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Una llama viva: La Familia Vicenciana en Albacete.

Una llama viva: La Familia Vicenciana en Albacete.

1.- Nuestros orígenes vienen de lejos.

Hace más de 400 años, el 23 de Agosto de 1617 exactamente, un humilde sacerdote de pueblo, Vicente de Paúl, tuvo una idea sencilla, pero, genial. Se preparaba para decir la misa un domingo, cuando le dicen que una pobre familia se estaba muriendo materialmente de hambre. Improvisa una homilía sobre la caridad que mueve los corazones de todo el pueblo. Y todos acuden, conmovidos, a socorrer a aquellos pobres vecinos. Aquel pueblo se llamaba Chatillon des Dombes, hoy Chatillon –sur- Chalaronne, de la región de Auvernia-Rodano-Alpes (Francia).

Aquella noche sobró de todo en aquella casa, naturalmente. Pero, ¿qué sería de aquella familia cuando pasara el fervor solidario de aquellas buenas gentes? Esa fue la chispa que encendió la llama en la mente eminentemente práctica de Vicente: así nacieron las cofradías de la caridad, germen fecundo de la caridad organizada de la Iglesia y de la sociedad de hoy. Por extraño que parezca, así fue de sencillo y así de extraordinario.

Corrían malos tiempos en la Francia del siglo XVII. Las guerras, los niños abandonados por las calles, los mendicantes de todo tipo, el abandono del pobre pueblo del campo, la ignorancia del clero, y tantas carencias más de una sociedad sumergida en la miseria, hizo ensanchar el celo visceral de aquel sacerdote sencillo, cargado de sentido pragmático, impulsado por el amor evangélico al necesitado, en contacto directo con la realidad sangrante que palpaba, día a día.

Dios salió al paso de Vicente y le tiro del caballo, como a Pablo de Tarso. Pronto surgieron los colaboradores imprescindibles, para intentar dar solución a tantas calamidades ensambladas. Entre ellos destaca Luisa de Marillac, la colaboradora infatigable e indispensable de la gran corriente de caridad que cambió, de alguna manera, el signo negativo de aquella sociedad. Vicente y Luisa de Marillac son dos vidas convergentes, simbióticas: Vicente no hubiera sido el San Vicente de Paúl que conocemos sin Luisa, ni ella hubiera alcanzado la cumbre de perfección que alcanzó en el servicio de los pobres, sin Vicente. Una vez más es verdad que “Al lado de un gran santo siempre hay una gran santa”.

No hubo pobreza en su tiempo a la que ellos no intentaran dar solución, desde la exigencia del evangelio, desde la apremiante llamada al seguimiento más auténtico de Jesús de Nazaret, que se encarna permanentemente en los pobres.

2.- La eclosión vicenciana de la Caridad

Aquel primer impulso creativo en favor de los más pobres, pronto se hizo viral, como diríamos hoy. Pocas instituciones, en la Iglesia, si es que hay alguna, han experimentado una expansión tan rápida y tan extensa como la iniciada por Vicente de Paúl y Luisa de Marillac. Por eso, San Vicente es el patrono y referente principal de todas las obras de caridad en la Iglesia. Los que se inspiran en su obra y participan en su inquietud por el servicio a los pobres constituyen lo que llamamos la Familia Vicenciana. Su estilo de vida y la fuente de su inspiración es el carisma o espíritu vicenciano.

Participan de él no sólo los que son reconocidos oficialmente por la Iglesia y por los superiores mayores competentes, sino todos los que, de un modo o de otro, se inspiran en el modo de ver y de hacer de San Vicente y de Santa Luisa, incluso entre otras denominaciones cristianas, no católicas, que también las hay.

En una sociedad tan secularizada y tan alérgica a los valores evangélicos como la nuestra, sorprenden los números de pertenencia a esta gran Familia, a lo largo y a lo ancha de la geografía global. Y citaré solo las estadísticas recientes de las ramas de esta gran Familia reconocidas oficialmente.

  • Asociación internacional de Caridad (AIC): 150.000 miembros repartidos en 53 países.
  • Congregación de la Misión o PP Paúles (CM): 3.200, repartidos en 85 países.
  • Compañía de las Hijas de la Caridad (HC): 14.800, repartidas en 94 países.
  • Sociedad de San Vicente de Paúl (SSP): 800.000, repartidos en 135 países, con representación oficial en la ONU.
  • Juventudes Marianas Vicencianas (JMV): 100.300, repartidos en 66 países.
  • Asociación de la Medalla Milagrosa (AMM): 900.000 miembros repartidos en 95 países.
  • Misioneros Seglares Vicencianos (Misevi): 200 miembros, repartidos en 14 países.

3.- Una llama viva en la ciudad de Albacete.

El espíritu y fuerza inspiradora de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac sigue vivo en nuestra ciudad, como una luz en la noche que ilumina los rincones oscuros de nuestras pobrezas y carencias. Fieles a nuestro carisma siempre escogemos para nuestra acción preferencial, lo más excluido o necesitado de apoyo y de servicio humilde. Es como el ADN de nuestra identidad en la Iglesia, con todas las deficiencias y limitaciones de la humana naturaleza. No seríamos nosotros mismos si no lo hiciéramos así. En este breve espacio de que disponemos, me limitaré a señalar lo más notorio de nuestra acción de servicio en Albacete. Tal vez, a la largo del año, habrá espacio y tiempo para contar con pormenores la acción social y evangelizadora de cada una de sus ramas.

Quiero destacar, en primer lugar, que mantenemos los lazos de unidad, de convivencia y de celebración festiva entre las distintas ramas de la Familia. Nos reunimos periódicamente para evaluar, celebrar, estudiar y planificar las distintas opciones de servicio, desde la realidad, que no es poco en estos tiempos.

Intentamos mantener por todos los medios a nuestro alcance esa predisposición o disponibilidad al servicio allá donde reclaman nuestra colaboración o donde las necesidades más apremiantes lo exigen.

La rama de las AIC, tienen dos sedes en nuestra ciudad: el colegio de la Inmaculada y una planta baja en la calle Tejares, vinculadas a la parroquia de las Angustias. En ambas sedes se desarrollan acciones propias de su carisma: organizan talleres de diversas características, colaboran en acciones caritativo-sociales que reclaman su colaboración.

La Sociedad de San Vicente de Paul, con sede igualmente en la calle Tejares, ayudan prioritariamente a inmigrantes, transeuntes y familias sin hogar. En casos especiales realizan visitas a domicilio.

La Asociación de la Medalla Milagrosa mantiene y cultiva con esmero el culto a la Medalla Milagrosa; promueve las visitas a domicilio de la imagen de la Milagrosa. Con los recursos obtenidos en la visita de la Medalla a domicilio y el culto de la Virgen practica diferentes ayudas a obras sociales y eclesiales.

Juventudes Marianas Vicencianas, antiguas Hijas de María, se preocupa de la formación y compromiso cristiano de los jóvenes afiliados a su Asociación. Promueve entre ellos la colaboración pastoral dentro de la Iglesia, a través de los colegios y parroquias donde está implantada. Su sede oficial en Albacete está en el colegio de María Inmaculada.

Las Hijas de la Caridad de Albacete, además de la obra educativa realizada en el colegio de la Inmaculada, están plenamente insertadas en uno de los barrios más emblemáticos de nuestra ciudad, por sus carencias y características peculiares, barrio de Las Seiscientas. Organizan talleres de formación de diverso tipo y, con ayudas limitadas del ayuntamiento, realizan acciones de inserción social de alto valor integrador.

Los Padres Paúles de Albacete llevamos las parroquias de San Vicente de Paúl y del Cerrico-La Milagrosa. Atendemos pastoralmente las capellanías de San Antón, Residencia de San Vicente de Paúl, la cárcel, el hospital general, y, los fines de semana, el tanatorio municipal.

Aparte de estas acciones específicas de las distintas ramas de la Familia Vicenciana de Albacete, todas están implicadas, de algún modo, en acciones comunes compartidas: en visitas y talleres diversos en la cárcel, en el reparto de alimentos, en las visitas y ayudas puntuales a familias desestructuradas, en el mantenimiento y sostenimiento económico del Economato, de reciente creación en nuestra ciudad, en colaboración con Caritas.

Por todo ello, y pensando en el mejor servicio coordinado de toda esta enorme corriente de Caridad, pronto nos constituiremos en una nueva Asociación legalmente constituida que se llamara Asociación religiosa Familia Vicenciana. Diócesis de Albacete.

Y, como es mejor dar trigo que criticar, gritar o lamentarse, manteniendo las manos caídas, bueno será aprestarse, desde ya, a formar parte de esta fuerza viva de caridad y servicio, a la vez que entregamos el cheche firmado de nuestra pertenencia y colaboración anual con la nueva Asociación que quiere dar lustre y esplendor a nuestra ciudad, en el servicio bien organizado de la Caridad

P. Félix Villafranca, CM
Articulo publicado en el Diario La Tribuna de Albacete, el 29 –07-18

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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