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A Nati Ramírez, compañera y amiga

A Nati Ramírez, compañera y amiga

En su día celebramos la Eucaristía de Acción de Gracias por tu vida, que supiste gastar en favor de los demás, con un servicio especial y desinteresado en esta parroquia de San Vicente.

Mujer de fe, dejas el testimonio de una persona creyente, sencilla, que ha vivido el mensaje del Evangelio de Jesús en tu día a día, estando siempre disponible.

Querida y apreciada en tu trabajo del hospital por tus compañeros y amigos, que supieron reconocer tu buena labor.

Cercana siempre a tu familia, a la que has querido, y lo ha manifestado siempre con cariño. Cuantas veces nos hablabas de tus hermanos y de tus sobrinas, para las que tú eras como su hermana mayor, en viajes con ellas y celebrando acontecimientos familiares.

Los fines de semana, cuando te visitábamos, desde el grupo parroquial de Pastoral de la Salud, en el que tú colaboraste, durante años, nos recibías con mucha alegría, te gustaba que nos sentásemos un rato para hablar y rezar juntos.

Las catequistas de la parroquia acudían a tu casa de vez en cuando para tomar café y charlar un rato contigo. Antes, Sonia, tu cuidadora y amiga, había preparado la mesa para el café, siguiendo tus instrucciones.

Nati, has sido una persona agradable y educada, sencilla y acogedora, de las que saben estar.

Pedimos y esperamos que el Señor Jesús, en quien tú has creído firmemente, te haya acogido en su presencia.

Intercede ahora, tú, por tu parroquia de San Vicente, en la que has colaborado con tu trabajo desinteresado, durante largos años, para que el Señor nos ayude a dar testimonio de cristianos comprometidos con el Evangelio.

Pepe Moreno

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