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Jesús, constructor de la Paz desde la justicia y el amor. Segunda parte: aproximación al sentido cristiano de la Paz

Jesús, constructor de la Paz desde la justicia y el amor. Segunda parte: aproximación al sentido cristiano de la Paz

Buenas tardes, Vicente y Luisa. Aquí estamos otra vez a daros la lata…

Buenos tardes, María y Paco. De darnos la lata, nada. Sabéis que es una gran alegría para nosotros compartir  inquietudes e ilusiones con vosotros y con todos lo jóvenes de la Familia. Ojalá hubiera más gente joven como vosotros que no se conforman con dejarse llevar por la corriente conformista y pasota de las masas…

Bueno, pues entonces continuemos. Por cierto, deciros que nuestros compañeros  de grupo apreciaron muchísimo vuestros puntos de vista y vuestras palabras de aliento, dice sonriente María.

Vamos a centrarnos ya en el tema de esta tarde, ¿no os parece?, Interviene Paco con sentido práctico…

Adelante, aseveran Vicente y Luisa, con gesto complacido, al ver a Paco tan entusiasta con el tema.

Durante muchas sesiones tratamos el tema de la Paz en el curso de inglés del verano pasado. Afortunadamente  pronto nos dimos cuenta, continúa María, de que era imprescindible aquilatar el sentido de los términos que entraban en el debate Y así convinimos en  precisar el sentido de los términos Violencia, Paz y Justicia.

Violencia en  sentido amplio, dijo alguno en el desarrollo del debate, es toda forma de control ejercido por un individuo o por un grupo. Hay, a su vez, diferentes tipos de control: violencia física o psicológica, terror, opresión difusa, represión interiorizada, presión de conformismo, inercia de consensos…

Está después la violencia estructural, continuaron otros, que “es la causa de la diferencia entre lo que podría ser y es realmente”. Es decir: “Violencia es todo lo que aumenta la distancia entre lo actualmente posible y lo actualmente realizado o que impide disminuir la distancia”.

Por otra parte, se dijo en el debate que la violencia puede ser intencionada y no intencionada, manifiesta o latente; puede ser igualmente directa o personal e indirecta o estructural y una y otra, a su vez, física o psicológica.

Pues sí que fuisteis finos en  precisar el sentido de  la violencia, intervienen, con cierto tono de sorpresa y admiración, Vicente y Luisa. Continuad, continuad…

Pasamos después, siguen María y Paco, a analizar el sentido de la Paz. Y todos estuvimos de acuerdo en afirmar que la Paz no es sólo ausencia de guerra, de violencia o de injusticia, sino que es mucho más que todo eso… La Paz es ante todo algo efectivo y positivo.  El sentido auténtico de la Paz  incluye la totalidad de los bienes que dan al ser humano la sensación o ilusión de plenitud  y de dicha…

Tampoco podemos aceptar del todo, dijeron otros, viejos conceptos de la paz… La Paz entendida como tranquilidad del orden, por ejemplo, es un concepto empobrecido y pasivo. Esta Paz puede ser el resultado de una cobarde resignación, de una imposición policial o dictatorial. La “pax romana”, la “paz colonial”  y tantas otras “paces” impuestas por regímenes más o menos opresores o dictatoriales no están lejos de estos ideales de paz y son, sin embargo, productos de opresión e injusticia…

La Paz tampoco es algo adquirido de una vez para siempre, añadieron otros, sino que es algo que hay que construir sin cesar. Es el resultado de la justicia. Es una abertura al futuro, una capacidad de adaptación…

En cuanto al  sentido auténtico de la Justicia, podríamos decir que es dar a cada uno lo que le es debido, aunque esto  que es debido no esté fijado por la costumbre o por la ley… , proclamaron algunos del grupo.

Finalmente llegamos a la conclusión consensuada de que Violencia, Justicia y Paz son conceptos que corresponden a realidades inter-relacionadas. La violencia quebranta la Paz y la Justicia; la Paz es fruto de la Justicia…

Al llegar a este punto se hace una pequeña pausa, mientras Vicente y Luisa, por un lado, y María y  Paco por otro, comentan y matizan los conceptos analizados…

Vicente y Luisa se congratulan por la fina sensibilidad mostrada por los contertulios hacia la Paz, construida sobre la Justicia.  Y así se lo hacen saber a María y Paco.

Pasados algunos minutos María prosigue del siguiente modo: a partir del análisis meticuloso sobre los conceptos básicos que hemos expuesto, el diálogo del grupo en las distintas reuniones discurrió sobre testimonios fehacientes, tendentes a confirmar las ideas expuestas.

María y Paco abren su blogs de apuntes y van diciendo alternativamente los testimonios más fuertes que fueron recogiendo a la largo de los distintos “Encuentros al atardecer”, que así se llaman las reuniones de reflexión en nuestros cursos de inglés del verano.

Mirad éstos, dice María complacida:”No se juega con la fuerza. No se juega con la Paz”.

“La Explosión de la violencia es siempre la señal de un fracaso”.

“Ilimitada e incontrolada, la violencia revolucionaria desemboca en el fracaso o degenera en la violencia estructural”

Polémicas pueden ser otras afirmaciones que se hicieron, continúa Paco, pero son para pensarlas en profundidad:

“Muchos jóvenes rehúyen el servicio de las armas no por razones filosóficas o religiosas, sino por razones políticas, incluso estratégicas… La no violencia ha salido del ámbito de las actitudes morales para entrar en la categoría de las opciones políticas…”

“No estoy seguro de que los hombres quieran la paz, pero sí de que aman la violencia. Pero dudo de que la violencia produzca la justicia y estoy cada vez más persuadido de que la paz, al menos hoy, es la condición de la justicia…”

Tengo aquí apuntado el testimonio de Soljenitsen, citado por uno de nuestro grupo, añade María. Aquí está íntegro, y aunque se refiera al siglo pasado bien podemos afirmarlo también del presente: “Nuestro siglo XX se ha revelado más cruel que los precedentes… Nuestro mundo está siempre desgarrado por las viejas emociones que datan de la época de las cavernas: el odio, la envidia, la hostilidad. Todo esto se cubre de oropeles especiales y enarbola, en el decurso de la marcha, seudónimos respetables como luchas de clases, conflictos de razas, movimientos de masas. El rechazo del compromiso se erige en principio teórico y es considerado como una virtud. Es un principio que exige millones de víctimas en el transcurso de interminables guerras civiles… La violencia se pasea victoriosamente a través del mundo, se preocupa cada vez menos de las leyes, a pesar de que su esterilidad haya quedado patente innumerables veces en la historia…”

Vicente y Luisa piden otra pausa para profundizar en el contenido de afirmaciones tan rotundas y contundentes. Aprovechan para invitar a la reflexión sobre el sentido de las Bienaventuranzas de  Jesús…

Sin dar tregua, Paco aporta otros apuntes tan impactantes o más que los anteriores. Y así continúa leyendo:

“La guerra es un pecado contra el que hay que luchar. La guerra es el pecado no solamente de un hombre solo sino de la sociedad entera..”

“La violencia encuentra su único refugio en la mentira, y la mentira su único apoyo en la  violencia. Todo hombre que ha escogido la violencia como medio debe inexorablemente elegir la mentira como regla…”

“Al principio, la violencia actúa a cielo abierto e  incluso con orgullo; Pero cuando se refuerza, cuando está firmemente establecida, siente que  el aire en torno a ella se enrarece y no puede sobrevivir sin penetrar en una bruma de mentiras, deformándola bajo palabras dulzonas. No siempre corta necesariamente los cuellos. Con más frecuencia exige solamente un acto de alianza con la mentira, una complicidad…”

“Cuando sea confundida la mentira, la violencia aparecerá en su desnudez y en su deformidad. La violencia entonces se desplomará…”

Chocante me pareció la cita que se hizo en una de nuestras tertulias de un un egregio enemigo del cristianismo, apostilló María. Creo que se citó a Nietzsche cuando se afirmaba lo siguiente: “La verdadera paz se apoya siempre sobre  la paz del espíritu y  del sentimiento, mientras que la paz armada… es un tormento del espíritu que desconfía del vecino, mitad por odio, mitad por miedo… Antes ser aniquilado que odiar y tener miedo, antes ser dos veces destruido que provocar el odio y el miedo…”

Impactante de  verdad, dijeron al unísono Vicente y Luisa, especialmente si viene de una persona tan alejada de nuestra concepción creyente. Pero no habéis dicho nada todavía respecto a  la violencia e injusticia estructural, conceptos tan importantes en la realidad que estáis viviendo en vuestra sociedad ambiental…

Cierto, Vicente y Luisa, se adelanta Paco a decir… Y sí que hablamos profusamente sobre estos problemas que tanto nos están acuciando en estos momentos… Aquí tengo algunas citas:

“La violencia puede cambiar quizá las estructuras, pero no mejorarlas…”

Pero María se adelanta a añadir algunas citas refrescantes que se acercan, y mucho, al sentido profético de la paz en la justicia y el amor. Aquí están gritando fuerte a nuestra conciencia cristiana. La primera es de San Justino. Hela aquí:

“Nosotros que estábamos saturados de guerras, de muertes y de desprecios, nosotros todos, en el  mundo entero, hemos cambiado nuestras armas, nuestras espadas por carretas, nuestros puñales por utensilios agrícolas… Nosotros que, en otros tiempos nos matábamos unos a otros, no sólo hemos renunciado a la guerra sino que, para no mentir ni engañar a nuestros jueces, morimos con alegría confesando a Cristo..”

Otro testimonio fuerte es de Pablo VI, dice Paco: “La paz no es posible si no se la considera como un deber. Debe estar en la conciencia de los hombres como una finalidad moral suprema…; la paz es ante todo una idea: La humanidad debe ser pacífica, es decir, unida, coherente, solidaria…”

Para concluir, continúa María, podríamos aportar el testimonio de un pensador francés experto en la materia: “Cualquiera que sea nuestra participación en las luchas sociales y políticas, dice Voillanme, debéis permanecer fieles al evangelio de las Bienaventuranzas, artesanos de la paz, dispuestos  a la reconciliación, sin odio en el corazón, inclinados a amar a nuestros enemigos y con valor suficiente como para rechazar toda violencia inútil y degradante…”

Buen final, efectivamente, dice Vicente, asintiendo  Luisa con la cabeza. Y añaden: os felicitamos por el buen trabajo realizado durante vuestro campamento de inglés el verano pasado. Habéis profundizado a fondo sobre el sentido cristiano de la Paz, que se basa fundamentalmente en la Justicia y el Amor sin fronteras proclamado por Jesús. Esperamos que en el próximo encuentro que nos habéis anunciado pondremos broche de oro a esta reflexión profunda sobre el auténtico mensaje de paz del Maestro…

Antes de poner punto  final a este diálogo abierto queremos señalar que el canto juega un papel muy importante en nuestros cursos  y acampadas de verano. Significado especial tuvo en este contexto de búsqueda de la Paz el “Himno a la Paz y la Amistad en tiempos de turbulencia”, que se encuentra en este mismo blog. Lo recomendamos vivamente a nuestros seguidores…

Buenas tardes, Vicente y Luisa. Nos vemos pronto de nuevo…

Buenas tardes, María y Paco… Esperamos vuestra llamada…

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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