un tiempo sólo para mí y mis cosas…!

Pues aquí lo tienes: el verano se ha instalado en tu camino; guárdalo bien, mejor, compártelo para que puedas enriquecerte tú ayudando a enriquecerse a los demás… Porque el bien compartido es más bien y el dolor compartido es menos dolor…Desde mi experiencia, cargada de años, te digo amistosamente: si quieres exprimir el jugo sabroso del verano, no dejes pasar ni un minuto más sin sentarte a tu mesa, bolígrafo en mano, dispuesto a planificarlo desde ya…

Mira primero a tu interior: ¿Te sientes a gusto contigo mismo? ¿Eres tú mismo, lo mejor que has soñado ser, en momentos de lucidez y de sinceridad…? ¿O eres más bien, como la caña que se mueve con el viento o al ruido de las olas de la sociedad políticamente correcta, que ha perdido los valores referenciales de toda la vida…?

Estudios, sí, estudios: quizá hasta has dejado alguna asignatura pendiente. Reserva un tiempo para ponerte al día y empezar el nuevo curso con aire fresco… No basta con un aprobado raspado, tienes que ser maestro en la materia de que se trata, a la hora de aplicarla a la vida…

¿Has pensado en seleccionar las lecturas para este verano o te vas a dejar llevar de lo que salga, o más bien de lo que te ofrezcan, al azar, las circunstancias o los amigos de turno? No te contentes con pasatiempos, deportes, periódicos o novelas de poco fondo; tienes un mundo entero por descubrir, cargado de ilusiones, fantasías creativas y mundos y selvas por explorar. Deja que tu mente joven, inquieta y fantasiosa te guíe hacia lo nuevo, hacia lo que te exija esfuerzo y compromiso de vida. También los que han dejado todo por Cristo, los misioneros, seglares y religiosos, pueden decirte mucho. No tengas miedo a la aventura evangélica.

“Quien tiene un buen amigo tiene un tesoro”. Seguro que has oído más de una vez este consejo bíblico, pero ¿has cultivado conscientemente esta búsqueda del tesoro escondido de la amistad, o te has dejado llevar de lo que salga o del que te lleva la corriente hacia lo fácil, hacia lo que hace todo el mundo a tu alrededor…? ¡Qué tiempo tan precioso el verano para cultivar y privilegiar las amistades que merecen la pena…! Y de paso, dejar de lado, aparcados, a aquellos que te dicen siempre sí a las apetencias facilonas y huidizas…

La familia: tus padres y hermanos, abuelos, tíos, primos…, otro tesoro inagotable de bienes que no valoramos en su justa medida, a lo largo del año, estresados por la falta de tiempo… Los padres, sobre todo, ellos están pendiente de ti a lo largo del año, ansiosos de que no te falte nada, de que te prepares para el futuro; quizá hasta han suplido tu falta de colaboración obligada en tareas puntuales de familia… ¡Cuantas veces te has olvidado de dar gracias o de pedir perdón, de ofrecerte para compartir las tareas de todos, como familia de miembros bien avenidos, que comparten bienes, alegrías y tareas…!

Te consideras cristiano y, a veces, hasta te sientes orgulloso de parecerlo, pero eso sólo es a ratos, cuando te conviene o no te exige demasiado. Durante el año te disculpas de no ir a misa y de no asistir a reuniones de grupo; de no participar activamente en ningún grupo parroquial por falta de tiempo… ¡Que tiempo tan precioso el verano para llenarlo de sentido buscando alternativas de oración y de contemplación: en casa, en la montaña…, en alta mar, pero también en la iglesia, en encuentros de grupos en búsqueda de su identidad creyente. El que busca con sinceridad lo encuentra… Siempre encontramos tiempo para lo que valoramos…

Lamentas la situación precaria, injusta, de tanta gente que sufre más severamente las consecuencias de la crisis; gente honrada que está en paro indefinido; despotricas contra las contradicciones e incoherencias de los políticos de turno… Y tú, ¿estás dispuesto a vivir en coherencia tu fe, en sintonía con los valores que defiendes, con el sentido de solidaridad que puede aliviar tanto sufrimiento de tantas personas que viven bajo el umbral de la pobreza? Te disculpas diciendo que no te sobra nada, que vives justito, de acuerdo con las exigencias de la dignidad de la persona… Pero, ¿y tú tiempo? ¿En qué y cómo empleas tu tiempo, que tantas veces desempleas en cosas baladíes…? ¿Has llamado alguna vez a las puertas de una ONG ofreciendo no la moneda insignificante, que también hay que compartir, sino el cheque en blanco de tu tiempo…? Es precisamente la Iglesia, depositaria de nuestra fe en Jesús de Nazaret, la que nos ofrece más cauces de solidaridad, en esta etapa de precariedad humana y de desigualdades chirriantes, en un mundo que clama por un reparto equitativo de los bienes comunes, que el autor de la creación pone al servicio de todos…

La variedad de los campos de solidaridad que ofrece la Iglesia en verano, sobre todo a los jóvenes maduros en su fe, es enorme: visitas de diálogo y apoyo a las personas mayores que se asfixian de soledad en sus propias casas solariegas, o en residencias que llaman de ancianos..; campamentos y colonias de verano con niños procedentes de sustratos sociales de exclusión social; voluntariado en países en vías de desarrollo; encuentros y convivencias de reflexión serena en búsqueda del sentido de mi vida, que incluye el interrogante de la vida entregada al servicio incondicional a los demás, sobre todo a los más pobres, en congregaciones religiosas, masculinas y femeninas, más en concreto, dentro de la familia vicenciana… Si éstos y éstas dijeron que sí, tú y tú ¿por qué no? Estamos hechos todos de la misma pasta… Pero unos se lanzan sin miedo y otros se quedan en la orilla, cargados de miedos e incertidumbres… Solo los esforzados, los jóvenes que quieren serlo de verdad, pueden cambiar este mundo que no nos gusta, ni a vosotros ni a nosotros que vivimos otras esperanzas…

Y todavía te queda tiempo para el relax tranquilo, tumbado en la arena de la playa, mientras contemplas extasiado el añil del cielo o las nubes amenazantes que se acercan y perturban tu tranquilidad. También puedes practicar el alpinismo amateur en las montañas cercanas; el deporte favorito en las canchas playeras o en el club privado…

¡Tantas y tantas posibilidades que te ofrece el verano para curtir el cuerpo, dejar volar tus fantasías creativas y forjar tu personalidad, recia y exigente, que resista las embestidas del tiempo y de las olas de la modernidad decadente! ¡Tú tienes la última palabra. No pierdas esta oportunidad!

Te ayudará en esta tarea de búsqueda constructiva reflexionar sobre este decálogo posible de verano, que te ofrezco en el siguiente power-point, cuya letra transcribo para que la repases lentamente, durante este verano tranquilo que te deseo para ti y los tuyos.

Los mandamientos del verano

Vivir la naturaleza.
En la playa, en la montaña, en la serranía.
Descubre la presencia de Dios.
Alábale por haberla hecho tan hermosa.

Vive tu nombre y tu condición de Cristiano.
En verano, no te avergüences de ser cristiano.
Falsearías tu identidad…
En vacaciones, el domingo
sigue siendo el día del Señor.
Dios no se va de vacaciones.
Acude a la eucaristía dominical…
Tienes más tiempo libre.

Vive la familia.
Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas.
Reza en familia.
Asiste al templo también con ellos.

Vive la vida.
La vida es el gran don de Dios.
No hagas peligrar tu propia vida,
y evita riesgos a los demás.

Vive la amistad.
Desde la escucha, la confianza, la ayuda,
el diálogo, el enriquecimiento
y el respeto a la dignidad sagrada
de las demás personas.

Vive la justicia.
No esperes que todo te lo den hecho.
Otros trabajan para que tú tengas vacaciones.

Vive la verdad.
Evita la hipocresía, la mentira
y aparentar lo que no tienes ni eres.
Evita la ociosa vanagloria.
Sé sencillo y humilde.

Vive la limpieza de corazón.
Supera la codicia,
el egoísmo y el hedonismo.

Vive la solidaridad.
No lo quieras todo para ti.
Piensa en quienes no tienen vacaciones,
porque ni siquiera tienen
el pan de cada día.
Reza para que todos las puedan disfrutar.
La caridad tampoco toma vacaciones…

Autor desconocido

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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