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El aborto y la parábola de la “Rana hervida”

El aborto y la parábola de la “Rana hervida”

ranaAlguien ha dicho que no hay mentira que, mil veces lanzada al viento, no pueda convertirse en verdad incontrovertida… Lo constamos día a día…; los medios de comunicación son expertos en estas técnicas manipuladoras de la verdad y lanzaderas de corrientes de opinión de las masas, refractarias a la razón contrastada y a la investigación sólida. Lo que cuenta, en definitiva, para este tipo de personas, es lo políticamente correcto, es decir, lo que acepta la mayoría anónima de nuestro entono… Lo saben muy bien las distintas tiranías que en el mundo han sido, bien de corte clásico, de todos conocidas, bien de corte “democrático”, más opaco, oscuro y sinuoso…

Lo primero que hacen es lanzar globos sonda, simular situaciones límite, retorcer las corrientes de opinión del pasado, introducir nuevos modos de pensar, con apariencias de verdad… Empiezan por apelar al sentimiento, al “sentido común”, a los excesos del pasado, al conveniente cambio de pensamiento, a la necesidad de adaptarse a las exigencias de la sociedad del presente y del futuro… Ridiculizan a los que se afincan en el pasado, a todos los portadores de ideas “caducas” y “anquilosadas”, a los que denostan con epítetos de “carcas”, “antiguallas”, “enemigos del progreso y de la modernidad…”

Los cambios de opinión exigen procesos lentos: cambiar de pronto el corazón y la mente de las personas sería inoperante, produciría incluso el efecto contrario, el rechazo social y el fracaso… Sólo suave y lentamente se superan las barreras ideológicas que han marcado las corrientes de opinión fraguadas a lo largo de los siglos y contrastadas por la experiencia y la sabiduría popular; ratificadas, a su vez, por la recta razón y la moral tradicional.

La parábola de “La Rana hervida” hace un análisis que bien podríamos denominar crítico e inteligente, contrastado, incluso, por hechos verificables en laboratorio… Su análisis de la realidad contrasta con la vaguedad de argumentos, léase más bien, conveniencias sociales, cuando no solapados intereses bastardos, de los que quieren romper tradiciones milenarias, fundamentadas en la razón, la experiencia y argumentos morales de peso.

Así, el aborto, trivializado, convertido en una simple operación quirúrgica, sin riesgo, que, en otro tiempo, hubiera puesto en pie de guerra a la sociedad llamada “civilizada”, se acepta socialmente, sin apenas reacción, ni siquiera por parte de los que tienen como santo y seña de su profesión la defensa de la vida, desde el primer momento de la concepción. Se saltan leyes, constituciones y tradiciones culturales… Y no pasa nada: es la suprema razón del bienestar, del consenso social de la nueva sociedad, de lo políticamente correcto, la que impone el rodillo demoledor de la amnesia y el silencio…

Que sólo en España, país tradicionalmente católico, enriquecido a lo largo de los siglos por culturas milenarias avanzadas, se produzcan más de cien mil abortos anuales produceescalofrío a los que todavía conservamos un mínimo de sensibilidad y humanismo…

¿Habremos llegado ya a la incapacidad de reacción de la Rana hervida? ¿Quién o qué nos hará reaccionar ante esta catástrofe nacional, que, muy probablemente, las generaciones venideras calificarán como el genocidio impune más grande de nuestra historia?

Introducción a la parábola

Oliver Clerc, especialista en bienestar y desarrollo personal, nacido en Ginebra y afincado hoy en Borgoña, escribió en el año 2005 un libro titulado “La Rana hervida… y otras lecciones de vida…” Entre las historias que plantea, una lleva el título del libro. Y a ella me voy a referir. Parece ser que esta alegoría fue propuesta por primera vez en el libro de Martí Rubin “The boiled Frog Symdrome”, publicado en 1987.

Texto de la parábola

Imaginen una cazuela llena de agua, en cuyo interior nada tranquilamente una rana…

Se está calentando la cazuela a fuego lento…

Al cabo de un rato el agua está tibia… A la rana esto le parece agradable, ysigue nadando…

La temperatura empieza a subir…

Ahora el agua está caliente, un poco más de lo que suele gustarle a la rana. Pero ella no se inquieta; y además el calor siempre le produce algo de fatiga y somnolencia.

Ahora el agua está caliente de verdad. A la rana empieza a parecerle desagradable. Lo malo es que se encuentra sin fuerzas; así que se limita a aguantar, y no hace nada más…

Si la hubiéramos sumergido de golpe en un recipiente con el agua a cincuenta grados, ella se hubiera puesto a salvo de un enérgico salto…

“Es un experimento rico en enseñanzas, nos dice el autor. Nos demuestra que un deterioro, si es muy lento, pasa inadvertido y la mayoría de las veces no suscita reacción, ni oposición, ni rebeldía”.

Si nos fijamos en lo que está sucediendo en nuestra sociedad en las últimas décadas, estamos experimentando una lenta deriva a la que nos acostumbramos.

Un montón de cosas que nos habrían horrorizado hace diez, quince o veinte años, fueron poco a poco banalizándose y suavemente perturbándonos al día de hoy; y deja totalmente indiferente a la mayoría de la gente.

En nombre del progreso y de la ciencia, las peores violaciones de la libertad individual, la dignidad de la naturaleza, la belleza y la alegría de vivir, se efectúan lenta e inexorablemente, con la complicidad constante de las víctimas, ignorantes o despojadas.

Los negros cuadros anunciados para el futuro, en lugar de suscitar reacciones y medidas preventivas, sólo preparan psicológicamente al pueblo para aceptar condiciones decadentes de vida, ver dramáticas…

El bombardeo permanente, “políticamente correcto”, de informaciones por parte de los medios de comunicación saturan los cerebros, que ya no pueden dar sentido a las cosas…

Así que si Vd. no es como la rana, ya medio cocida, pegue un salto y salga de la cazuela antes de que sea demasiado tarde…

Lección de vida

Es lo que denunciaba ya San Agustín:

A fuerza de ver todo, se termina por soportar todo…

A fuerza de soportar todo, se termina por tolerar todo…

A fuerza de tolerar todo, terminas aceptando todo…

A fuerza de aceptar todo, finalmente aprobamos todo.

Descarga el Power Point “La rana hervida” aquí:

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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