Menú

Por el camino nuevo… que va… a la Vida

Por el camino nuevo… que va… a la Vida

¡Féliz  Pascua de Resurrección, Vicente! Hoy todo cambia, también aquí… ¡Que alegría, que gozo, oír toda la trompetería y las mejores voces de los coros celestiales cantando al Jesús triunfante de la muerte, generador de vida para siempre…!

Pascua2013_16Tienes razón, Luisa. Las palabras se quedan alicortas, casi vacías de sentido ante la realidad esplendorosa que penetra hasta el fondo del alma… Ahora entendemos que Pablo, sumergido en éxtasis, gritara a los cuatro vientos: “¡Ni el ojo vio ni el oído oyó lo que Dios tiene preparado para suyos…!”.

Pues sí, Vicente: ha merecido la pena la semana de dolores, esa evocación del dolor y sufrimiento de Jesús camino del monte de la cruz,  que conducen a la Vida sin ocaso, al cumplimiento de las promesas que alcanzan su plenitud en el Jesús Resucitado…

¡Que torpeza! ¡Que ceguera de los hombres que prefieren recorrer los caminos anchos y torcidos de la vida y renuncian a la aventura gozosa de caminar por la vereda verde que va a la Vida…!

¡Brillante! ¡Has estado brillante, Vicente! ¿Sabes que me han llamado dos jóvenes de los nuestros, de esos que han celebrado el Triduo Pascual por todo lo alto, en la Galicia verde, en Canedo, por más señas? ¡Qué curioso…! Me han dicho estos jóvenes que en esta pascua han evocado esta canción tan bonita y universal “Por el camino verde que va a la Ermita…” No me han dicho sus nombres, por modestia, pero me han dado sus seudónimos: quieren que les llamemos  Pilar y Jorge y que las tomemos por personas maduras, por encima de los 20 añitos… Me han explicado que tuvieron  la feliz ocurrencia de evocar esa canción en sus reflexiones de desierto… Esa reflexión les llevó a cambiar el título: la llamaron “Por el camino nuevo… que va… a la Vida” Así querían expresar lo que estaban sintiendo esos días…  Me pedían que les ayudásemos a…

Espera, que están intentando conectar con nosotros por el Skype…

…¡Feliz Pascua de Resurrección, Vicente y Luisa! Aquí estamos, puntuales a la cita… Somos esos jóvenes anónimos, Pilar y Jorge… Queríamos que nos ayudaseis a profundizar en el sentido que hemos dado a nuestra canción… A nosotros nos parece una buena iniciativa. Pero, hemos de llenarla de sentido…

Claro que sí, se adelanta a decir Luisa: es un buen título para expresar lo que habéis experimentado en esa Pascua de Canedo. Los apuntes y notas que  nos habéis enviado son preciosos…

Es cierto, confirma Jorge. A mí, al menos, me ha hecho ir hasta el fondo de lo que busco, que, en definitiva, es mi deseo de dar profundidad a mi vida, bastante prosaica hasta ahora, con altibajos y lagunas, con tropezones y vueltas a empezar…

No exageres, Jorge, matiza Pilar: eres una persona excelente, a mí me sirves de referencia; todos los que te  conocemos admiramos tu coherencia de vida, tu entrega generosa, tu disponibilidad incondicional a hacer lo que sea por aquellas personas  que acuden a ti, sean de donde sean y piensen lo que piensen…

Gracias, Pilar, por lo mucho que me aprecias, (que es lo que te lleva a decir tantas cosas bonitas de mi…). Pero yo no lo veo así de claro: cada uno es cada uno y tiene que responder a lo que Dios quiere de él. Es como si  uno que tiene un coeficiente intelectual alto, muy alto, por decirlo así,  se conformase con un aprobado raspado. ¿Te parece correcto ese conformismo? Recuerda lo de los talentos del evangelio…

Estoy de acuerdo en parte contigo, tercia Pilar, pero no contemplas la otra cara de la moneda: los hay masoquistas, perfeccionistas…, con unos cuantos…istos/as más, hasta en eso  de exigirse… Yo no sé si interpretarlo en positivo o en negativo. Pero quizá hay que tener cuidado para no subirse a la parra de creer que las personas pueden alcanzar las altas cumbres de la perfección por sí mismas. Pienso que Dios es paciente… y sabio también, que hace experimentar al hombre grandes deseos para  que saboree el gusto amargo de su incapacidad radical de hacer el bien, de alcanzar por sí mismo las metas que se propone…

Sí, bien, pero también los hay que piensan, corta Jorge, que Dios es tacaño, que se conforma con poco, que no llama lo suficientemente fuerte a las personas, que está como dormido, aletargado: otra cosa sería si zarandease a más gente, si llamase con más fuerza y con más frecuencia a más gente, como a otros ha llamado en momentos concretos de sus vidas y han cambiado radicalmente de actitud… Mira a Pablo camino de Damasco, a Agustín, pecador como el que más y hoy, uno de los grandes santos de la iglesia… Esto es lo que dicen algunos, aquí mismo lo hemos escuchado, como si Dios tuviera la culpa de que no haya más cambios radicales de vida…

Impresionado por las ideas lúcidas que han expresado Pilar y Jorge, Vicente quiere matizar y estimularles a seguir adelante en su reflexión progresiva: os felicito, dice, habéis percibido con claridad un problema que nos sobrepasa a todos, a saber, el misterioso  proceder de Dios, de sus llamadas y de sus tiempos en la historia de los hombres. Dios llama suficientemente fuerte a todos y a cada uno de los hombres; lo suficientemente claro para que los hombres perciban su llamada, de una o de otra forma, pero respeta siempre la libre decisión del ser humano. Dios mismo nos ha dado la capacidad de decidir por nosotros mismos. La libertad es el mayor don y el mayor riesgo: Dios nos la ha dado para el bien, como expresión de su amor y de la confianza que ha depositado en nosotros; para hacernos partícipes de su obra salvadora y creadora en el mundo… En cuanto a las respuestas de los hombres no siempre están a la altura de las circunstancias… En parte por la oscuridad que nos envuelve, también por falta de estímulo en la búsqueda…-; y siempre por la debilidad de nuestra voluntad… El mismo Pablo, el enamorado de Cristo hasta el punto de considerar basura todo lo demás, dice en un alarde de humildad: veo el bien que tengo que hacer y, sin embargo, me dejo llevar por la seducción del mal que no quiero hacer… ¿Se puede decir más claro?

Luisa se mete entusiasmada en el dialogo: hasta las madres, el símbolo más alto del amor humano, exclama, hasta las personas que entregan su vida libremente a los demás en la vida consagrada, el símbolo más alto del amor divino, experimentan estos vaivenes de la debilidad  humana. Lo importante es ponernos en manos  de Dios, reconocer con humildad nuestros fracasos y debilidades; ponernos en los brazos de padre-madre de Dios y decirle con confianza inquebrantable: aquí estoy, haz de mi lo que quieras, pero no me dejes de tu mano, porque ya sabes que sin Ti no puedo llegar lejos…

Pletóricos por las derivaciones que ha tomado el diálogo, Pilar y Jorge todavía quieren profundizar en algunos pensamientos que les han impactado a lo largo del encuentro pascual… Para mí, dice Pilar, ha supuesto toda una agradable sorpresa la dinámica de las gafas. Al principio, me pareció una ocurrencia más, sin transcendencia, pero después me ha ayudado a subir al trampolín que me ha zambullido en la percepción clara de algunos puntos importantes de visión de la vida y de la realidad que nos circunda. He entendido mejor el dicho popular de que las cosas son del color del cristal con que se miran. Y, ciertamente, el color rojo del corazón y del afecto, el verde de la esperanza, el blanco de la fe… han aportado a mi vida una visión panorámica que me embelesa: no la cambiaría por nada; y espero que no la pierda nunca…

A mí también me ha ayudado a desterrar una percepción infantil y dulzona de Dios, dice Jorge. Quiero destacar algunos pensamientos que se me han clavado en la mente  y en el corazón. Cito algunos para que me ayudéis a comprenderlos en profundidad:

— “Hacer memoria de la experiencia de Dios para edificar la vida cotidiana”
— “La experiencia de Dios no es estática, sino dinámica y progresiva…”
— “No siempre se percibe a Dios pacíficamente; Dios se presenta como un anhelo, como una búsqueda difícil… Su presencia en nosotros no siempre es gozosa… A veces es conflictiva y dolorosa. También podemos verla como un regateo constante…”

Sí que estáis entrando en el camino del realismo espiritual, dice Luisa. Vicente y yo misma sabemos algo de esto que estáis diciendo: en distintos momentos de nuestras vidas experimentamos la noche oscura de nuestra fe. Llegué a pensar que Dios me había abandonado a mi suerte, no sabía qué camino tomar…

En cuanto a mí, confirma Vicente, os puedo decir que estuve cinco años sin poder formular verbalmente un acto de fe, debido a una tentación de la que no podía liberarme… Quiso, por fin, el Buen Dios liberarme de tan insufrible tormento haciéndome percibir su rostro en el rostro de los pobres. El evangelio nos enseña el camino: Dios está presente de muchas maneras y en muchos signos, a la vera de muchos caminos, pero en ningún sitio podréis verle más claramente que en el rostro sin rostro de los pobres y miserables. Él mismo se ha presentado así, desfigurado, ensangrentado en la cruz, irreconocible… Por si todavía dudamos ha proclamado bien alto “lo que hagáis a uno de estos mis humildes hermanos a mí me lo hacéis”

Entonces, replica Pilar impresionada, aquí sí que no caben retóricas: si queremos vivir la Pascua de verdad, identificarnos con Cristo Resucitado, tendremos que andar el camino de los desheredados de este mundo, acompañarlos en sus demandas de dignidad y de justicia, luchar a favor de los débiles y de los desahuciados de este mundo…

Suena demasiado fuerte todo eso, imposible de aceptar por la naturaleza humana, lamenta Jorge. Pero si es así, como parece, habrá que buscar estrategias para aproximarnos al ideal… Ahora entiendo mejor lo que hace tiempo leí en un libro que me impactó mucho, aunque no lo entendí del todo entonces. Ahora entiendo que la fe, el seguimiento de Jesús, es como una utopía activa, no tanto en el sentido de un ideal imposible, sino como una fuerza transformadora que te aproxima a la cima inalcanzable en la medida que  te esfuerzas por aproximarte a ella…

Buena metáfora, Jorge, asienten complacidos Vicente y Luisa. Y ciertamente hay que buscar estrategias… Pero no son tan difíciles como os podáis imaginar. Los caminos de Dios, si queréis, ese “Camino nuevo que va a la Vida”,  como habéis insinuado poéticamente desde el principio, no es tan sinuoso ni tan difícil como la gente se imagina. Voy a daros algunas pistas:

  • Evitar la rutina en las relaciones con Dios y con los demás…
  • Superar las estructuras anquilosadas, herencias del pasado que ponían el acento en el cumplimiento de ciertas prácticas sociales o religiosas… No es lo mismo rezar, participar en las procesiones, celebrar las fiestas populares que vivir coherentemente la fe…
  • Lo importante y fundamental es buscar en todo momento  el cumplimiento de la voluntad de Dios, según se nos manifieste en cada momento concreto de nuestra vida, contando siempre con el asesoramiento de un buen guía espiritual…
  • Estar siempre abiertos a la acogida de Dios: disponibles al don de Dios que se nos ofrece gratuitamente, con dinamismo transformador…
  • Vivir desde dentro la realidad de cada día. Vida interior, mirada casi contemplativa, de la realidad: relacionarnos con las personas y con las cosas desde lo más profundo de nosotros mismos, desde lo auténtico de nuestras vidas…
  • Dejarse interpelara por los acontecimientos y por las personas que nos rodean… Actuar contemplativamente, descubrir a Dios en la realidad de cada día…

Lo que acabas de decir, Vicente, interviene Pilar, casa perfectamente con lo que oímos en las catequesis que nos impartieron. Pero añadieron algo más que, hasta entonces, no acababa de percibir y es la importancia que tiene nuestro cuerpo y nuestros gestos en la relación con Dios y con los demás. Entresaco algunas expresiones que son para tenerlas muy en cuenta:

— Usar los sentidos y la mediación del cuerpo, de todos nuestros sentidos, la ternura de los gestos,  para relacionarnos con Dios y con los demás, para percibir la cercanía de Dios en nuestras vidas…
— Vivir la experiencia del propio cuerpo… Leer desde Dios la propia corporeidad para situarla en el encuentro con Dios y con los demás…
— Hacer silencio interior y exterior para escuchar a Dios que nos interpela…

Pues todavía hay otra línea de pensamientos que nos puede ayudar para ahondar en la relación profunda con Dios y con los otros. Aquí están los pensamientos que me impactaron:

Mantener a  toda costa la limpieza de vida y de actitudes…
— Dios nos quiere libres, no esclavos… Nos invita a situarnos ante Él como  hijos, con actitudes de sinceridad y autenticidad…
— Nos exige limpieza interior y exterior con Él y  con los demás: que juguemos limpio en las relaciones humanas…
— La falta de transparencia imposibilita  la relación de amistad y confianza con  Dios y con los demás…

Pues aún nos queda algo fundamental, interviene Vicente con visos de conclusión:

  • La solidaridad con los pobres, experimentar en nosotros sus propias carencias, vivir de forma austera, compartir con ellos lo que nos sobra, incluso  algo que necesitamos para nosotros mismos, como la viuda del evangelio…
  • Vaciarnos de muchas cosas, despojarnos de nosotros mismos…, son condiciones imprescindibles para identificarnos con Cristo en los pobres de hoy, de mañana y de siempre…

Buenos días Vicente y Luisa. Gracias por vuestras experiencias de vida y por vuestros sabios consejos. Habéis estado brillantes…

Gracias Pilar y Jorge. Bien por vuestra claridad de ideas y por vuestro interés. Seguid siendo guías y referencia de vuestros compañeros de  camino. Sabéis que nos tenéis siempre a vuestra disposición…

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

Entradas recientes

Comentarios recientes

Calendario

julio 2018
L M X J V S D
« Jun    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Archivos