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Historia de la Parroquia de San Vicente de Paúl de Albacete: 48 años de camino

Historia de la Parroquia de San Vicente de Paúl de Albacete: 48 años de camino

Autora: Aurora Iniesta.

Remontándome en el tiempo, fue en el año 1972 cuando se fundó la parroquia de San Vicente de Paúl en Albacete, en el popular barrio del Hospital, en el que, desde el año 1865, se les encomienda a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl el cuidado de los enfermos del Hospital Provincial “San Julián”, que estaba en el barrio, de ahí el nombre.

Empezó de una manera muy humilde, en un local comercial (de alquiler se pagaba 3.500 pesetas mensuales) en la calle Ramón Casas, nº 5, no tenía más de 25 m2. Iniciaron su andadura los Padres Paúles, de ahí que llevara el nombre de su fundador.

Era un sitio pequeño (el periodista Tico Medina en ABC la describió como pequeña iglesia, como un garaje del barrio manchego). Lleno de vida, cada domingo se desbordaba de niños en misa de 11h. El primer párroco fue el P. Vicente Sánchez Gascón y vicario el P. Juan García Granell, quedando éste de rector de la parroquia cuando se marchó el P. Vicente.

Cuando se fundó la parroquia, el barrio entró dentro de la demarcación de esta, pero yo me incorporé activamente en el año 1975; tenia 16 años, empecé dando catequesis y en el coro juvenil que formamos unos cuantos jóvenes, con mucha voluntad y ganas, aunque para debutar en una Vigilia Pascual, el Padre Juan no las tenía todas consigo. Llegamos a ser un coro bueno y numeroso.

El P. Juan, por aquel entonces, ya hizo una propuesta al obispo, Don Ireneo, sobre la conveniencia de la construcción de una nueva iglesia, que iría ubicada en el pequeño parquecillo Ramón Casas, a lo que el obispo no accedió. ,

Después de la misa de niños, los domingos teníamos catequesis que dábamos en el colegio diocesano cercano a nuestra parroquia, y en algunas dependencias del Hospital Provincial de nueva obra, y que no se había puesto en funcionamiento aún, ya que la parroquia no disponía de locales propios.

En 1978 llegó el Padre Javier Artaso. Revolucionó la parroquia. Su sencillez, alegría, frescura y cercanía en el trato, como buen navarro, bruto en sus formas, pero con un gran corazón, era como un río de agua brava y cristalina que arrasaba allá por donde iba. Uno de sus objetivos fue conseguir hacer un templo donde pudiéramos caber todos, y tener locales para las actividades parroquiales. Y lo consiguió, después de mucho trabajo, esfuerzos, viajes y no pocos berrinches:

“Si no me deja hacer la Iglesia me tiro a los toros esta feria de espontáneo con un cartel”, le decía a D. Victorio Oliver, obispo de la diócesis (En la inauguración del templo lo comento el Sr. obispo)

La parroquia de San José nos donó unos bajos en la calle S. Antonio de la Barquera, que se vendieron; el barrio participó también en la medida de lo posible; el resto del dinero lo aportó, mayormente, el mismo Padre Javier, de donaciones que le hicieron personas y entidades de fuera de Albacete. Se compraron los locales que estaban en la calle Hermanos Falco, nº 21, junto con la nave industrial que daba a la calle Ramón Casas, 24, donde se construyó la iglesia, aprovechando la nave.

El nuevo templo se inauguró el año 1985. En el año 1987 el P. Javier fue trasladado y vino, de nuevo, el Padre Juan García Granel.

El P. José Luís Crespo fue el siguiente párroco; amable en el trato, espiritual en sus homilías, fue el último Paúl, ya que, en 1989, los Padres Paúles, terminaron su andadura; y la diócesis asumió la gestión de la misma.

No valieron suplicas, ni cartas, ni visitas al Sr. Obispo, que también les rogó que se quedaran, pero la decisión estaba tomada en el seno de los Padres Paúles, y para esta parroquia no hubo vuelta atrás.

Cerraron la puerta y no volvieron, a pesar de que la comunidad de Paules seguía en Albacete: en la parroquia de la Estrella, La Milagrosa y Santo Domingo. Tan solo nos visitaba, cuando venía a Albacete, el P. Javier Artaso, que no se iba nunca sin pasar a saludarnos.

Los sentimientos de profunda tristeza y abandono en la comunidad fueron grandes: no solo se fueron los PP. Paúles, con ellos desaparecieron algunos parroquianos que no volvieron más; a otros, la vida los llevó a otros barrios y a otras ciudades; su recuerdo permanece.

Nos quedamos y seguimos adelante, los que, por encima de las personas que guiaran la comunidad, estaba Jesús y el amor a su Iglesia…

El Señor Obispo nombró párroco a D. José Antonio Roldan, que recogió el testigo; le ayudó, por aquel entonces, el diácono Don Jesús Torrente, llevando la pastoral juvenil, principalmente. Fueron tiempos difíciles. Don José Antonio Roldan, sacerdote bueno, amable, con mucha capacidad de trabajo, hizo una labor muy importante, nos hizo el tránsito más fácil. Quiso hacer reformas en los locales de catequesis, pidió presupuestos, pero no se hicieron.

En este tiempo se incorporaron a la parroquia las Mercedarias, colaborando con su trabajo.

P. Francisco Gil fue el siguiente; buen pastor y hombre excepcional. Recuerdo que la primera petición que le hice cuando tomó las riendas de la parroquia fue esta: “Necesitamos que se arreglen los locales y las salas de catequesis, como sea: por higiene, salud y seguridad”. Un ejemplo, cuando llovía sacábamos el agua a cubos de los locales de catequesis, Se tomó mucho interés, puso calefacción en el templo, el dinero lo donó la parroquia de San José. (esta parroquia siempre nos ayudó económicamente).

Pero, a sus propuestas de obra y reforma en los salones, el obispo. Don Francisco Cases, se negó rotundamente: “En esos locales no se echa ni un euro, solía responder; si queréis locales en condiciones se tendrá que hundir la Iglesia y hacer otra nueva, con sus locales” (tres plantas de salas tenemos actualmente); y encima de la tercera planta, viviendas particulares. El obispado correría con los gastos de la obra, esa fue su propuesta y única opción. En un consejo parroquial abierto al barrio se votó, con mucho pesar, hundir el templo y acceder a la única propuesta que nos hizo el obispo.

Se inauguró el nuevo templo el 11 de octubre de 2003. En Agosto del año 2008, me dijo D. Francisco Gil que lo trasladaban a la parroquia del Pilar, después de conversar largo rato, le pregunté:

-¿Quién viene ahora?

-“Creo que los Paúles” me contestó.

-¿Los Paúles…? ¿Cómo?

¿Qué había cambiado?

¡Después de 19 años, volvieron los Paúles, de nuevo, a la parroquia de San Vicente de Paul!

El día 20 de septiembre de 2008, tomaron posesión como párrocos los padres Javier López López y Rayco Zerpa Acosta.

El 27 de Septiembre de 2008 se celebró, como todos los años, en nuestra parroquia, la fiesta de San Vicente de Paúl, pero este año tuvo de nuevo algo especial, que la comunidad parroquial había echado en falta, desde que se fueron los paules: presidio la misa el Sr. Obispo; concelebraron todos los paules que estaban en Albacete, otros sacerdotes invitados, entre ellos D José Antonio Roldan, anterior párroco; asistieron, además de la comunidad parroquial, miembros de toda la familia vicenciana. Diecinueve años habían pasado, y San Vicente nos reunió de nuevo para celebrar su fiesta todos juntos

No quiero dejar de nombrar y dar las gracias a los padres Ventura García Yánez, Félix Villafranca y Luís Sainz, Marino Marco, Jesús Mari Oses, Martin Burguete, Helios del Cerro Dueñas, Javier Aguinaco, José Luis Crespo, José Luis Cañavate; unos echaron una mano, otros, actualmente, están ayudando en la parroquia, y cuentan con nuestro afecto y aprecio.

Y mi más profundo agradecimiento y admiración a los laicos comprometidos, que, en los 48 años que tiene la parroquia, unos fueron y otros son, en la actualidad, columnas vivas de la parroquia. Algunos partieron ya a la casa del Padre, otros son muy mayores, y ya no pueden venir, pero, cuando los visitamos o llamamos, su pregunta siempre es ¿Cómo va la parroquia? Y otros que hoy están ahí, trabajando y dando su tiempo y su testimonio de fe en los distintos servicios parroquiales.

¿Qué pienso yo sobre lo que debe de ser una parroquia de nuestro tiempo, desde mi humilde experiencia?

Lo importante de una parroquia no es su estilo arquitectónico, ni sus paredes, ni el valor escultórico de sus imágenes, tampoco la comodidad de sus bancos, ni la refrigeración en verano y la buena calefacción en invierno, tampoco que tenga jardín o que no tenga problemas económicos.

Lo verdaderamente importante en la parroquia es la comunidad: los hombres, mujeres y niños que la forman, guiados por el párroco que en cada momento corresponda, no hay ladrillos ni ornamentos más hermosos e importantes en una parroquia que los corazones de cada persona que forman esa comunidad, junto con los fieles que se acercan esporádicamente a ella, que se sienten hermanos, reunidos todos en la casa del Padre, que nos acoge y nos quiere, todos con una misma fe y como miembros del Cuerpo místico de Cristo, donde juntos celebramos, oramos y damos testimonio de nuestra fe. La parroquia es el lugar donde nos reunimos para llenarnos, y poder, después, darnos en la vida cotidiana de cada uno. Para vivir la fe en comunidad es necesario, imprescindible, en mi opinión, que su alimento sea la Eucaristía, y que el Amor, la Caridad, junto con el perdón mutuo, sea el aire que se respire en ella. Servir ha de ser su identidad, lo cual no es fácil conseguir, pero quien ha tenido la fortuna de haberlo vivido de esta manera alguna vez, si lo pierde, siempre lo echará de menos y sentirá en su corazón la profunda tristeza de haber perdido un tesoro.

Desde aquí un homenaje merecido a todos los que fueron nuestros sacerdotes y amigos que nos acompañaron y que, cada uno de ellos, dejo su huella en nuestra comunidad y también en nuestro corazón.

Párrocos:

  1. Vicente Sánchez Gascón, CM. 1972-1974
  2. Juan García Granell, CM. 1974 – 1978 y 1987-1988
  3. José Javier Artaso Virto, CM. 1978 – 1987
  4. José Luís Crespo Bernardo, CM. 1988 – 1989
  5. José Antonio Roldan Zorrilla 1989 – 1999
  6. Francisco Gil Oliva 1999 – 2008
  7. Rayco Zerpa Acosta, CM. 2008 – 2013
  8. Javier López López, CM. 2008 – 2011
  9. José Alberto Ramos CM 2013 – 2014
  10. Marino Marco Rojo 2014 – 2017
  11. Juan Julián Díaz Catalán CM 2017…..

Vicarios Parroquiales:

  1. Juan García Granell CM. 1972 – 1974
  2. Jesús Galarreta Jiménez CM. 1974 – 1977
  3. Rogelio Losa Reinosa 1995 – 2002
  4. Marino Marco Rojo 2018……

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