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Jesús, constructor de la Paz desde la justicia y el amor. Tercera parte: El sentido de la Paz desde el núcleo central de su mensaje.

Jesús, constructor de la Paz desde la justicia y el amor. Tercera parte: El sentido de la Paz desde el núcleo central de su mensaje.

Hola, Vicente y Luisa, aquí estamos otra vez los latosos del otro día, María y Paco. ¿Nos recordáis?

Vaya que si os recordamos: formáis ya parte importante de nuestros coloquios diarios, porque representáis al núcleo selecto de jóvenes que se  cuestionan muchas cosas y buscan su propia identidad creyente más allá de los eslóganes callejeros de la sociedad de consumo…

Gracias por el piropo, Luisa, aunque no nos lo merecemos: somos unos jóvenes, del montón, con buena voluntad, eso sí, también con ganas de romper moldes estereotipados. Paco y yo os expusimos el otro día hasta donde habíamos llegado en nuestros diálogos del curso de inglés del verano pasado… Creemos que llegamos lejos, pero aún nos queda mucho trecho, intuimos, para llegar al sentido profundo de la Paz, desde las exigencias del mensaje profundo del Maestro. Queremos que hoy, desde vuestra experiencia de vida, que os llevó a construir oasis de paz en tiempos de miseria, desolación y de guerras, nos digáis  vuestros secretos…

Bueno, bueno, eso está bien, interrumpe Vicente con emoción contenida: está bien mirar alto, no arredrase ante metas que parecen imposibles. Jesús nos dice de mil maneras y en diferentes contextos que nada es imposible  para el  que cree y confía en El. También nos invita a cargar con su peso, que su carga es ligera y alivia al que a Él se acoge…

Menudo comienzo, Vicente, con palabras suaves, pero que meten miedo a cualquiera que no esté adentrado en las místicas evangélicas, masculla María…

Eso no es nada, mujer, corta Luisa: mayores cosas veréis, nos diría Jesús con palabras persuasivas… Vamos a reflexionar juntos con el evangelio en la mano…

Primero habrá que considerar algunos antecedentes del Antiguo Testamento, adelanta Vicente. Y prosigue: hay una ambivalencia del concepto de violencia en el Antiguo Testamento: por una parte se condena la violencia y por otra Yavé se presenta como vengador justiciero de su pueblo oprimido. El mismo Yavé aprueba y apoya la lucha de liberación de su pueblo y otros tipos de violencia encaminados  a hacer justicia  a los oprimidos…

¿Y eso cómo se entiende? Parece una flagrante contradicción con el mensaje de Jesús, que, por otra parte, nos dice que ha venido a dar cumplimiento a la ley, hasta la última tilde…, exclaman sorprendidos María y Paco.

No lo es tanto, amigos Paco y María, continua Vicente. Pensad que Dios es un buen pedagogo y no puede exigir, de pronto, todo el peso de la ley a sus seguidores, a los que se declaran por Él. Va poco a poco, a medida que  sus adeptos van comprendiendo  progresivamente el contenido renovado de su mensaje. Digamos  abiertamente que Dios condena  toda injusticia v¡olenta, pero lo hace por etapas, teniendo en cuenta la época en que vive su pueblo. Por otra parte el concepto de violencia está relacionado en la tradición bíblica al concepto de pecado. La violencia supone siempre la transgresión de una norma. En último término, la violencia es siempre fruto del pecado: suprimirla supone eliminar el pecado, convertirse interiormente…

Ya vamos aclarando un poco este embrollo tan complicado, sonríen satisfechos Paco  y María. Siempre hemos tenido dificultad  los jóvenes, sobre todo los más lanzados, en comprender a Jesús en su mensaje sobre la Paz. Por una parte nos parece un pusilánime, cuando nos aconseja que nos dejemos abofetear y que nos quiten lo nuestro y, por otra, nos parece un auténtico revolucionario, cuando insulta a los jefes corruptos del pueblo, llamándolos hipócritas y raza de víboras…

También dice que no  ha venido a traer a paz sino la guerra, a dividir las casas y las familias, a poner a uno enfrente del otro… Todo un lio, de verdad…

Cierto todo lo que decís, no me extraña que os hagáis un auténtico lio, continua Vicente. Pero esas alusiones al evangelio hay que situarlas en su contexto, en su sentido correcto y en las circunstancias ambientales concretas. También  el Nuevo Testamento  presenta una cierta ambivalencia del concepto de violencia. Por una parte condena la violencia y  exhorta a  no poner resistencia a ella: “A quien te hiere en una mejilla, nos dice Jesús, preséntale la otra…” Por otro lado exige  cierto tipo de violencia: “El Reino de los cielos padece violencia y sólo los violentos lo alcanzan”. El sentido de violencia aludido en estos textos es completamente distinto en uno y otro contexto. En el primero quiere decirnos Jesús que no podemos devolver mal por mal, diente por diente (rechaza la ley del talión); en el segundo nos advierte que es difícil alcanzar el Reino de los cielos y que solo los que se esfuerzan  o se hacen violencia contra sí mismos lo consiguen…

Todo esto que estás diciendo, Vicente, me recuerda tus  preciosas enseñanzas en las charlas de tus primeros tiempos en París, interviene  Luisa con decisión. El Nuevo Testamento, nos decías, supera con creces los ideales de justicia presentados por  el Antiguo Testamento. El evangelio pone el acento en el  amor al prójimo inmediato. Da prioridad a la conversión de las relaciones entre las personas, no al cambio de estructuras de la sociedad. De este modo se compaginan el amor a los pobres, que lanza al combate por la justicia, y el amor a los enemigos, que invita al combate por la reconciliación…

Gracias por recordármelo, Luisa: ya me había olvidado de que, alguna vez, inspirado por el espíritu, decía cosas tan bonitas como las que has citado, replica Vicente casi ruborizado…

Espoliados por la intervención de Luisa, María y Paco, nerviosos, empiezan a rebuscar sus apuntes tomados en los  diálogos  del curso de inglés del verano… Por fin exclaman con alborozo: ¡Nosotros también tenemos algo que decir sobre lo que estamos hablando! Algunos de los nuestros vinieron al curso de verano pero que muy bien pertrechados de citas de santos  y de documentos del Concilio Vaticano II… Escuchándoos comprendemos mejor lo que se dijo en nuestras reuniones. Escogemos algunas citas que nos parecen más significativas.

Adelante, adelante, les animan Luisa y Vicente: estamos  impacientes por escuchar esas citas.

Se adelanta María, diciendo: “La sola justificación del recurso a la guerra, afirma Santo Tomás, es el amor al prójimo oprimido”

Y el Vaticano II, en su Constitución Gaudium et Spes, continua Paco, sentencia que “Dada la fragilidad humana, herida por el pecado, el cuidado por la paz reclama de cada uno un constante dominio de sí mismo”

Metidos de lleno en el toma y daca de la violencia y la paz,  María y Paco van alternando las citas que tienen anotadas en sus respectivos cuadernos de apuntes.

“Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de extensas regiones junto con  sus habitantes, es un crimen  contra Dios y la humanidad, que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones”, afirma orgulloso Paco, citando de nuevo la G.S.

Sonríe maliciosamente María y continúa con la GS. “Sea lo que fuere de este sistema de disuasión, convénzanse los hombres de que la  carrera de armamentos, a la que acuden tantas naciones, no es camino seguro para  conservar firmemente la paz, y que el llamado equilibrio que de ella proviene no es la paz segura y auténtica”

Y en el párrafo siguiente de la GS, ratifica Paco, se afirma claramente: “Hay que declarar de nuevo que la carrera de armamentos es  la plaga más grave de  la humanidad y perjudica a los pobres de manera intolerable. Hay que temer seriamente que, si perdura, engendre todos los estragos funestos cuyos medios ya prepara”

Pablo VI no es menos contundente, sentencia María, cuando afirma sin titubeos: ”La paz no es posible si no se la considera como un deber. Debe estar en la conciencia de los hombres como una finalidad moral suprema”

Habéis estado brillantes, Paco y María: sí que trabajasteis de verdad el tema de la paz y la violencia en vuestro curso de verano de inglés en Godella… Nuestra felicitación más sincera. Pero,  como se haría demasiado tarde si continuamos estudiando el  tema desde la perspectiva del evangelio, ¿os parece que continuemos en nuestra próxima cita?

Nos parece perfecto,  asienten María y Paco: sería demasiado  prolijo; además supondría mezclar referencias bien distintas: una cosa es lo que dicen las personas pensantes, aunque sean santos, incluso aunque lo diga el concilio, y otra lo que emana directamente del mensaje de Jesús… Quizá hemos cortado el hilo de vuestro testimonio de vida fundamentado en el evangelio… La próxima vez tendremos más cuidado en  no interrumpiros…

Buenas tardes, Vicente y Luisa.

Buenas tardes, María y Paco.  Habéis estado brillantes… Continuad así de valientes y estudiosos.

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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