Menú

Un SÍ que puede dar un nuevo sentido a tu vida…

Un SÍ que puede dar un nuevo sentido a tu vida…

Sucedió hace bastantes años, en un humilde pueblo del norte de España. De su nombre sí quiero acordarme, pero no quiero decírtelo, porque, salvadas las distancias, también podía ser tu pueblo o tu ciudad, donde estás viviendo ahora mismo.

En aquellos tiempos no había tantas cosas para los niños, ni para los jóvenes, como ahora, pero, dentro de lo que era normal entonces, no era de los más pobres, ni mucho menos. Sin embargo, también en aquel pueblo, medio próspero, los niños jugaban al balón en la era, con balones de trapo; en el mejor de los casos, con balones de goma…

Y en la escuela se estudiaba con un solo libro, que llamaban la enciclopedia. Eso de tener tantos libros que pesan un montón, y que nos pesa todavía más estudiarlos, es bastante más reciente. Aunque, vistas bien las cosas, es bastante mejor esto que lo otro.

Las comidas no eran tan variadas, como ahora, además había que tener en cuenta que había muchas bocas que llenar en casa: así que, si se caía un trozó de pan al suelo había que recogerlo, besarlo y guardarlo o comerlo… Eso de tirar el pan o desperdiciar la comida son modas de la sociedad nueva, que llamamos de consumo.

A pesar de tantas carencias, los niños de aquel pueblo eran felices, alegres, juguetones, soñadores, como suelen ser los niños normales de cualquier época, educados en las buenas costumbres de familias sencillas.

El niño-preadolescente de nuestra historia verdadera, era como los demás, quizá todavía algo más soñador: le gustaba jugar a coches veloces, le fascinaba contemplar los aviones… Pero, también le encantaba mirar a las niñas. Ya se había fijado en una de ellas que le hacía tilín, Y en las fiestas patronales del pueblo, siempre quería bailar con ella. Seguro que a ti también te ha sucedido algo parecido muchas veces, aunque seas bien joven.

En aquellos tiempos prehistóricos solían ir por las escuelas de pueblo unos curas de colegios de ciudad que contaban a los niños lo bien que se pasaba en sus coles y, claro, al final, siempre terminaban con la pregunta:¿quienes quieren venirse con nosotros el año próximo a estudiar en nuestro cole? Los niños, buenos y entusiastas que son, por su propio natural, se levantaban entusiasmados, frotándose las manos. Pero, nuestro amigo nunca se levantó, porque le gustaban mucho las chicas del pueblo…

De repente, todo cambió: un buen día, aquel niño-preadolescente se encontró con un misionero de verdad, que le hablo con entusiasmo de lo bonito que es ser misionero, dejarlo todo para ir a países donde los niños, y los mayores también, carecen de casi todo… “Yo no sé qué pasó aquella tarde mágica”, me cuenta mi amigo, “que volví a casa y le dije a mi madre, temblando, que quería ser como aquel misionero…”

Hoy, después de muchos años, me he encontrado, cara cara, con aquel amigo de infancia; hemos recordado lo felices que éramos entonces, a pesar de tantas carencias!

Pero, he quedado especialmente impactado por lo que me ha contado Iñaki (ese es el nombre de mi amigo):

  • A sus 80 años bien cumplidos, se siente joven porque no ha perdido ni un ápice de su ilusión y ganas de vivir, sembrando la alegría y el entusiasmo que Dios le ha dado.
  • Se siente millonario, porque rico, dice él, no es el que más tiene, sino el que mas da…
  • Se siente el hombre más libre del mundo, porque libre no es el que puede hacer lo que le viene en gana a uno, sino aquel que no dispone de tiempo suficiente para compartirlo con los que le necesitan.
  • Se siente pletórico de vida, acompañado de mil hijos y nietos a los que entregó su vida entera en acciones educativas y de servicio de todo tipo
  • Pero, lo mejor de todo es que, a pesar de todas las cosas buenas a las que ha renunciado en su vida, hoy volvería a tomar la misma decisión que tomo aquella tarde tan especial, en diálogo abierto con aquel misionero. Nada hay tan fascinante, me dice mi amigo Iñaki, como entregar la vida entera al servicio de los demás.

Joven, chico o chica, tal vez, tú también oigas un día, en lo más profundo de tu ser, una voz extraña que te insinúa: “Deja todo y ven conmigo. No tengas miedo a decir SÍ, porque Él siempre ira contigo y dará un nuevo sentido a tu vida. Atrévete. No tengas miedo.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

Calendario

noviembre 2018
L M X J V S D
« Oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Archivos