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Un matrimonio ejemplar

Un matrimonio ejemplar

Estamos saturados de oír, aquí y allá, noticias de parejas en caída libre, de familias destrozadas por la infidelidad, la violencia de género, por temperamentos incompatibles, por las mil y una desavenencias, propiciadas por la sociedad atípica en la que nos ha tocado vivir. Parece que la convivencia familiar tranquila y bien avenida, construida, durante siglos, sobre los pilares sólidos de valores ancestrales, se nos viene abajo… Es un clamor, un grito desgarrador, oír los números y los porcentajes de matrimonios separados, divorciados, rotos; niños que lloran, callados, confusos y aturdidos, la separación de papá y mamá, sin saber ni comprender los porqués, los qués ni los cómos, para adaptarse a esas nuevas realidades de sus vidas en flor; adolescentes, jóvenes, abandonados a su suerte, en los momentos más delicados y oscuros en que, con más urgencia, necesitarían la presencia cercana y amiga de unos padres cariñosos que les abriesen el camino de la ilusión y de la esperanza propias de su edad temprana, siempre abierta a horizontes nuevos…

No hablemos de las trampas de los padres, uno u otro, o de los dos alternativamente, que maquinan lo inimaginable para ganarse el favor o la aceptación de unos hijos a los que han negado el calor y   la entrega generosa del día a día…

Tampoco mencionemos los brotes, crecientes de forma alarmante, de violencia y malos tratos de hijos a padres, fruto maduro de unas familias cuyos miembros viven a su aire, engullidos por la vorágine de una sociedad hedonista, egocéntrica y más preocupada por los bienes materiales que por crear un clima de familia acogedora, dialogante, centrada en el crecimiento de los valores superiores de la persona, de cada uno de sus miembros…

Parece, por otra parte, que esto es lo noticiable, lo que vende en los medios de comunicación… Y ahí se lanzan, voraces, a devorar la presa, a ver quién anuncia lo más novedoso, lo más provocativo. Lo normal, el trabajo callado, las familias unidas, la dedicación diaria de unos padres que, desde el amanecer hasta bien entrada la noche, dedican lo mejor de sí mismos a la educación esmerada de sus hijos, que sueñan con unos hijos que sepan construirse un porvenir labrado con el esfuerzo diario en el estudio, con la ilusión de un mundo mejor y más justo…: eso no es noticiable, eso no vende.

Y, sin embargo, mi experiencia lo atestigua, estoy convencido de que el bien y lo ideal, lo normal y lo audaz en positivo, todavía inclinan la balanza a su favor, en una sociedad como la nuestra, adormecida, cansina y decrépita… ¿Hasta cuando los medios de comunicación se recrearán en airear lo cutre y decadente de nuestro entorno? ¿Hasta cuándo se empecinarán en hacernos creer que la moneda corriente de cambio es la corrupción, el abuso de poder y lo excéntrico…?

¡Cuántas cosas cambiarían en nuestra sociedad, que no nos gusta, si los medios de comunicación habituales, dedicasen el mismo tiempo y espacio a airear los modelos referentes de nuestra sociedad que a

recalcar los tintes negros y los negocios putrefactos que nos circundan y nos apestan…! Esto no quiere decir, en modo alguno, que tengamos que obviar el mal, la corrupción y la injusticia, sino todo lo contrario: que debemos proclamar con más fuerza y entusiasmo el bien y lo correcto, antes que el mal y lo chocante. Desde el sentido común y la experiencia vivida, día a día, debería tener más fuerza seductora y estímulo envolvente, las actitudes positivas y la entrega generosa al servicio de los demás, que los desvíos decadentes y los abandonos de las responsabilidades personales, sociales y políticas…

Me cabe el privilegio de presentar a una de esas parejas y familias, que bien pueden ser referentes para una sociedad nueva, que todos estamos llamados a reconstruir.

Félix Villafranca

 

Aquí está el testimonio sobre la vida de Esteban Martinez Alfaro, que acaba de partir a la casa del Padre, y sobre su esposa, Vicenta Barceló Pozo, que se mantiene enhiesta, a pesar de sus años…

El testimonio está relatado por Aurora Iniesta, testigo presencial de sus virtudes, de sus amores y de sus entregas… Este relato fue proclamado al final de la misa funeral de Esteban, en la parroquia de San Vicente de Paúl de Albacete (España), el sábado, día 6 de Diciembre de 2014.

 

Esteban:

“Lo conocí hace muchos años, al comienzo de la puesta en marcha de nuestra primera parroquia de San Vicente de Paúl, cuya ubicación estaba enmarcada en una bajera, pequeña, humilde de la calle Ramón Casas, 5, pero donde se respiraba  ilusión y fraternidad. En aquel tiempo, no nos veíamos mucho, porque era un trabajador nato, al que las horas de trabajo le ocupaban casi todo el día. El hilo conductor, a lo largo de 40 años, siempre fue la parroquia. Hablar de Esteban es hablar de sencillez, es hablar de generosidad, es hablar de servicio incondicional y gratuito; de ternura a raudales… Siempre buscó la sonrisa en los demás, con bromas infantiles, que nunca ofendían. Hablar de Esteban es hablar también de matrimonio, es hablar de Vicenta, y hablar de Vicenta es hablar de Esteban.

Sabiendo que todos somos humanos, y que, en la vida, nadie es perfecto, Esteban supo hacer de su matrimonio un cauce de libertad y de respeto mutuo, lejos de actitudes dominantes y de poder prepotente del hombre sobre la mujer. Respetó la libertad individual de Vicenta, la apoyó para que creciera como persona y diera lo mejor de sí misma… Supo protegerla y cuidarla… Es una suerte, un privilegio, tener un marido así, que no te pone en la encrucijada de elegir entre dos opciones, elegidas previamente por él, sino que quiere tu bien y tu paz interior, por encima de todo, respetando la libertad individual de su compañera del alma… Al final de la vida, los papeles cambiaron… Hasta última hora, he sido testigo de cómo, en cuanto la perdía de vista, la buscaba con afán, como un niño pequeño busca a su madre, porque, sin ella, se sentía perdido; ella era su faro, su asidero…

Vicenta, a su vez, también correspondió a ese amor sin límites… Ya, al final, para estar a su lado, y no dejarlo solo, dejó su casa para acompañarlo a la residencia, y compartir con él hasta el último suspiro. ¿Hay prueba de amor más grande?

Son lecciones de amor que todos tendríamos que aprender, en la convivencia del día a día… Al final, como dice San Juan de la Cruz, inspirado en la palabra de Dios, todo se resume en el Amor: “Al final de nuestras vidas nos examinarán en el amor”. La vida y la entrega mutua de Esteban y Vicenta constituyen una invitación, en toda regla, a mirarnos y ver cuánto amor y respeto hemos dado en nuestra vida: como hijos, como hermanos, como padres, como amigos… Pero, no son las palabras amables las que miden el amor que hemos dado, sino las obras, palpitantes de vida, las que constituyen la prueba fehaciente del Amor que hemos repartido y compartido… ·Por sus obras los conoceréis dijo Jesús.

Esteban ha pasado por la vida  haciendo el bien, y su presencia a nuestro lado y en nuestro entorno,   nos ha ayudado a ser mejores personas… Demos gracias a Dios por ello…”

 

Vicenta:

Quiero aprovechar la ocasión, por si no tengo otra oportunidad de dirigirme a ti, personalmente, Vicenta… Y lo hago aquí, en nuestra casa, en esta nuestra Comunidad   parroquial de San Vicente de Paúl… Has estado en esta parroquia desde sus comienzos; en ella has trabajado de todas las maneras posibles, (limpiando, cantando, dando catequesis, leyendo, ayudando…, y un largo etc.). Hay cientos de niños y niñas, hoy hombres y mujeres, a los que has hablado de Jesús y de la fe… Tu tiempo, tu trabajo, tu responsabilidad, tus energías…, las has sembrado en esta parroquia, día a día, sin cansarte, sin quejarte… Tu dedicación y tu entrega a la parroquia, a lo largo de los años, ha sido como lluvia suave y fresca, sin ruidos, con humildad: aquí has llorado, has reído y has AMADO,.. Dios te dio unos talentos que tú no enterraste, sino que los pusiste en acción, pensando sólo en los demás…

Hoy aprovecho para decirte en nombre de los que estamos aquí y de los muchos que no están, pero que también te quieren: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, Esta es tu casa y siempre lo será,

 También damos gracias a Dios por habernos dado el privilegio de conocerlos y de caminar juntos un tramo importante del camino de nuestras vidas…”.

Aurora Iniesta

Albacete (España), 6 de Diciembre de 2014

 

 

 

1 comentario

  1. Alfredo

    Un cordial y cariñoso abrazo para Vicenta en estos momentos difíciles por los que está pasando… Y un gato y alegre recuerdo para Esteban, que, a pesar de que nos ha dejado físicamente…un día esperamos gozar todos juntos de la presencia del PADRE BUENO Y MISERICORDIOSO, y con esa intención se lo pido a nuestra MADRE DEL CIELO, que nunca abandona a sus hijos…

    Alfredo

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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