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Fin de curso de la Familia Vicenciana de Albacete (10-06-19)

Fin de curso de la Familia Vicenciana de Albacete (10-06-19)

Nostalgias del pasado

“Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum”. Este verso del salmo 133, lo oímos muchas veces, así, en latín, los que pasamos por los caminos de formación de un estilo de vida comunitaria. Una traducción literal aproximada sería “¡Oh qué bueno es!, ¡qué dulce es para los hermanos morar juntos!

Pero bien podríamos ampliar su sentido hasta acercarnos a la afirmación de los Hechos de los Apóstoles: “Vivian todos unidos, y tenían todo en común… Acudían al templo con un mismo espíritu y tomaban el alimento con alegría…” (Hc. 2, 44ss).

Humildemente confesamos que la FV de Albacete estamos todavía muy lejos de este estilo de vida, pero intentamos aproximarnos cada año un poco más. Esperamos que, al final, nos encuentren a todos reunidos, pero, sobre todo, unidos.

Celebración en familia de la eucaristía de acción de gracias

Un año más aceptamos el reto de intentar celebrar todos juntos el fin de curso, En Albacete, estamos representadas todas la Ramas de la Familia Vicenciana, excepto Misevi. También tuvimos en cuenta a los colaboradores asiduos de nuestras dos parroquias y del colegio de la Inmaculada. Un total aproximado de 90 personas asistieron a la misa, de las cuales 66 se sintieron invitadas a la cena de bodas de la fraternidad, en un bar de postín que no quiero citar para no dar envidia. Algunos hermanos sin recursos recibieron una invitación especial. Los números constituyen un record respecto a años anteriores, lo cual quiere decir que estamos en el buen camino.

Celebramos la misa de fin de curso en la parroquia de San Vicente de Paúl, como correspondía. No había tiempo de prepararla, como Dios manda, por grupos, como hacemos otras veces, pero resultó florida, con los cantos vicencianos a tope, bien conducidos con la guitarra de nuestras especialistas Sor Maite y Reme Egido, miembro ésta del equipo de pastoral juvenil de la Diócesis de Albacete. Y, sobre todo, fue una celebración de familia bien avenida, abierta, cercana, creativa y de sonrisas del alma.

El que presidia la celebración no dejo pasar la oportunidad de levantar los ánimos; en esta época de desánimos y de cambios. Jesús está todavía ahí, en nuestra pequeña barca de la Iglesia y de la FV, aparentemente dormido, pero muy activo, aunque nosotros no nos demos cuenta.

Revisión positiva del curso pasado: actuamos como familia, a pesar de nuestras deficiencias.

Cierto que tenemos que mejorar todavía un montón: hay desganas, cansancio, desánimo; a veces, falta creatividad, nos sobran celotipias, sospechas y segundas intenciones… Pero hay signos de esperanza y de ilusión que, como fuerza motriz, nos empuja a seguir adelante. “Y, si el Señor está con nosotros, quién o qué podrá contra nosotros”

Permitidme que os recuerde algunas cosas estupendas que hemos realizado juntos este curso la Familia Vicenciana de Albacete, dijo el que presidía la celebración, invitando a dar gracias a Dios por ello. Tenemos reconocimiento público, en los medios de comunicación de la diócesis y de la prensa local de que nuestra familia vicenciana se ha distinguido, y mucho, durante este curso, en nuestra ciudad por los siguientes aspectos:

  • Economato solidario compartido con Caritas y las parroquias del arciprestazgo. En esta tarea compleja se han distinguido los miembros de las distintas ramas de nuestra familia por llevar el peso principal de administración y gestión; aparte de aportar el mayor número de voluntarios.
  • Atención a la pastoral carcelaria, tanto desde el aspecto propiamente litúrgico-celebrativo, como desde el aspecto social y cultural de los presos. Un buen número de miembros de nuestra familia ha tomado parte activa, a lo largo de todo el curso.
  • Institución Margarita Naseau, dirigida por la Comunidad de HC del barrio de las 600. También en esta institución han colaborado un buen número de miembros de las distintas ramas de la familia vicenciana.
  • Aula Vicenciana, programa de formación en la doctrina social de la Iglesia, a lo largo del curso, dirigida por el P. Javier Aguinaco. Este proyecto está todavía en mantillas, si tenemos en cuenta la escasa asistencia, pero ahí está, como un reto que necesita ser reactivado el próximo curso. Queda todavía mucho por hacer en esta iniciativa, pero lo importante es que hemos comenzado y la familia va tomando conciencia poco a poco de la importancia excepcional de esta formación, si queremos estar a la altura de las circunstancias.

Citamos solo estos cuatro aspectos generales del programa realizado este curso, por haber sido proyectos compartidos, de alguna manera, por toda la Familia Vicenciana de Albacete. Esto es lo novedoso y lo creativo: habernos sentido todos interpelados a actuar como familia unida al servicio de los pobres, que es lo nuestro.

A parte de estas actividades conjuntas, todas las ramas de la familia han realizado los mejores esfuerzos a cumplir con su espíritu vicenciano de servicio a los pobres. Y esto ha sido posible porque existe una coordinadora que se reúne periódicamente, que convoca, anima y planifica.

Y compartimos la fiesta, hasta el final

A lo largo de este curso hemos experimentado que se hace camino al andar. El hecho de haber comenzado, nos empuja a seguir caminando. Creemos que ha merecido la pena el esfuerzo, y, desde nuestra experiencia, animamos a otros grupos de la Familia Vicenciana de la península, y de más allá, a hacer lo mismo, o algo parecido, el curso que viene.

Terminada la celebración, en un ambiente de exaltación fraterna, nos fuimos a cenar. Y eso sí que fue el remate de la fiesta. Para que lo comprobéis por vosotros mismos os invitamos a ver el video que os adjuntamos.

¡Quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum!

 

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