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Quédate conmigo

Quédate conmigo

Preludio:

El título puede despistar. Hace creer que se trata de una reflexión intimista, centrada en uno mismo. Y es más bien una invitación a abrir los ojos y todas las capacidades del hombre, y mirar, desde el más profundo yo, al Padre de todos, que vela por todos y me invita a ver a los demás como parte de mí mismo, y al mundo, como un regalo de Dios Padre, que vela por mí y por la creación entera.

Él se fía de mí, de ti, de todos nosotros y nos invita a cuidar y preocuparnos de la creación entera, que Él mismo ha puesto en nuestras manos.

Es una invitación a tomar la creación como un don de Dios que Él nos regala a manos llenas, para que la cuidemos y perfeccionemos, con nuestra oración, sí, pero también, y sobre todo, con nuestro esfuerzo y solidaridad.

Es una oración sencilla, directa, al estilo del Padre Nuestro, de horizontes abiertos, sin recovecos egoístas, que me eleva sobre mí mismo y centra todos mis sentidos en una oración confiada al Padre que es amor y desborda misericordia hacia sus hijos.

Es un canto a la esperanza, que, más allá de guerras, catástrofes, egoísmos e injusticias, todavía vislumbra un mundo nuevo donde todos nos sentiremos hermanos y brillará el sol en medio de las neblinas de la realidad cotidiana y de los malos augurios.

Es un himno a la alegría de vivir cada instante, cada circunstancia, dejándose extasiar por la contemplación de la naturaleza, por la belleza de las flores, los árboles y los montes, viviendo a tope cada instante y cada momento   de la vida, como se presentan en la realidad concreta de cada día.

La felicidad, la alegría de vivir, eres tú, nos viene a decir; está dentro de ti: vive a tope cada instante de tu vida, empapándote de las maravillas que te rodean, como el regalo con el que el mejor Padre puede obsequiar a sus hijos, día a día, sin tregua ni paréntesis.

La música y las fotos que entrelazan el video constituyen un complemento extraordinario que realzan el mensaje central e invitan a la contemplación y a la gratitud desbordada.

Conviene leer primero el texto, despacito, en actitud reflexiva, repitiendo la frase o frases que más me llaman la atención; después ir al ordenador y contemplar la maravilla del montaje audiovisual que acompaña el texto.

 

Texto del audio:

Señor, quédate conmigo durante este día, y guía mis pensamientos y deseos, mis acciones y mis proyectos.

Guía mis pasos para que caminen ligeros al encuentro de los cansados y desanimados.

Guía mis manos para que acompañen a aquellos que se perdieron en el camino.

Abre mis brazos para que pueda abrazar a los que se sienten solos y sin esperanza.

Ilumina mis ojos y vuelve atentos mis oídos al clamor de mis hermanos.

Ofréceme un corazón tierno capaz de amar sin distinción.

Padre Nuestro, deposito en tu protección mi descanso y el de todos mis amigos y seres queridos.

Coloco en tus manos nuestra tierra, nuestras ciudades, nuestro mundo tan azotado por la violencia, por las catástrofes, por las guerras y las injusticias…

Ilumina, Señor, la mente y el corazón de los poderosos de la tierra.

Que siempre pueda, por la gracia, abrir las manos para compartir lo que soy y los que tengo.

Y, con tu ayuda, pueda aparecer la aurora de un mundo nuevo.

Gracias, Señor. Amen.

 

¡No te olvides de ser feliz!

¡Vive hoy!

Abre tu ventana.

Respira, contempla esa flor, ese árbol, ese cielo, ese hermoso relieve de tus montañas, ríos, valles…

Saboréalos.

Disfruta, vibra…

 

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