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Vivir la Semana Santa, hoy, con espíritu vicenciano

Vivir la Semana Santa, hoy, con espíritu vicenciano

El espíritu creativo necesario

Celebrar la Semana Santa con espíritu vicenciano, hoy, no puede reducirse a la asistencia piadosa a los actos litúrgicos de esta semana grande del año cristiano; eso se da por supuesto, pero es solo el primer requisito… Hemos de aprovechar esta semana tan especial para intentar profundizar en las nuevas posibilidades de impregnar de sentido de fe  y de servicio las nuevas realidades que nos toca vivir.

Solo así sentiremos el gozo de celebrar la Semana Santa, no solo en las celebraciones litúrgicas,  sino también y, sobre todo, sirviendo al pobre de hoy, en nuestro entorno y donde quiera que reclame nuestra presencia y colaboración.

Hoy hay caminos nuevos de vivir la fe y compartirla. Nuestro buen Papa Francisco, con gestos y palabras, muestra día tras día nuevas pistas para vivir la alegría de la fe y contagiarla a nuestro alrededor. Hay que crear trampolines para celebrar y vivir la fe y hacer acopio de entusiasmo para llevarla a nuestros grupos de referencia, a nuestras familias, a nuestros entornos  parroquial y social…

Hoy tenemos  que vivir la Semana Santa de otra forma, sin perder nuestra identidad vicenciana. En nuestra web “vicencianos.org”, en mi blog, encontraréis materiales preciosos que os dan claves para vivir esta semana grande, bebiendo en las fuentes de nuestras mejores tradiciones vicencianas. El encuentro con Jesús, camino del Calvario, ayudarle a llevar su pesada cruz, como otros cirineos, está a nuestro alcance…

La pasión de Cristo es de palpitante actualidad

“Cristo sigue muriendo”  cada día en nuestro entorno.  Hay distintos tipos de sufrimiento real, que se dan hoy en nuestra sociedad: el odio que mata a personas inocentes; víctimas del hambre en una sociedad de lujo; niños abandonados; los estragos de guerras sin sentido; abusos del poder y de la corrupción galopante; familias enteras en paro; jóvenes destruidos por la droga y el alcohol…, y un largo etc. Cada persona que sufre hoy y aquí y más allá… es un Cristo vivo, camino del Calvario.

Nosotros estamos llamados a ser parte activa y protagonista de este drama continuo de la humanidad: somos convocados a actuar de cirineos permanentes, ayudando a Jesús a llevar la cruz, aliviando todo sufrimiento humano, principalmente a los más pobres y desechados de esta sociedad… Asi se entienden mejor aquellas palabras de Vicente: “Mil veces que vayáis al pobre, mil veces encontraréis en ellos el rostro sufriente de Cristo…”

El sufrimiento en sí mismo no es bueno ni lo quiere Dios para su Hijo ni para sus hijos… Querer el sufrimiento en sí mismo sería masoquismo; por otra parte, sería de mal padre y de mala madre querer el sufrimiento para sus hijos. La cruz de Cristo, libre y voluntariamente aceptada, solo se entiende desde el plan de liberación de Dios a través del amor y desde la invitación de Dios al hombre a colaborar en su gran proyecto de hacer nuevas todas las cosas…

La Pasión, anuncio de liberación

Dios envió a su Hijo al mundo para anunciar la buena noticia a los pobres, a los cautivos la liberación, dar vista a los ciegos, para romper los cepos y cadenas de los encarcelados… En el pensamiento de Vicente, ese texto del profeta Isaías es precisamente el que nos inspiró nuestro Buen Dios, como lema y fuerza motriz de nuestra pequeña compañía y debe seguir siendo la fuerza transformadora de todo el que se precie de ser heredero de nuestras tradiciones.

La muerte libre y voluntaria de Jesús en la cruz es la culminación de ese proceso liberador… La liberación llevada a cabo por Jesús se realiza por amor y fidelidad al Padre, y se materializa en su entrega en la cruz por amor a todos y cada uno de nosotros, los hombres. Nadie ama más que el que da la vida por el amigo, había proclamado Jesús y lo hace realidad precisamente muriendo con la muerte más cruel e ignominiosa que  podemos imaginar, para que nadie pueda dudar de la grandeza de su amor al hombre…

La muerte de Cristo, expresión sublime del amor de Dios al hombre

El amor se mide por la capacidad de aceptar el sufrimiento por la persona amada; “tanto amas cuanto eres capaz de sufrir por las personas que amas…”, esa es nuestra experiencia de cada día. Aún hay más: “No estaríamos convencidos del todo del amor de Dios a los hombres si no hubiera dado su vida por nosotros”. Si estamos persuadidos de que el amor de una madre es único e irrepetible es precisamente porque es la que nos lleva en su vientre y es capaz de darlo todo por nosotros…

La muerte de Cristo en la cruz por amor da una nueva dimensión a la comprensión del misterio del sufrimiento: ya no podemos verlo como una tragedia, ni como una mal irremediable, ni como un sinsentido: es la expresión sublime del amor total, del compromiso por la liberación del hombre por parte de Dios. Acompañarle en su subida al calvario implica nuestra colaboración en la transformación de este mundo, no por la fuerza ni por las armas, sino por nuestra entrega callada de cada día al servicio de los demás, significativamente, por los más desfigurados de nuestra sociedad doliente. Pero implica también la negación de nosotros mismos, de nuestros egoísmos para dar vida a los otros…

Lo que hemos dicho nos habla, en primer lugar, de la actitud con que nos hemos de acercar a estas celebraciones solemnes de la Pascua. Lo que vamos a celebrar no son meros ritos litúrgicos, ni manifestaciones devotas, con tintes de belleza artística, arraigadas en tradiciones populares. Son, ante todo, expresiones llenas de vida que nos estimulan a vivir de otra manera, a celebrar de otra manera esta Semana Santa.

Conclusiones

 

  • Al contemplar el misterio de la pasión en sus diferentes manifestaciones, hemos de contemplar a Cristo que sufre en el pobre y nos invita a aliviar todo sufrimiento…
  • Al orar a lo largo del día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, hemos de tener presente el grito de los pobres que reclaman el pan de cada día y la liberación de sus necesidades y opresiones
  • Al acompañar a Jesús por las calles en las distintas procesiones, hemos de sumergirnos en el silencio respetuoso y solidario de tanta gente que arrastra su cruz cada día por los suburbios sin nombre de nuestra sociedad…
  • La Hora Santa, la adoración al Santísimo, el lavatorio de los pies, las oraciones especiales del Viernes Santo…: todo debe converger en el misterio del amor de Cristo que se entrega cada día al Padre por nosotros y nos invita a acompañarle en esta entrega de amor por tantas personas de nuestro entorno…
  • Es precisamente esta visión contemplativa la que hace palpitante de vida y de realismo la celebración del Misterio Pascual…
  • Entonces sí que podremos proclamar en la vigilia Pascual “Cristo ha Resucitado y nosotros con Él”.
  • Y todo esto no puede reducirse a una visión pasiva de la realidad, sino que debe tener un sentido profético de denuncia de la injusticia y de la opresión. Cristo muere precisamente por denunciar la injusticia, la hipocresía y la opresión de los débiles y oprimidos. Y esta denuncia, para que sea significativa, debe llevarnos a estar dispuestos a dar la vida por amor.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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