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A tiempos recios, testimonios valientes

A tiempos recios, testimonios valientes

Preámbulo

Expresamos de mil maneras nuestra insatisfacción: con el silencio, con los gestos, con nuestras exclamaciones, con nuestras huidas: ¡Esto no va bien, caminamos hacia el desastre!

Pero nos falta coraje para salir al teatro de la vida y proclamar sin rodeos, sin miedos, hasta con orgullo, nuestra condición de creyentes, seguidores de Jesús, la persona más maravillosa que en el mundo y en la historia de los hombres ha existido jamás.

Ya es hora de despertar, de decirlo bien alto, de la manera más significativa que es la palabra, ratificada y confirmada por el testimonio de nuestra vida: Creo en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios, muerto y resucitado, Él acompaña mi caminar diario y da sentido a mi esperanza. Él es la fuerza que impulsa mi vida hacia los demás, hasta el límite, hasta sentirme dispuesto a darlo todo por Él y por los que necesitan mi apoyo y solidaridad.

Esta es sencillamente y sin rodeos la intención de este nuevo apartado de mi blog: abrir un espacio para los valientes que quieran contagiar su fe a los de cerca y a los de lejos, a todas las personas de buena voluntad, que se sitúan, sin miedo, en el paralelo de la duda, o de la insatisfacción, y buscan, ante todo, la verdad de la razón y la justicia en el reparto equitativo de los bienes que el Dios desconocido ha puesto al servicio de todos.

Aquí tienen cabida tanto los testimonios personales como los de grupo, los intelectuales o bien formados, como los de las personas sencillas que solo pueden aportar su experiencia de vida cristiana, alimentada en una familia tradicional. Animo a todos a decir abiertamente su verdad, la que sostiene su vida en un estado permanente de paz y de fidelidad a sí mismo y a las mediaciones que hicieron de su vida lo que es y lo que busca.

Testimonio de Luis Broseta

No necesita presentación entre nosotros: ya apareció en nuestro blog hace bien poco. Remito a la presentación que ya hicimos de él en este blog. Solo recordaré que es médico internista del Hospital General de Albacete, donde yo soy capellán, Curiosamente no le conocí a través de mis servicios de hospital (hay demasiada gente).

Le conocí precisamente a través de su testimonio. Me puse en contacto con él y en pocas semanas nos hemos hecho grandes amigos, hasta el punto de que ya hemos acordado programar algo juntos.

Pero no adelantemos acontecimientos, cada cosa a su tiempo. Aquí os presento su testimonio, retocado y ampliado; hasta comunicado de viva voz en el programa de la Cope del día 17 de Abril de 2020. Que quede aquí bien archivado, como fuerza transformadora que nos anima a seguir caminando juntos en la fe y en la esperanza.

Este es su testimonio vivo y directo:

«Nunca imaginamos vivir una situación así». Esta ha sido una frase que hemos repetido a menudo en las últimas semanas en el hospital general de Albacete.

Ya lo sabéis, hemos estado desbordados, con los medios justos o insuficientes. Además, esta enfermedad no está de momento en nuestros libros, no sabemos mucho de la evolución, no sabemos a ciencia cierta cuál es el mejor tratamiento. Nos dijeron los chinos que esto se pasaba como una gripe mala, que se moría la gente mayor pluripatológica, con muchas enfermedades. Pero empezamos a ver que no era así exactamente, empezamos a ingresar a gente joven y sana en la UCI. Parece que nuestras defensas atacan de forma más agresiva que las de los asiáticos al coronavirus y, por error, se dañan nuestros pulmones gravemente.

La verdad que, a menudo, como médicos, palpamos con nuestras manos el cuerpo sufriente de Cristo en nuestros hermanos los enfermos. Durante esta pandemia lo he podido experimentar más que nunca. Encima, además de la terrible crisis sanitaria, se ha añadido una dolorosa crisis de soledad: pacientes solos sin acompañantes. Este virus te aísla en soledad y te mata en soledad. Familiares en casa, con seres queridos muy graves, a los que se les informa solo por el frío teléfono.

Pero, ¿sabéis qué?… También ha salido lo mejor de cada uno, olvidando diferencias entre servicios, todos los médicos hemos sido una piña. Nunca habríamos sacado esta situación adelante solo los médicos del hospital que atendemos a pacientes con enfermedades respiratorias. Los psiquiatras y los cirujanos han vuelto a coger el fonendoscopio y han vuelto a auscultar; ahora resulta que curan neumonías. Los pediatras han vuelto a ver abuelos, y los ginecólogos a hombres con fatiga.

Nunca voy a olvidar, se van a quedar para siempre en mi retina, las caras de mis enfermeras, cansadas, con sus caras marcadas por las gafas, pantallas y mascarillas durante tantas horas. Amigos, ese esfuerzo alguien lo ha apuntado en una cuenta que no va a caducar. Nunca voy a olvidar a los celadores, a las limpiadoras, que se han visto cara a cara con el coronavirus, afanándose por limpiar rápido las habitaciones y cediéndonos los mejores trajes de protección a los médicos (y por mucho menos sueldo que nosotros, claro). Un día una limpiadora me dijo: «Ponte tú este traje, Luis, es mejor y tú haces más falta».

Hace pocos días un paciente que estaba grave me dijo: «Yo creo, don Luis, que cuando pase todo esto vamos a ser mejores personas, le vamos a dar más importancia a las cosas pequeñas, vamos a ir a la esencia de las cosas. Yo creo que vamos a volver más a Dios».

La verdad es que hemos vivido una cuaresma de desierto auténtico, y, conforme ha llegado la Pascua, hemos empezado a ver también algo de mejoría en todo este caos. Hay algunas batallas que se han ganado en esta guerra.

Como creyente, me he sentido impulsado por el espíritu de Dios en esta situación tan difícil; sin duda, la raíz que me ha sostenido y ha sacado lo mejor de mí ha sido mi Fe.

Es verdad, hay tinieblas, sufrimiento y muerte, pero ahora más que nunca, en Pascua, los creyentes sabemos que ninguna de estas cosas tienen la última palabra sobre nosotros: Él nos lleva tatuados en la palma de su mano.

Feliz Pascua de Resurrección. Un abrazo. Luis Broseta

Como sabéis, Luis Broseta es miembro del grupo de música cristiana que se llama Maranatha.

Estos son los enlaces del grupo, que conviene  tener en cuenta:

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