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La Familia Vicenciana de Santa Luisa se reúne en Los Almendros

La Familia Vicenciana de Santa Luisa se reúne en Los Almendros

El reencuentro y sus invitados

¡Quién lo ha visto y quién lo ve! Esa fue mi primera reacción, al encontrarme de nuevo en Los Almendros (Madrid), ese rincón de acogida de jóvenes que yo conocí en mis añorados tiempos de juventud. Cierto que, en aquel entonces, solo se nos permitía el acceso a un rincón no demasiado cuidado de la casa y que dentro de la misma finca había una Residencia de Hermanas mayores al que nunca accedíamos.

Pero hoy, la parte de la casa dedicada a acogida de personas que vienen de convivencia está mucho mejor que aquel rincón de circunstancias donde nos alojábamos. Nos alegramos un montón los que hemos tenido la oportunidad de conocer las dos realdades. Es un motivo de esperanza y de ilusión.

¡Hasta la belleza del entorno da la impresión de haber mejorado!: finca de notables dimensiones, al pie del Guadarrama; árboles que se yerguen al cielo como una oración matinal, adornada de zonas verdes y flores a punto de abrirse al sol de primavera. Solo el ruido de los coches de la autovía cercana, que hieren el silencia y la paz del entorno, ensombrecen la luz del atardecer claro de Madrid y la tranquilidad del parque ambiental que circunda las distintas edificaciones de acogida de caminantes, en busca de ensueños y de energías renovadas.

El encuentro estaba diseñado para los días 4 y 5 de Mayo, fechas emblemáticas en la comunidad autónoma de Madrid, de tristes y eufóricos recuerdos históricos, según se mire. La Fiesta de los convocados empezó de víspera, con la llegada de los primeros invitados, justo a la hora de cenar: cada uno traía su bocata en la mochila, como en los mejores tiempos de adolescencia y juventud. Eso también es comenzar con buen pie, recordar aquellos floridos tiempos.

Al encuentro estaban convocados dos representantes de cada rama de la Famiia Vicenciana de la Provincia Canónica de Santa Luisa (España), de las distintas casas de la misma: todo un universo de variedades antropológicas, unido por la fuerza del mismo carisma vicenciano. Desde la Rioja hasta Cartagena y Murcia, pasando por Madrid y toda Castilla la Mancha. Pero lo más sonoro fue que todas o casi todas las ramas de la Familia tenían sus representantes: un total de unos 60 invitados acudieron a la cita y venían con la sonrisa abierta y la ilusión a flor de piel. La verdad que no quedaron defraudados, a juzgar por las caras de satisfacción que todos lucían al final el encuentro, pasando por alto las pequeñas reservas derivadas de la humana fragilidad.

La planificación y temas de formación

La planificación era apretada, como quien tiene prisa por revisar lo que funciona y lo que no funciona, para intentar acercarnos, con buen ánimo, a ese ideal primero que quema y atiza el fuego del amor y entrega al servicio de los pobres y relanza el celo apostólico del carisma vicenciano. Esa era la fuerza que nos había traído a este rincón privilegiado de la serranía de Madrid. No estábamos dispuestos a desperdiciar tan especial ocasión.

El día 4, sábado, estuvo dedicado, preferentemente a la formación. Fue el P. Santiago Azcarate, actual Visitador de la Provincia canónica de Zaragoza (España), el elegido para impartirnos esta formación. Con su verbo cálido y exuberante, no dejó a nadie indiferente. Fueron tres charlas exhaustivas, de una hora cada una, cuyo contenido no dejó aparcado ninguno de los puntos que afectan a la esencia constitutiva del carisma vicenciano, ni a los posibles cauces por los que tienen que desarrollarse las aplicaciones prácticas de este carisma, en el tiempo que nos toca vivir.

El tema central de la formación tenía este denominador común: Espiritualidad del Carisma Vicenciano.

Y estas fueron los enunciados de cada una de las tres apretadas charlas:

  • Visión de conjunto de la Familia vicenciana.
  • Informados por el carisma Vicenciano.
  • El compromiso en el servicio y la colaboración de las asociaciones vicencianas.

Leyendo despacio los extensos esquemas que nos entregó el conferenciante, uno se da cuenta de que, realmente, bien puede ser la base de un curso completo sobre la espiritualidad de la Familia y del carisma vicenciano en general. Cierto que es difícil asimilar tanto contenido en tan poco tiempo, pero bien pue servir de base y estímulo para seguir profundizando durante todo el año.

El compartir de experiencias vivas

La tarde del sábado, después del descanso de la merienda, estuvo dedicada a la comunicación de Experiencias, con participación conjunta de todas las ramas de la Familia. Y en este espacio tuvo especial relevancia las experiencias compartidas de la Familia Vicenciana de Albacete. Estas fueron las notas características de esta experiencia:

  • El Economato, en el cual toman parte destacada miembros de nuestra familia, sobre todo con aportación mayoritaria de voluntarios. En el Economato, las familias seleccionadas, solo pagan el 25% del costo real de los artículos de venta; el otro 75% lo aportan Caritas, la Familia Vicenciana y las demás entidades colaboradoras. Es una manera de dignificar a los pobres.
  • La Experiencia pastoral de la cárcel. En esta pastoral toman parte activa miembros de las distintas ramas de la Familia, en forma de atención específica a los presos: diversos talleres de formación; catequesis; preparación para la eucaristía y el sacramento de la reconciliación etc.
  • Aula Vicenciana, que consiste en charlas formativas sobre la doctrina social de la iglesia, impartidas por el P. Javier Aguinaco CM, especialista en la materia.
  • También hay que destacar el sentido de Familia que va tomando cuerpo entre nosotros y que se manifiesta en reuniones periódicas de la coordinadora, también celebraciones conjuntas para todos sus miembros, incluyendo piscolabis o cenas de familia.

Todos estos elementos, con lagunas y limitaciones humanas mejorables, nos han hecho crecer a lo largo de estos últimos años en un estilo de familia, movida por una misma fuerza vital, que nace de la impronta del carisma vicenciano.

Creemos que bien merece la pena el esfuerzo, y los desvelos que nos ha costado esta experiencia, y animamos a otros a intentar algo parecido, según las necesidades y posibilidades de cada lugar.

Otro momento impactante del encuentro de Los Almendros fue la oración de la tarde del sábado: creativa, contemplativa, estimulante y contagiosa. Con una música ambiental que elevaba el espíritu, se nos invitaba a ser pan partido y compartido

Finalmente, la Eucaristía de la mañana del domingo, presidida por el P. Director de la Provincia. Joaquin González, y la comunicación de conclusiones pusieron fin a un encuentro que, sin duda, dejara huella en los que tuvimos el privilegio de participar en él y será una fuerza impulsora hacia metas más altas, que llenen de sentido la fuerza del carisma, que nos ha traído hasta este Madrid de ensueño, en una tarde tibia de primavera.

P. Félix Villafranca. CM

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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