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No era un sueño

No era un sueño

Más parecía percepción onírica
Y era la más cruda realidad.
No fue, no, despertar de un sueño oscuro,
Fue ajenjo amargo, puro, al despertar.

Aquel virus cruel de gen diabólico
encarnado en entrañas de cianuro,
ha regresado duro, y más letal.
Y desciende fatal la noche húmeda
con estrellas cadentes desde el cielo.

La rivera del rio de la noche,
arrastró mi alma al desierto.
El pueblo me empujó al exilio,
y enjuto, me despidió aquel beso,
que delicado me rozó las sienes.
Es el beso beato de la torre,
primicia del que llega nuevo
y al que se va siempre socorre.

Abandonado en arrabal sin luz.
Aluvión de tormenta que no cesa,
chapoteo en un sueño de orfandades
y diviso la cruz que da belleza
a la tapia de sueños eternales.
Y ve mi tristeza hecha ojos,
aquel pueblo doliente, ya escondido
en la Sagrada Faz, el rostro bueno
y abundoso en la misericordia.
El rostro salvador del NAZARENO.

Vicente Hernández Alfonso.
Presidente SSVP de Albacete. España
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