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Las adopciones en Feyda

Las adopciones en Feyda

Introducción

Durante casi 20 años la Asociación Feyda ha dedicado los mejores esfuerzos a la adopción internacional, conscientes de que era una obra plenamente vicenciana. A pesar de todas las trabas burocráticas, dificultades legales, y los mil inconvenientes de todo tipo que se cruzaron en el camino, sacamos adelante el proyecto, con todos los requisitos legales correspondientes.

María Ángeles Amorós, que nos envía esta pequeña reseña que adjunto, ha sido la protagonista principal de esta aventura maravillosa. Fue antes Presidenta de la Asociación; y después Presidenta de la ECAI Feyda (Entidad Colaboradora de Adopción Internacional) de nuestra Asociación, hasta su cancelación definitiva, hace apenas dos años, cancelación que se debió a razones externas a nuestra Asociación.

Solo Dios sabe la imaginación creativa, los esfuerzos y el tesón y firmeza puestos en acción por el equipo coordinador de la ECAI, a lo largo de estos 20 años. Creemos, sin embargo que ha merecido la pena, desde el más profundo sentido evangélico y vicenciano. Todos los miembros activos de esta Asociación nos sentimos orgullosos de haber dado una familia normal a casi 800 niños abandonados a su suerte o, en el mejor de los casos, arrinconados en orfanatos inhóspitos, carentes de los cuidados familiares y de las comodidades elementales de subsistencia. Todos estos niños adoptados por familias españolas, a través de Feyda, precedieron de Bolivia, primero, y de Etiopia después.

Gracias enormes a todos los que directa o indirectamente, sobre todo al equipo de la ECAI, hicieron posible esta historia inolvidable, que nos aproxima, año tras año, a la acogida del Niño de Belén que está cerca.

P. Félix Villafranca

Informe de María Ángeles Amorós

En un momento determinado del andar de la Asociación FEYDA, vimos la necesidad de entrar en el mundo de las adopciones porque lo veíamos vicenciano. Era preocuparnos de que los niños abandonados tuvieran una familia.

Pusimos el listón muy alto, queríamos que los procesos fueran totalmente legales, que las familias fueran escogidas dentro de un marco de bondad y buen hacer y, que los orfanatos de donde procedían, recibieran compensaciones que hicieran mejor la vida de los niños que quedaban allí.

Enseguida escogimos país: Bolivia. Allí estaban las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl regentando muchos orfanatos.

Felices años para muchas familias. Sobre 430 niños y niñas llegaron a nuestra España con familia, procedentes de Bolivia. Han crecido, son ya hombres y mujeres de bien. Se les acogió con todas las prerrogativas de una familia de España en esos años y ahora ellos empiezan a formar la suya propia en estos momentos tan difíciles de nuestro mundo.Muchos avatares han tenido las adopciones internacionales en un mundo en ebullición y con la llegada del mandatario Evo, se interrumpieron en Bolivia.

Buscamos otro país que necesitara ayuda y los acontecimientos del momento nos llevaron a Etiopía.

Todavía eran más pobres que en Bolivia y los orfanatos estaban en peores condiciones.

Ningún impedimento nos hizo abandonar y en unos dos años pudimos empezar la tarea.

Era una alegría conseguir familias para los niños. Más alegría conseguir mejores condiciones en los orfanatos. Tuvimos ayuda por parte de nuestra embajada en Addis Abbeba.

Era otro mundo, otras costumbres, encuentros y ceremonias con los coptos, amistad con el Obispo católico, que por cierto era Padre Paul, viajes a zonas lejanas de la capital donde descubrimos religiosos y religiosas españoles integrados en unas sociedades tan distintas a la nuestra, que realizaban un papel importantísimo en la educación, en la dignificación de la mujer, empoderándola con profesiones que allí aprendían…

Nuevos proyectos salieron de nuestra Asociación FEYDA para ese país y todos fueron culminados con éxito. Pensábamos que San Vicente de Paúl también lo habría hecho.

Inauguramos una escuelita en uno de los orfanatos y los niños pasaron de sentarse en el suelo a tener unos graciosos pupitres, una pizarra y hasta lápices y libretas.

Hasta tuvimos una bonita casa de acogida con cuidados esmerados a los niños, sanidad casi española y buena alimentación. Salvamos muchas vidas que solo estaban cogidas con un hilito a este mundo.

No todo eran alegrías. A veces perdíamos a algún niño por falta de medios. Recuerdo a uno de ellos, que a las puertas de la muerte, tuve la suerte de bautizar. Lo hubiera podido hacer con mis propias lágrimas pero el agua rodó por su cabecita y su frente y se despidió de nosotros con una sonrisa.

Los nacionalismos avanzaron y los niños ya no eran símbolo de los pueblos si se daban en adopción a otros países y, también aquí, se cerraron las adopciones internacionales y muchas familias vieron frustrados sus deseos de ser padres.

Veinte años de lucha por una infancia feliz. Los tiempos cambian, nosotros también, pero hemos de seguir siendo hábiles para descubrir los signos de los tiempos como nos repite frecuentemente el Papa.

Ahora FEYDA sigue, en su Colegio de Alicante, apostando por los niños y adolescentes alicantinos con el mismo afán y caridad de San Vicente de Paúl, un adelantado al amor de Cristo por los más débiles y un convencido de que la presencia del Reino está en nuestras manos.

María Ángeles Amorós

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