Menú

La economía también cuenta en la misión

La economía también cuenta en la misión

Desde el principio lo tuvimos en cuenta.

Eran los tiempos de bonanza económica de la Asociación Feyda. Los cursos de inglés de verano empezaban a tener resonancia en toda la geografía española. Era el premio al hecho de haber sido pioneros, en este tipo de actividades culturales y pastorales de verano. Y siendo los más baratos del mercado, hasta el punto de acusarnos de competencia desleal, dejaban beneficios sustanciales, por el número creciente de alumnos. En pocos años pasamos de un puñado de alumnos, a finales de los 70, a 400 y más en los 80, hasta un máximo de 1700 alumnos por verano en los primeros años del nuevo siglo. Ni los más optimistas, entre los que me cuento, hubiera soñado jamás este exitazo.

Y pensamos que podíamos ayudar económicamente a nuestra querida misión de Honduras. Y fuimos más allá aún: pensamos incluso en la posibilidad de crear o adquirir una mansión donde pudieran vivir nuestros voluntarios y atender, incluso acoger, a niños y jóvenes con problemas sociales… Y allá me fui, a nuestra misión de Honduras, a visitar a mis compañeros y ver las prospectivas del anteproyecto. Los compañeros con los que discretamente traté el asunto no lo vieron del todo claro en aquellos momentos…Soñar es gratis. Nos queda el honor de haberlo soñado. Y, sobre todo, nos queda la satisfacción de tener los arrestos para intentarlo de otra manera.

Ayudas económicas, directas e indirectas, de Feyda a la misión de Honduras.

Cerrada aquella ventana, nacieron otras inquietudes pastorales que financiar. Alquilamos, de forma permanente, los antiguos colegios apostólicos de Teruel y Murguía para nuestros cursos y actividades pastorales; adquirimos un piso para oficina central en Teruel. Andando el tiempo, nos lanzamos a la gran aventura del proyecto de las adopciones internacionales, entonces en efervescencia a nivel nacional. Hasta nos atrevimos con la compra de un colegio en Alicante.

Pero, nunca se apagó el interés por nuestra querida misión de Honduras. Durante algunos años estuvimos mandando 3.000€ anuales a la misión, que, en aquellos años, suponía una buena ayuda para los proyectos sociales de la misma.

Por aquellos años, a mediados de los 90, aproximadamente, surgió la misión de Mogente, (Valencia), una de las misiones buenas de verdad, que hemos dado los paúles de la Provincia de Zaragoza. Y del entusiasmo desbordado de los seglares colaboradores de la misión, se constituyó un grupo que, guiado por el instinto de los misioneros que dimos la misión, tuvo la feliz idea de organizar un rastrillo, con el único fin de destinar lo recaudado para nuestra misión de Honduras.

Fue tal el éxito del primer rastrillo misionero que le cogieron gustillo; y durante años repitieron la tarea. El resultado final, ¡quien lo hubiera soñado! fue que decidieron responder a la llamada de subvencionar la construcción de una nueva iglesia en la misión, entonces en plena expansión territorial. Fueron aproximadamente 14.000€ lo que se destinaron. Suena a muy poco aquí y ahora, en nuestra tierra, pero allá, en Honduras, y en aquellos años, suponía una buena parte del costo total de la nueva Iglesia de Nuestra Señora de las Flores, en aquel entonces una de las mejores iglesias de la Misión, según decían.

Y allá se fueron, alborozados, a inaugurarla, con todos los honores, Don Antonio, el párroco del pueblo, Rocío, Vicente y no sé si alguno más, que habían sido el alma del rastrillo misionero.

Todavía no quedó ahí la cosa. Mi buen amigo, Richard Fields, coordinador de los profesores irlandeses que impartían nuestros cursos de inglés de verano en España, tenía alma misionera, como buen irlandés. Un día me manifestó su deseo de conocer nuestra misión de Honduras, de la que yo le había hablado. Y como ni él ni yo, somos tardos en responder a los impulsos del corazón, decidimos realizar esta experiencia.

En quince o veinte días, no recuerdo con exactitud la duración ni el año exacto de nuestra aventura, recorrimos gran parte del territorio de la misión; hasta la zona de los garífunas llegamos, reliquias de los antiguos esclavos traídos de África, distrito difícil de la misión, y que para nosotros dos supuso un impacto profundo…

Mi amigo Dick, como lo conocen sus amigos y allegados de Irlanda, y yo también, quedamos realmente impactados por la experiencia, y dispuestos a repetirla. Y el gusanillo de esta experiencia fue adueñándose del corazón de mi amigo. Bien conocido en su ámbito social en Irlanda y relacionado con buenas personas, pudientes, movió los hilos hasta conseguir un montante aproximado de 8.000€, aproximadamente, que donó íntegramente a la Misión. Y con ellos se contribuyó a la construcción de otra nueva iglesia, a la que los compañeros pusieron el nombre de Nuestra Señora del Camino. Feliz idea la de aquel viaje, medio aventura, nacido del instinto evangelizador de sus protagonistas.

Nos queda vuestra respuesta

Hoy las cosas han cambiado, y mucho. El aire favorable que llenaba nuestros centros de alumnos de inglés en verano ha cambiado de dirección. Es un signo de cambio de época o de intereses culturales. Nuestros cursos de verano se han clausurado definitivamente. Hay otros métodos de transmisión de los idiomas extranjeros en nuestros colegios. Es raro el colegio que hoy, en España, no cuenta con la colaboración de profesores nativos o con academias de inglés regidas por nativos.

El colegio Feyda de Alicante, que, con tanto interés y entusiasmo queremos hacer nuestro, nos cuesta verdaderos quebraderos de cabeza poder financiarlo en las actuales circunstancias de perdida de interés institucional por la enseñanza concertada y reducción, al mínimo, de ayudas públicas. Y no quedan ahí solo las circunstancias adversas…

Solo nos queda la esperanza y la gratitud de tantos padres de familia que tuvieron el privilegio de enviar a sus hijos a nuestros cursos de inglés de verano, en los cuales vivieron experiencias que no olvidarán en su vida: 50.000 niños y jóvenes, aproximadamente pasaron por nuestros cursos, en 40 años de intensa vida activa. Nos queda también la seguridad de varios centenares de monitores que descubrieron o animaron nuevas ilusiones para sus vidas. Algunos y algunas hasta encontraron su media naranja y construyeron familias nuevas en la sociedad.

Nos queda también la amistad sincera de tantos amigos actuales que me conocen y conocen la obra ingente de Feyda durante años. Con todos vosotros cuento para el nuevo proyecto de una nueva Feyda renacida, que se va a llamar “Asociación para la cultura y el desarrollo Castilla la Mancha” 

Esta nueva Feyda, renacida, tendrá como objetivo prioritario, el de siempre, favorecer la formación cristiana de niños y jóvenes, colaborar, en la medida de lo posible, a los fines culturales y sociales de las misiones vicencianas, concretamente de nuestra misión de Honduras, y de los niños y jóvenes de las periferias pastorales en las que nos toca bregar en nuestra querida parcela de Albacete.

Contará con las aportaciones de vuestra generosidad, en forma de cuota anual permanente, becas de estudio. y las iniciativas de vuestra creatividad. Estoy seguro de que la esperanza será colmada y superará. como siempre, las expectativas iniciales.

Estad atentos, pronto recibiréis la información sobre la nueva Asociación y las fichas de inscripción correspondientes. Gracias de corazón, por adelantado.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Archivos