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Evocaciones al atardecer XIV: Por fin, amanece

Evocaciones al atardecer XIV: Por fin, amanece

Las Arenas Sept. 75-78.

evocaciones 14 2Las Arenas es una las poblaciones del municipio de Guecho (Vizcaya) a tan sólo 12 kms. de Bilbao, con una  población actual de unos 26.000 habitantes. Es famosa, entre otras razones, por tener un puente colgante, o “Puente de Vizcaya”, patrimonio de la humanidad desde 2006, que une las poblaciones de las Arenas y Portugalete, cruzando la ría, a través de un transbordador mecánico, todavía en uso.

Este fue mi primer destino, después  de mi periplo de  estudios en Inglaterra y  Francia. Muchas cosas habían sucedido  entre los Paúles españoles durante mis años de ausencia. La abundancia de vocaciones y otras razones, surgidas por el impulso del Concilio Vaticano II, había forzado a las congregaciones religiosas a reestructurar las demarcaciones territoriales provinciales. La antigua Provincia de Barcelona quedó intacta, pero nuestra primigenia Provincia de Madrid había quedado dividida en tres: la nueva Provincia de Madrid, la de Salamanca y la de Zaragoza. Exigencia de esta nueva reestructuración de Provincias Canónicas era establecer los nuevos centros de estudios mayores, filosofía y teología, en los lugares más apropiados.  La nueva Provincia Canónica de Zaragoza, en la que yo estaba incardinado, estableció su teologado, precisamente, en Las Arenas. La proximidad de la universidad  de Deusto, regida por los PP. Jesuitas, permitía asistir a las clases de teología, con el fin de obtener el correspondiente título oficial eclesiástico.

Y allá me mandaron,  con la intención, sin duda, de ser impulsor y referente de la pastoral aplicada para aquellos teólogos. Era lo sensato, según el criterio del Visitador de turno, teniendo en cuenta  mi especialización en pastoral catequética en el Instituto católico de Paris. Todavía no se había notado en exceso la gran crisis vocacional que llegaría pocos años más tarde. No recuerdo con exactitud cuántos teólogos había cuando yo llegué a aquella pequeña colmena de jóvenes teólogos… Tal vez, se acercaban al número apostólico de 12. Ocupaban, con la Comunidad de Padres, toda una planta de ocho pisos vivienda, especialmente diseñados para este fin.  Las nuevas tendencias habían impuesto la moda de que los estudiantes mayores viviesen en pisos, como la gente de a pie. Era una comunidad  viva, llena de ilusión y de ganas de movida, como correspondía a los nuevos tiempos.

Me sentí complacido con mi nuevo destino, no sólo porque cuadraba con mi preparación inmediata, sino también y, sobre todo, porque iba a estar  acompañado de tan grata compañía, aquel grupo de jóvenes entusiastas. También la Comunidad de Padres era un buen ramillete de personalidades bien conocidas en la Provincia: P. José Ignacio Fernandez, Victor Gallástegui, Jesús Larrañeta y Lucas Chantada. Yo completaba el quinteto.

Pero aquel destino dorado iba a ser solo centro de operaciones. Mi relación con aquella Comunidad iba a ser sólo periférica y tangencial. Mi destino, propiamente dicho, era iniciar, desde allí, una nueva planificación de la pastoral juvenil en la Provincia. El nuevo Provincial, P. Javier  Martinez San Juan, me había nombrado coordinador de la Pastoral Juvenil de la Provincia de Zaragoza y ponía un coche para ese servicio pastoral. El hecho era significativo y apremiante: era insólito este gesto, nadie antes había tenido un coche para un servicio pastoral específico, aparte del coche de la Comunidad. Yo lo interpreté como un gesto apremiante: tenía que moverme y mover a aquella juventud inquieta del posconcilio.

evocaciones 14 5La Provincia canónica de las Hijas de la Caridad de San Sebastíán era por entonces, años 70-75, pionera  en el cultivo de la pastoral juvenil, misionera  y vocacional. Años más tarde, pude constatar que era, más bien, como un oasis, en  la panorámica general de la pastoral juvenil, a nivel nacional, dentro de la Familia Vicenciana. Había en esta Provincia una verdadera efervescencia por  la atención a la pastoral juvenil. Tenían un equipo de Hermanas  Delegadas de centro y de zona,  coordinadas por una Hermana Delegada Provincial. Sor Dominica Peña era, a la sazón, la Delegada Provincial, entregada por entero a su misión. Era el alma, la inquietud permanente, dentro del equipo provincial de Hermanas. Además, se había ganado la confianza de aquel ramillete de Hermanas jóvenes que colaboraban con ella de mil amores; y no sólo de las Hermanas, sino también de los Padres Paúles y seminaristas del teologado de Las Arenas. Sería demasiado prolijo citar nombres, y tampoco va con el estilo de las Hijas de  la Caridad. No obstante, no podemos pasar por alto a Sor Begoña Jáuregui,  la del Secretariado, como se la conocía entonces. Sor Begoña fue en todo momento  el contacto y sostén imprescindible de aquella pequeña empresa misionera y vocacional que Sor Dominica había montado en Ayete, casa Provincial de San Sebastián.

Ya en aquel entonces la Provincia de San Sebastían tenía  organizada una red de actividades que hacia posible mantener el complejo entramado que  ellas mismas habían puesto en marcha:  formación pastoral de Hermanas , encuentro misioneros y vocacionales, encuentros de zona, acampadas de verano. Especial relevancia tenían los campamentos de verano, a los que acordaron llamar Campamentos 4R, es decir, Renovarse, Recrearse, Responsabilizarse y Reconciliarse. Creo que esta planificación de los campamentos 4R fue  una auténtica revolución, dentro de la pastoral juvenil de verano. Por ellos pasaron, a lo largo de los años, 8 ó 10 campamentos por verano, varios miles de adolescentes, que dejó huella indeleble en sus vidas. De hecho, de estos campamentos, según testimonio de algunos de sus protagonistas, nacieron parejas  y matrimonios que, después, se alinearon en los equipos de pastoral de sus parroquias respectivas.

A pesar de todos estos aspectos positivos, que nacieron, sin duda, a impulsos  del Vaticano II y que, afectaron, principalmente, a algunas Provinclas de la gran Familia Vicenciana, quedaba mucho por hacer.  Desgraciadamente, no era la tónica general, en el panorama nacional vicenciano, según pude constatar posteriormente. Las Hijas de María, de donde partía inicialmente la pastoral juvenil vicenciana, estaban claramente a la baja. El nuevo nombre, EMAS, (Equipos Marianos  de Apostolado Seglar), no tenía garra, sonaba a hueco, incluso tenia tintes feminoides, que era precisamente  lo que se intentaba evitar. Nunca suscitó entusiasmos ni promovió una auténtica renovación de la pastoral juvenil vicenciana, a nivel general. Esa fue, al menos, mi percepción personal posterior, aunque no viví directa y personalmente esa etapa de la pastoral juvenil vicenciana;  por eso, no puedo emitir un juicio de valor crítico y ajustado de aquella realidad.

En aquellos años de desconcierto y desánimo, bastante generalizados, agravado por el abandono de algunos responsables de la Asociación, todavía quedaban algunos atisbos de vida nueva, de energía vital, que buscaba relanzar el movimiento juvenil vicenciano, aunque estuviese focalizado en algunas zonas geográficas concretas.

A mí me tocó la mejor parte, la Provincia de San Sebastián. Mucho se estaba haciendo ya en esta Provincia, pionera en tantas cosas, pero todavía se podía atizar el fuego, dar nuevos bríos a aquella marcha incontenible. Sor Dominica Peña se movía a diestro y siniestro, buscaba por todas partes quien le ayudase a empujar el carro. Mi Provincial anterior, P. Villarroya, le había prometido mi colaboración en la pastoral juvenil de su Provincia cuando yo terminase mis estudios en París. Y allí  nos encontramos, entre Las Arenas y San Sebastián. Ora aquí, ora allá, pasando de vez en cuando  por Llodio (Alava) y por Begoña (Vizcaya), lugares desde donde se atisbaban mejores perspectivas. Hablamos largamente, echamos cuentas de posibles nuevos colaboradores, oteamos horizontes, planeamos encuentros y programas de futuro.

Soñamos juntos, y, de pronto, nos dimos cuenta de que empezaba a amanecer.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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