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Noche de Amor, Noche de Paz

Noche de Amor, Noche de Paz

Recuperemos el sentido cristiano de los Villancicos.

2.- Noche de Amor, noche de Paz.

Ambientación.

La noche de Navidad es una de las celebraciones más entrañables de año cristiano. Una noche que invita a la oración y  la contemplación del misterio de un niño que, siendo Dios, asume nuestra condición humana para someterse a nuestras debilidades, carencias y penurias, como un niño cualquiera de nuestra especie. Y lo hace por amor, para curar nuestras heridas de inseguridad, condicionamientos  y fracasos; para hacernos hijos de Dios.

No sabemos, a ciencia cierta, el día del nacimiento de Jesús en Belén; los evangelistas  no entienden ni quieren saber nada de fechas  del más grande acontecimiento de la historia: lo que les interesa destacar es el acontecimiento mismo, anunciado durante siglos por los profetas. Posiblemente nació en primavera, ya que no es normal que los pastores estén al raso en invierno, como insinúan los evangelios. Si los primeros cristianos deciden celebrar este acontecimiento  el 25 de Diciembre es para hacerlo coincidir con el solsticio de invierno, a orillas del Mediterráneo, día en que el sol retoma todo su esplendor, retrocede la noche y nace el nuevo día. Jesús aparece así como  el nuevo sol, como  la luz del nuevo día que da comienzo a la nueva historia de la humanidad.

Noche de familia, que evoca, reza y canta, que celebra unida

Invito a todas las familias que quieran celebrar esta noche con verdadero sentido cristiano a preparar juntos la fiesta. Se ayuda al ama de casa, sí, a preparar la cena especial: los alimentos, la mesa, luces, velas y flores, que resalte que es una noche especial para toda la familia. Pero no puede faltar un ratito íntimo junto al pequeño belén familiar, al menos mirando todos al pequeño niño que nos nace esta noche, para todos, para traernos a todos una vida nueva, una noche de amor y de paz..

Sería estupendo que en la parte más noble de la casa, en la sala  de estar o de recepción, hubiera un pequeño belén, al menos un niño Jesús bien visible. Antes de comenzar la cena familiar, podríamos reunirnos en torno a esa figura. Guardamos un momento de silencio contemplativo; las luces apagadas, solo una vela junto al portal ilumina la sala. En silencio se escucha, a modo de música ambiental el villancico “Noche de Dios ..”, mientras se lee con voz solemne la proclama de las calendas de la liturgia, que anuncian el  nacimiento del Mesías, en su contexto histórico.

Con el ritual de la liturgia recordamos lo que celebramos esta noche.

“El año cuarenta y dos del Imperio de Cesar Augusto Octavio Cesar.
Cuando una inmensa paz reinaba sobre  toda la tierra.
Hace más de dos mil años.
En Belén de Judá, pueblo humilde de Israel, ocupado entonces por los romanos.
En un pesebre, porque no tenía sitio en la posada.
De María Virgen, esposa de José, de la casa y familia de David:
Nació Jesús,

Hijo del Eterno Padre y hombre verdadero,
Llamado Mesías y Cristo,
Salvador que los hombres esperaban.
Es la Palabra que ilumina a todo hombre.
Por él  fueron creadas, al principio, todas las cosas.
El, que es el Camino, la Verdad y la Vida, ha acampado entre nosotros.
El es el Alfa y la Omega, el centro del cosmos y de la historia, su principio y su fin.
Suyos son el tiempo y la eternidad, a él la gloria por  los siglos.
Nosotros, los que creemos en él, nos hemos reunido hoy, para celebrar anticipadamente, con alegría, la solemnidad de Navidad, y proclamar nuestra fe en Cristo, Salvador del hombre y del mundo,
Alegrémonos, hagamos fiesta y celebremos la mejor Noticia de toda la historia de la humanidad.

A continuación, cantamos en familia, saboreando lo que decimos, este villancico por excelencia de esta noche  tan especial.

Noche de Dios, noche de Paz

Noche de Dios, noche de Paz
Claro sol brilla ya
Y los ángeles cantando están:
Gloria a Dios, gloria al rey celestial.
Duerme el Niño Jesús,
Duerme el Niño Jesús.

Noche de Paz, de Adoración,
Todo duerme en derredor.
Y María sonríe de Amor.
Duerme el Niño Jesús,
Duerme el Niño Jesús.

Escucha el villancico en este video:

Recuerdo de los seres queridos.

Sería bueno que, en esta noche tan especial, recordásemos a los seres queridos que celebraron con nosotros, durante años, esta fiesta y que ya  han partido a la casa  del Padre; dedicarles un recuerdo agradecido por lo mucho que nos aportaron y nos transmitieron. No debe ser un recuerdo  tristón, sino un canto de alabanza y de esperanza cristiana. También un  estímulo y palabras de aliento para reproducir en nuestras vidas lo mejor que nos transmitieron. De este modo, ellos siguen viviendo en nuestras vidas, hasta que un día nos encontremos todos  en la vivienda común definitiva.

Oración familiar.

El padre, madre o cabeza de familia puede invitar a todos a expresar un buen deseo en esta Noche, no solo por los miembros de la familia, sino también por los que están fuera de casa estos días, por los misioneros, por la Iglesia, por la Paz en el mundo, por nuestro país; y, sobre todo, por los pobres, por los que no tienen donde pasar  esta noche, por los que sufren, por los que no tienen lo que necesitan para vivir  dignamente. Se puede acabar rezando el Padre nuestro, agarrados de la mano.

Finalmente, nos damos un gran abrazo y pasamos a la cena de Noche Buena.

Te invito también a ver esta maravillosa presentación, hecha por sor María Vicenta Díaz, H.C.: “Realidades ante el Portal”:

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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