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La oración de cada día

La oración de cada día

oracionBuenas tardes, Vicente. ¿Cómo estás? Parece que el invierno no te ha sentado tan mal. Tienes buena cara…

No creas, Luisa, las apariencias engañan, a veces…Cierto que voy tirando, pero he andado un tanto fastidiado estos días… Nada del otro mundo, pero con toses y otras inconveniencias del invierno europeo. De todas formas, no puedo quejarme, lo voy superando poco a poco…

Te he llamado porque, de nuevo, nuestros amigos de Feyda nos han convocado a una reunión para dialogar en torno a la cuaresma y a la Pascua Familiar que se preparan a celebrar en Salamanca… La verdad, para ser más precisa, quieren que les aclaremos la importancia que tiene la oración de cada día para un seguidor de Jesús, y más específicamente la importancia que tiene para nosotros orar en cuaresma…

Buena señal: estos jóvenes, más allá de las apariencias y de las ideas estereotipadas que tenemos de los jóvenes en general, todavía se dan cuenta de la necesidad imperiosa que tenemos de la oración para vivir en fidelidad el seguimiento de Jesús… Al menos así quiero interpretar yo esa inquietud que les ha traído a dialogar con nosotros sobre el tema…

No andas descaminado, Vicente. Me han contado que el grupo les ha delegado a ellos para este encuentro con nosotros por ser amantes de la naturaleza, porque la naturaleza les habla del Dios Creador y providente, que cuida de los pájaros del campo y hace llover sobre buenos y malos. ¡Ah!, también porque se llaman Francisco y Clara, santos ecológicos donde los haya y, además, modelos de oración contemplativa a través de la naturaleza…También han tenido en cuenta lo específico de nuestro carisma, que descubrimos a Dios en el rostro de los pobres…

¡Hola!, Vicente y Luisa, ya estamos aquí: somos Francisco y Clara; habíamos quedado con vosotros a esta hora, a las…

Bien, bien… Ya estábamos esperando vuestra señal, se adelanta Luisa a contestar… Os vemos perfectamente en nuestra pantalla…

… Pues adelante. Sin rodeos, queríamos dialogar con vosotros sobre la importancia de la oración en nuestra vida cristiana, cómo hacer oración en este tiempo, mejor en esta sociedad en la que vivimos, que parece tan alérgica a los valores del espíritu…

Buena pregunta al comienzo de esta cuaresma, Francisco y Clara. Hay muchas maneras de orar, continúa Vicente: vuestros patronos, Francisco y Clara, se distinguen por alabar a Dios a través de la contemplación de la naturaleza, vosotros lo sabéis bien…

Sí, pero todavía hay muchos cristianos, interrumpe Luisa, que piensan que orar es lo mismo que rezar, y rezar, lo mismo que repetir ininterrumpidamente formularios de oraciones… Esas oraciones les recuerdan a la abuela o al abuelo que no cesaban de musitar, sobre todo en sus últimos años de vida, “Padre nuestros” y “Ave Marías” y otros formularios de su infancia… A los jóvenes de hoy eso no les va, ¿verdad que no? Por eso algunos dicen sin tapujos: “No sé rezar”, “No rezo” “He olvidado las oraciones que aprendí en las catequesis de primera comunión…”

Vamos a ver, vamos a ver, corta Vicente, un tanto perplejo: no está mal decir de vez en cuando esas oraciones tan emblemáticas de los cristianos de todos los tiempos. Pero los modos de orar no se agotan ahí…Tampoco hay que mirar con lupa la materialidad de las palabras… Hay que ir más adentro, penetrar en el sentido profundo que tienen esas palabras para las personas que tienen fe inquebrantable en su corazón, transmitida de generación en generación… Eso que hacían o hacen aún algunos de nuestros mayores es una buena oración para ellos, pero no lo es por la repetición mecánica de las palabras (eso puede hacerlo un papagayo o una máquina repetitiva, según nos advierte el mismo Jesús…), sino porque, mientras lo hacen, tienen el pensamiento puesto en Dios: para nuestros abuelos o las personas que tiene fe de “carbonero” (fe ciega, inquebrantable), Dios es todo en sus vidas… Cuando repiten las oraciones de cada día tienen a Dios en su interior, a su modo. Seguro que les habéis oído decir muchas veces: “Si Dios quiere”, “Cuando Dios quiera”, “Como Dios quiera…” Cuando la fe alumbra la vida, desde lo profundo, esas expresiones indican identidad de la voluntad con la de Dios, aunque los conocimientos sean muy limitados e imperfectos…

Quizá por eso, añade impaciente Luisa, Teresa de Ávila, esa gran santa de vuestra tierra, dice que “orar es hablar de amor con quien sabemos que nos ama…”

Clara sonríe satisfecha mientras continúa: ahora vamos entendiendo lo que a nosotros, los jóvenes, nos cuesta entender desde nuestras perspectivas culturales: no nos van ciertos formulismos, vamos por la vida de espontáneos, de cazanovedades; somos iconoclastas del pasado…Pero entendemos mucho de sentimientos auténticos, de mirarnos a los ojos, de apretarnos las manos, de abrazarnos y besarnos con ternura…

Cuando dos personas están realmente enamoradas la una de la otra, complementa Francisco, piensan continuamente la una en la otra y viciversa: cuando están juntas se miran a los ojos desde todos los ángulos, se aprietan las manos y se prometen mil cosas… Cuando están lejos merodean al otro desde su imaginación e inventan todo lo inventable para complacerse y afianzarse en su amor…

No creáis que estas realidades están tan lejos de lo que es una relación de confianza y de una auténtica amistad con Dios, que eso es, en definitiva, la oración filial, interviene Vicente. Seguramente habéis oído lo que le pasó a un sacerdote de vuestra tierra hace algunos años…Sorprendido el sacerdote de que un abuelito de un pueblo perdido en la montaña, sin cultura, sin dotes especiales, pasara tanto tiempo en la iglesia, le pregunta cariñosamente: ¿Qué reza, que le dice al Señor durante tanto tiempo…? Y el abuelo, con una sonrisa de lado a lado, le responde: “Nada, simplemente le miro y me mira…”

Por otra parte, continúa Luisa, las expresiones amorosas, de extremada ternura, son frecuentes en la biblia y en las experiencias místicas… Basta abrir el Cantar de los cantares: en este libro Dios y la persona que le busca aparecen como unos apasionados enamorados…Pablo quiere volar al encuentro con Cristo y sólo le retiene la necesidad que los hermanos tienen de su presencia en este mundo. Teresa suspira también, como Pablo, por partir al encuentro con Cristo, su amado del alma, y tiene aquella frase lapidaria: “Que muero porque no muero…” Juan de la Cruz tiene poemas bellísimos que cantan el amor apasionado entre Dios y las personas que le buscan de verdad

Ahora podéis entender mejor, prosigue Vicente, aquella exigencia del evangelio: “Hay que orar siempre y nunca desfallecer…” Esto implica estar locamente enamorados de Dios, ver a Dios en todas las cosas, tenerle como punto de referencia de todas las decisiones importantes de la vida, buscar el cumplimiento de su voluntad en todo, dejarse guiar por Él: “No se haga mi voluntad sino la tuya…”, dice Jesús momentos antes de ser inmolado en el Calvario…

Claro que todo esto es un don de Dios, no os asustéis, recalca Luisa, una gracia muy especial de Dios, pero que se da alguna vez a los que le buscan y se ponen con toda confianza en sus manos: a quien Él quiere, como quiere y cuando quiere… A nosotros nos toca no poner obstáculos a su acción en nosotros. En todo caso, no tengáis miedo, Dios es siempre más fuerte que todas nuestras debilidades e impotencias.

Todo esto que estáis diciendo, interviene Clara, es maravilloso, pero, a los jóvenes de hoy, incluso a nosotros mismos, nos suena a música celestial: nosotros somos también, todavía, de la generación de la movida de los fines de semana, vivimos en una sociedad dispersa, ajetreada, rota en mil pedazos por las preocupaciones y tensiones del trabajo, del paro, de la inseguridad, ¿cómo podemos ni siquiera soñar en estas alturas contemplativas de oración..?

Por extraño que os parezca, aún en esas circunstancias tan complicadas, es posible mantener una relación de intimidad con Dios, una profunda vida interior, se atreve a insinuar Luisa. Cierto que se necesita una gran capacidad de abstracción, de aislamiento mental, difícil en la algarabía del ruido ambiental, pero posible. Vosotros que navegáis por internet, podéis encontrar personas famosas, hasta artistas y modelos de pasarela, que hablan de Dios en las discotecas y en los círculos donde se reúnen. Os recomiendo los CDs “Te puede pasar a ti”, de Gonzalo Altozano… También algunos de los testimonios de su libro “No es bueno que Dios esté solo”, pueden iluminar en este sentido…

A Francisco se le enciende la chispa en este momento y continúa: lo que estáis diciendo me recuerda lo que leí en un librito, de hace años, que me dejó “epaté” en mis juveniles años de confusión y perplejidad. Se titulaba “Buscando a Dios” y su autor era Guy de Larigaudie: cuenta la experiencia de un joven afortunado, en el más amplio sentido de la palabra, que mantenía una profunda vida interior en medio de las más bellas muchachas de Tahití y de otros parajes exóticos de este ancho mundo. Con sorpresa he descubierto que este librito, después de tantos años que salió a la luz, se puede bajar de internet. Lo recomiendo a jóvenes inquietos que dudan de la posibilidad de sumergirse en la oración, hasta en la contemplación, en medio de este mundo evasivo y alérgico a los valores del espíritu…

Me parece estupendo ese testimonio, Francisco, interrumpe Clara, pero no deja de ser algo aislado, fuera de lo normal, el caso de ese joven excepci0nal: no es precisamente ese ambiente de farándula, de las fiestas nocturnas ni de las playas exóticas lo más indicado para descubrir a Dios en nuestras vidas, ni para entablar una relación e intimidad con Él. Nuestra experiencia es mucho más sencilla y asequible a todo el mundo; tenemos además dos excepcionales maestros como son nuestros patronos Francisco y Clara. Ellos también proceden de la alta sociedad y participaron en los tiempos de juventud de las fiestas y de la vida fácil, pero un día descubren a Dios en lo sencillo, en lo cotidiano, en las maravillas de las criaturas… El Cántico de las Criaturas de Francisco es un modelo de oración contemplativa al alcance de todos. Basta abrir los ojos, la mente y el corazón y desentrañar el sentido profundo de la fe que nos lleva a descubrir a Dios en su obra creadora: “Alabado seas mi Señor, por la Hermana agua, por el Hermano sol y las estrellas y los ríos y las montañas…” ¿Hay algo más sencillo que eso..? Y podemos añadir, ampliando el sentido profundo de la presencia de Dios en todo: “Alabado seas mi Señor por los acontecimientos de cada día, por las dificultades y por los acontecimientos gozosos, por las dudas y por las luces que alumbran mi caminar, por la familia , por los amigos, por todas las personas que has puesto a mi lado…

Has estado inspirada, Clara, añade sonriente Luisa. Además, esa oración sencilla tiene honda base bíblica. Pablo, por ejemplo, en su carta a los fieles de Roma culpa a los escépticos y a los que todavía no han descubierto a Dios en sus vidas de no tener excusa para su increencia, porque Dios está patente a los ojos limpios de los que quieran ver. Dice así: “Porque lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista: Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde que el mundo es mundo, lo invisible de Dios, es decir, su eterno poder y su divinidad, resulta visible para el que reflexiona sobre sus obras, de modo que no tienen disculpa…”

Bueno…, continua Vicente, también el salmo que cantáis, con frecuencia, en las celebraciones gozosas expresa esta misma convicción: “Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que te ocupes de él…?

¡Pero habíamos venido para hablar de la importancia de la oración, sobre todo en este tiempo de cuaresma, y también para descubrir a Dios en los pobres, que es la especialidad de nuestra familia Vicenciana…!, añade pensativa Clara.

Ya veis, calma Luisa a Clara, cuando se habla desde el corazón, la mente puede desviarse fácilmente, pero no por eso dejan de cumplirse los objetivos iniciales: lo importante, en este caso, era descubrir la importancia de la oración en nuestra vida de cada día y eso se ha cumplido ampliamente. Queda resaltar que, en este tiempo de cuaresma, esta importancia se multiplica porque la cuaresma es una ocasión excepcional, ya que acompañamos a Jesús al acontecimiento culminante de su misión salvadora: el establecimiento de su Reino, que se proclama definitivamente con su muerte y su Resurrección. Hemos de prepararnos y tomar conciencia de nuestra participación y de nuestra responsabilidad en el establecimiento de este Reino, porque Él quiere contar con nosotros… Y no podemos estar a la altura de las circunstancias si no estamos íntimamente unidos a Él a través de la oración de cada día…

También queda otro aspecto importante de nuestra relación íntima con Dios, y es el descubrimiento del rostro de Jesús en los que sufren… El buen Dios me hizo esa gracia mientas estaba con vosotros y pone a nuestro alcance esa posibilidad a través de las obras de nuestras sanas tradiciones de familia. Pero eso lo dejamos para un próximo encuentro, ¿Os parece…?, concluye Vicente.

Parece lo más aconsejable, asienten Francisco y Clara, para no alargarnos demasiado.

Buenas noches, Vicente y Luisa… Gracias por vuestras sabías recomendaciones y por haber compartido con nosotros vuestra experiencia de vida…

Buenas noches, Francisco y Clara, gracias por vuestra confianza en nosotros, que os ha traído a hablar con nosotros… Continuad con vuestra ilusión… Y no os olvidéis de que no se puede seguir al Maestro en fidelidad completa si se descuida la oración de cada día.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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