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Recordando a Anita

Recordando a Anita

El día 12 de septiembre nos ha dejado nuestra querida Anita Ferrándiz, una de las voluntarias más veteranas de la Asociación de San Vicente de Paúl de Albacete.

Anita nos contaba siempre que llegó al colegio de María Inmaculada cuando era muy niña. Decía que su hermano y ella entraron en el colegio cogidos de la mano, y que, dada su pequeña estatura y que estaban siempre juntos, les decían “los muñecos”. Siempre le gustaba recordar esta anécdota. Quiso mucho al colegio. Decía que era su casa, y, de hecho, hasta el último año, rara era la reunión de formación a la que no asistía. Le costaba trabajo seguir lo que decíamos, porque ya no oía bien, pero ella no faltaba, y siempre aportaba, gracias a su prodigiosa memoria, algo que nos hacía recordar esos tiempos pasados, en los que estaba más activa y participaba en los Proyectos llevados a cabo por nuestra Asociación.

Anita nos contaba también que estuvo dando clases en el colegio nada más terminar su formación, cuando aún estaba soltera. Fue profesora también en Madrid, de cuyos alumnos guardaba muy buen recuerdo. Nos contaba que hace poco le hicieron un homenaje y volvió a encontrarse con sus queridos alumnos.

Ya casada, trabajó de comadrona en un pueblo de Albacete, del que también guardaba buen recuerdo.

En nuestra Asociación ha trabajado mucho con las familias a las que atendemos. Para ella la educación, formación y promoción de la mujer fue algo esencial. Le gustaba mucho tratar a las mujeres del Taller de Formación. Gracias a su esfuerzo y al de otras voluntarias, alguna mujer se pudo sacar el título de Graduado Escolar y formarse posteriormente en Peluquería y Estética. Hace unos años les daba una especie de catequesis en la que les hablaba de la Virgen y de la Milagrosa. Disfrutaba mucho de esos ratos compartidos con las mujeres del Taller.

De Anita surgió la idea de volver a darle la policromía original a la imagen de la Milagrosa de la capilla del colegio. Ella quería volver a verla como cuando la conoció en su infancia y juventud. Buscó a una restauradora que supo cambiar el aspecto de la imagen, y sufragó los gastos. Siempre nos acordaremos de Anita cuando miremos a esta imagen de la Virgen.

Anita era una gran creyente. Tenía siempre presente a Jesucristo y a su Madre, la Virgen María. No tenía miedo a morirse. Decía siempre que cuando Dios dispusiese, estaba preparada para irse con Él.

Ha sido para todas nosotras un ejemplo de coraje, fuerza de voluntad, amor a Dios, a la Virgen y a las personas necesitadas. Había cumplido en Agosto 95 años.

Las Voluntarias del grupo San José AIC de Albacete la recordaremos siempre con cariño.

Albacete, 20 de septiembre de 2020.

Gabriela Cebrián

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