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Feyda abre caminos nuevos al voluntariado vicenciano en Honduras

Feyda abre caminos nuevos al voluntariado vicenciano en Honduras

Providencial coincidencia.

Quiso Dios que los comienzos de la misión de Honduras, esa parcela confiada a la Provincia de Paúles de Zaragoza, cedida por la entonces Provincia de Barcelona, coincidiese en el tiempo, aproximadamente, con los comienzos de la Asociación Feyda, un proyecto renovador vicenciano, allá por los años 80.

La parcela de la misión confiada a nuestra Provincia suponía un estímulo del impulso misionero que siempre ha animado a los Paules, de cualquier latitud del globo, pero, específicamente, a los paúles españoles, que habían sembrado de compañeros, en aquellos años de bonanza vocacional, las tierras de Latinoamérica, La india, Filipinas…

Quizá faltaba la guinda: alentar la conciencia de los seglares a tomar parte activa en la evangelización como miembros de pleno derecho de la Iglesia. ¿Fue simplemente un instinto? ¿Fueron los rescoldos, un poco tardíos, del espíritu del Vaticano II? No importa tanto resaltar el embrión original, como el hecho en sí mismo. Y el hecho es que del corazón del espíritu vicenciano de los seglares, surgió el impulso, de fuerza irresistible, de sentirse llamados a dedicar parte importante de su vida a colaborar en tareas de evangelización más allá de sus fronteras.

Es un deber reconocer, aunque sea poco conocido entre nosotros, que la chispa misionera de los seglares comenzó en la entonces Provincia de Barcelona. Jóvenes entusiastas de esta Provincia hicieron los primeros pinitos misioneros seglares en Honduras. Tuvo lugar esta feliz idea allá en los primeros años después de haberse acuñado el nuevo nombre de JMV en Benalbón, en 1980, quizá antes aún.

Bien entrados los 90, aparecieron por aquellas latitudes, los primeros voluntarios de la recién estrenada JMV (Juventudes Marianas Vicencianas), entre ellas, Eva Villar, nombrada oficialmente pocos años más tarde, al comienzo del siglo, primera Presidenta Internacional del nuevo movimiento MISEVI (Misioneros seglares vicencianos), fruto maduro de las experiencias misioneras de los primeros voluntarios de la nueva Asociación JMV.

Pequeña historia del voluntariado de Feyda en Honduras

Todavía menos conocido es el hecho de que los primeros voluntarios de Feyda en Honduras brotaron, como ramas verdes, al comienzo de los 90, aproximadamente en el 91-92, antes incluso que los primeros enviados de JMV.

Destaco los nombres de Dani Gutiérrez, informático, que dedicó todo un verano a colaborar con nuestros compañeros, y de cuya experiencia guarda gratísimos recuerdos.

Poco más tarde, impulsado por la misma inquietud misionera, partió para nuestra misión Marcos Pereda, enfermero. Tan a pecho se tomó su compromiso misionero en Honduras que hizo, previamente, un curso especial de medicina tropical, de 6 meses de duración, para prepararse para esta experiencia misionera. Fue solo para unos meses, y le ubicaron en Cuyamel, pero pronto los de “Medicus Mundi”, que colaboraban también en nuestra misión, descubrieron sus valores y lo incorporaron para su causa. Seis meses más estuvo con ellos colaborando en nuestra misión.

Andando los años, metido de lleno en las tareas pastorales de Feyda en Teruel, me encontré con una perla preciosa, que andaba buscando algo nuevo en su corazón que llenase de sentido su vida, de profundas raíces cristianas. No me llevó mucho tiempo persuadirle de que lo que iba buscando podía encontrarlo en un tiempo de voluntariado en nuestra misión de Honduras. Se llama Fernando López Rajadel, licenciado en Historia.

Su primera estancia como voluntario fue de 1997 a 2003. Al volver a su Teruel del alma le quedaba el gustillo de la misión y allá se volvió, y allá permanece desde 2018. Parece que esta vez también la cosa va para largo. “Hay razones del corazón que la razón no comprende”.

En estos momentos es el responsable directo del Hogar San Ramón que acoge a niños en situación de riesgo social. Colabora además en la presentación de proyectos de ayuda al desarrollo a instituciones públicas. Y sigue siendo el hombre más feliz del mundo, con su sonrisa y su bondad permanentes y contagiosas. Con toda la naturalidad del mundo me dice en su última comunicación: “Los años y las críticas pueden hacer dudar a uno, pero si lo que hacemos lo realizamos convencidos de que esa es la voluntad de Dios, ¿quién lo va a parar?” ¿Quién lo va a parar?, me pregunto yo también

Los misioneros seglares de Feyda en Honduras

Y llegó el tiempo de la gran Misión de Honduras, a mediados de los 90, aproximadamente. El proyecto era ambicioso. Se trataba de organizar una misión de evangelización de largo alcance, que abarcase buena parte de Honduras: se precisaban unos 300 misioneros, religiosos, religiosas y seglares, que estuvieran disponibles para esta encomienda durante meses, cuatro o cinco meses, aproximadamente.

Y los miembros y amigos jóvenes de Feyda acudieron a la cita con generosidad. Allí estuvieron presentes, por no citar más que algunos de los más destacados: Francisco Javier Fernández Chento, uno de los primeros Presidentes de Feyda, hoy responsable de los medios de comunicación de Famvin internacional; Asun Gascón, Amaya Madinabeitia, Begoña Orbegozo…, todos ellos miembros del equipo de misiones populares de nuestra Provincia, durante años, siendo Director del mismo el P. Luis Mari Martínez San Juan.

Vosotros, jóvenes lúcidos, o mayores con corazón joven, tenéis la respuesta.

La cosa no puede quedar ahí; no creo que la savia misionera haya desaparecido por completo del corazón de los jóvenes españoles. Yo os invito a interiorizar, a preguntaros sin miedo ni recelos: ¿Qué hago yo aquí, mirando al cielo, con los brazos cruzados, con la carrera terminada y sin perspectivas inmediatas de trabajo? ¿Me resignaré, a este impase; me contentaré con lamentaciones inútiles y estériles; me dejaré llevar por esta sociedad de conveniencia, ensimismada en su propio ego, desconectada de esa realidad social del hambre y de la injusticia?

Atrévete a hacerte la pregunta: ¿seré yo capaz de dedicar un tiempo importante de mi vida a cerrar las heridas de la injusticia, del hambre de niños y de jóvenes como yo, que no tienen, ni remotamente, las perspectivas de futuro que yo tengo, a pesar las oscuridades que invaden mi mente en estos momentos?

Y si ves un resquicio de luz, en tu noche, no te dejes seducir por la tiniebla, ponte en camino ya. Coge tu móvil y llámame, (639305467) o envíame un whatsapp a este mismo número, o entra en mi blog (blog de Félix Villafranca)… Y yo te abriré caminos nuevos, que te harán sentir un regusto especial en tu vida, puesta al servicio de los más necesitados.

Que descanses. No tengas miedo. Espero tu llamada. Seré muy exigente en pedirte generosidad en tu decisión.

 

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