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Sueño de Vicente y Luisa, al unísono, en el día de la renovación

Sueño de Vicente y Luisa, al unísono, en el día de la renovación

Soñamos que el soplo del Espíritu invadirá completamente nuestra entera Familia Vicenciana, desde los PP. Paúles e Hijas de la Caridad, hasta el más pequeño de sus retoños, de sus admiradores y seguidores, y nos hará sentir en plenitud el gozo de ser llamados a anunciar la Buena Noticia a los pobres y a vendar las heridas de los desheredados de nuestra sociedad.

Soñamos que llegará un día en que los pobres, los que no cuentan en nuestra sociedad, serán realmente “nuestros amos y señores”, que harán brotar en nosotros la alegría limpia y diáfana del desapego a los bienes de este mundo, porque nos habremos puesto todos al servicio de los que carecen de todo, incluso de su dignidad de personas.

Soñamos que llegará un día en que todos nosotros, Familia Vicenciana del siglo XXI, pequeños y mayores, Paúles e Hijas de la Caridad, consagrados y laicos, hombres y mujeres que tratan de vivir el evangelio, saborearemos ya en esta tierra un anticipo de la acogida del Maestro: “Venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; estuve en la cárcel y vinisteis a verme; fui vagabundo y me acogisteis en vuestras casas; emigré a vuestro país y me disteis calor humano y conversación, a la vez que tratabais de solucionar mis problemas; llegué a la Tercera Edad y no me arrinconasteis, hasta me sonreíais y me escuchabais; fui drogadicto, alcohólico, enfermo de sida y hasta malhechor, y siempre ejercitasteis conmigo entrañas de misericordia y ternura de madres…”

Soñamos que llegará un día en que el código ético de los medios de comunicación y del ambiente habrá dejado de seducirnos a todos los que nos llamamos cristianos y seguidores de nuestras sanas tradiciones de Familia… Y que de las ramas secas de tantas vidas gastadas en el servicio de los pobres brotará el aroma de una ilusión nueva, de un compromiso fuerte por la paz en la justicia y en la convivencia fraterna entre los pueblos y entre las culturas diferentes…

Soñamos que llegará un día en que la utopía de las Bienaventuranzas dejará de ser quimera de otros tiempos y de otras gentes y se convertirá en la auténtica fuerza motriz de todos vuestros proyectos y de todas vuestras líneas operativas provinciales e interprovinciales, de vida renovada según el espíritu del evangelio…

Soñamos que llegará un día, ojalá esté ya cerca, en que seremos realmente felices, haciéndonos pobres de espíritu, sufriendo con los que sufren, llorando con los que lloran, teniendo hambre y sed de justicia, siendo misericordiosos, implicándonos por la paz en la justicia, incluso cuando nos persigan, nos insulten, nos ridiculicen y nos calumnien por esta causa…

Soñamos que, de una vez por todas, los nuestros, los que se glorían de ser parte de nuestra herencia, perderán el miedo, los miedos: el miedo al que dirán, el miedo a la pusilanimidad, que hace disfrazar la audacia evangélica de prudencia humana y sensatez, el miedo a que nos llamen locos de los pobres, de los marginados, de los sin casa, sin bienes, sin trabajo y sin dignidad…

No tengáis miedo a los que pueden matar el cuerpo con la mofa, el desprestigio, la incomprensión, la intolerancia, la persecución incluso, pero dejan el espíritu intacto, lleno de vida, de ilusión, de plenitud…

No tengáis miedo a que vuestros Soñamoss se queden solo en Soñamoss, aunque lo diga el poeta… Seguid alimentando la ilusión y la esperanza de que un día el sol brillará y una nueva humanidad de justicia, de dignidad y de amor surgirá; que la fuerza transformadora del Espíritu hará realidad palpitante de vida, la utopía más grande jamás soñada: las Bienaventuranzas; y la Vida del Resucitado llenará la tierra nueva y los cielos nuevos…

No tengáis miedo a tantos cambios, ni siquiera a tantos escándalos que existen en nuestra sociedad, incluso en nuestra Iglesia… Lo nuestro fue distinto, pero igualmente incierto y desconcertante. El buen Dios estuvo siempre con nosotros e iba abriendo cortinas de luz en las noches de nuestras incertidumbres y zozobras. “Tenéis mi palabra, nos dice el Maestro, yo estoy siempre con vosotros en los pobres a los que servís, en el débil y enfermo a quienes arropáis, en los sin techo a los que cobijáis”.

Todavía Soñamos que llegará un día, ya está aquí, en que las distintas ramas de la Familia Vicenciana, en cualquier lugar del mundo, llámense Paúles, Hijas de la Caridad, Voluntarias de la Caridad, Asociación de la Medalla Milagrosa, JMV, Misevi, Feyda o cualquier otra denominación, nacida del espíritu evangélico que tratamos de insuflaros no serán por más tiempo espacios cerrados, acotados, sino que se sentirán gozosamente convocados a trabajar juntos en el mundo que Dios pone en nuestras manos, para que lo transformemos con la fuerza de nuestro amor y el esfuerzo de nuestros brazos. Entonces nos reuniremos para celebrar juntos la alegría explosiva de nuestra vocación, para estimular nuestra imaginación creativa, para animarnos en nuestros decaimientos, para congratularnos por nuestro buen hacer… Y nuestra oración de cada día, y nuestros encuentros comunitarios, y las jornadas de reflexión y búsqueda, y las celebraciones de nuestra Familia serán entonces celebraciones luminosas que alumbrarán nuestros caminos pedregosos…

Todavía soñamos que el arranque de vuestra renovación en este día del 26 de Marzo de 2012 os infunda una energía concentrada, refractaria al desaliento, una energía transformadora, capaz de contagiar vuestros Soñamoss hasta hacer del entorno inmediato y de nuestro planeta tierra un hervidero de ilusiones y esperanzas renacidas. Que los Soñamoss compartidos y asumidos solidariamente no son solamente Soñamoss, sino fuerza motriz expansiva que los hace realidad. La historia es testigo de que la fuerza transformadora de la Caridad, que ha impregnado las comunidades vicencianas, y más concretamente las comunidades de Hijas de la caridad, ha sembrado el mundo de esperanzas…

Nuestro Buen Dios, os convoca hoy, Hijas mías, en el día de vuestra renovación, a hacer creíble vuestro nombre de Hijas de la Caridad, a hacer creíble incluso la misión misma de la Iglesia, evangelizadora de los pobres… Es esta misma Iglesia la que os convoca a asumir vuestro compromiso radical de servicio a los pobres, a los desheredados, a los que carecen de esperanza…, con el testimonio de vuestra vida y con la fuerza de la palabra viva del evangelio…

Feliz renovación,

Vicente y Luisa

1 comentario

  1. Sor Juana Leonor López Lara

    El texto, no tiene desperdicio. Con puntos y comas, todo es aprovechable. Que estos sueños, los convirtamos pronto en realidad. Lo iremos haciendo día a día, con la ayuda del Señor y de nuestros Santos Fundadores. Es lo que merece la pena en este mundo. Lo demás
    cortinas de humo. ¡ Gracias, por su Felicitación para el” Día de la Renovación”! Oremos al buen Dios por toda la Fmilia Vicenciana.
    Un abrazo.
    Sor Juana

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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