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Feliz Cumpleaños, Vicente

Feliz Cumpleaños, Vicente

Quiero ser la primera, Vicente, en felicitarte, por eso te llamo tan temprano: son todavía las 6.30 de la mañana… Aunque para los horarios que acostumbrabais en San Lázaro, las 4 ó 5 de la mañana, es bastante tarde. Pero,  ya sabes, los tiempos han cambiado: las 7 de la mañana para los jóvenes de hoy, en  España, es bastante temprano. Algunos de nuestros jóvenes están ya a tu ventana para cantarte las “mañanicas” y “cumpleaños feliz”. Me llamaron anoche para preguntarme si las 7 de la mañana era una hora apropiada para  despertarte con  sus guitarras, violines y no sé  con cuantos instrumentos más. Quieren venir bien pertrechados, con toda su parafernalia juvenil…, y con su alegría renovada, después del encuentro de JMJ. Así que antes de que llegue todo el grupo, mi más cordial felicitación de cumpleaños y que cumplas muchos más, rodeado de tu numerosísima familia de hijos, nietos, viznietos y demás retoños… Hoy te dejo  a ti solito con toda esa tropa bullanguera. Ya hablaremos nosotros a solas y lo celebraremos de modo especial mañana, cuando estos jaleos del  cumple hayan acabado. Que no te mareen demasiado y que aciertes en tus consejos, como siempre lo haces…

Gracias,  Luisa, y reza para que la fiesta resulte bien y que, como me deseas, acierte una vez más con mis palabras de aliento y de orientación…

Buenos días, amigo Vicente, y “Feliz cumpleaños”. Gracias por asomarte a la ventana y por haber escuchado con tanto entusiasmo nuestra “aurora”, en este día grande de tu fiesta. Esperamos que te haya gustado nuestro canto, aunque nuestras voces no estaban del todo bien afinadas, con el frescor de la mañana y la resaca de anoche…, ya sabes… Pero nos ha traído aquí, tan tempranico, no sólo el deseo de transmitirte nuestra más cordial enhorabuena por tu cumple y las ganas enormes  que tenemos de darte las gracias por tanas finuras de amigo y de padre que tienes con nosotros, sino, sobre todo, las ansias que tenemos de escuchar tus sabios consejos,  tus orientaciones, tus vivencias… Sabemos que nos separa un abismo de tiempo, de circunstancias, de costumbres…, pero hay algo  permanente que no pasa en la vida: la manera de hacer frente a las dificultades del tiempo, desde la vivencia de  la fe, encarnada en la sociedad que nos toca vivir a cada uno. Y en eso, Vicente, eres un maestro consumado. La manera y, sobre todo, la valentía con que te enfrentaste a las dificultades de tu tiempo, todavía constituyen una guía, un punto de referencia, para hacer frente a nuestras  propias dificultades. ¡Ah! Y tus sueños, tus sueños todavía pueden ser nuestros sueños… Por eso hemos venido aquí, para charlar un rato contigo, para que nos contagies tus sueños… Así que dedícanos un rato, recorta, solo por hoy, tu recargada agenda… Sentémonos en redondel en ese rincón que hemos preparado para la ocasión…

Bueno, pues si me lo pedís con tanta insistencia, no tengo más remedio… Disculpad esta llamada que voy a hacer a la secretaría general de la Familia Vicenciana, en la Avenida que lleva mi nombre, para que cancelen algunas citas que tengo para hoy…  Ahora soy todo oídos. Contadme…

No esperábamos menos de ti, Vicente. Gracias por tu comprensión y amabilidad…

Como ves no somos muchos en este corro, pero sí que podemos decirte que representamos a muchos, no sólo de los jóvenes de JMV, sino de todas las ramas de la Familia Vicenciana. Hemos tenido ocasión de dialogar con todos ellos en nuestro encuentro de JMJ en Madrid. Para no hablar todos a la vez, como solemos, a veces, Nico (Nicolás) y Feli (Felicidad) seremos los portavoces. Ya hemos elaborado una agenda de temas

Pues adelante, Feli y Nico. Procurad no ser demasiado prolijos, que tenemos días y meses por delante: dejad algo para el próximo encuentro…

De acuerdo, Vicente, si nos pasamos, nos cortas… Por lo breve y en directo: ¿Cómo te las arreglaste,  Vicente, tú solito, al principio, para hacer  tantas cosas? Hemos ojeado tu historia y estamos asombrados, flipados decimos los jóvenes, al comprobar cómo pudiste llegar tan lejos: no hay rincón de pobrezas y miserias a donde no llegase tu alargada mano de caridad… Y eso que el listado de miserias y pobrezas de la sociedad de tu tiempo llena páginas enteras…

Bueno, Feli y Nico, estáis un poco equivocados: el afecto  que me tenéis os ha llevado a exagerar enormemente  mis méritos. Yo no he sido más que un pobre instrumento, un torpe instrumento que ha entorpecido la obra que el buen Dios quiso hacer por mi. Mis pecados y mi soberbia seguro que fueron un obstáculo serio para realizar los planes de Dios. Ya sabéis que mi infancia dejó bastante que desear: hasta me avergoncé de mi pobre padre porque era cojo… Después de joven, ¿Qué os puedo decir de mis tiempos de juventud que no sepáis? Fui un joven como vosotros ahora: a esta edad es muy fácil dejarse llevar de la fantasía, llenar la cabeza de ideas novelescas, inventar historias y contarlas como si fueran realidades, soñar con  puestos de trabajo seguro y con influencias… Supongo que de eso también estáis enterados… Así que no me vengáis con lisonjas halagadoras, que bien sabéis que no corresponden a la verdad…

No hemos querido obviar tu pasado más oscuro. Estamos enterados de todo esto que nos dices, pero no puedes ocultarnos la otra realidad: tus obras están ahí, como testigo clamoroso de tu vida entregada a los más pobres, como monumento indestructible a tu Caridad sin límites… Así que nuestra pregunta sigue en pie: ¿Cómo te las arreglaste para llegar tan lejos?

Eso son cosas de nuestro buen Dios. Él sabe muy bien jugar sus cartas, urdir sus trampas, conducir a la meta por caminos torcidos…. Eso sí, hay que saber  estar atento a sus llamadas y a sus presencias, a veces silenciosas e invisibles; así, sin darnos cuenta, entramos de lleno en sus planes… Eso no es mérito nuestro, sino obra de la sabiduría oculta de nuestro buen Dios… Sabéis que mis padres, humildes y de escasa cultura, me enseñaron a rezar… Varias veces al año, iba con ellos, desde mi más tierna infancia, a orar a la ermita más cercana… Sabéis también que fueron ellos los que me ensañaron a compartir lo que había en casa con los que llamaban a nuestra puerta pidiendo ayuda… Más de una vez entregué el bocata  que mi madre me había preparado para el día, mientras apacentaba el rebaño…

¿Y eso solo te bastó, Vicente, para llegar tan lejos? No nos lo podemos creer. Tu humildad te hace ocultar otros secretos. Eso que nos cuentas también lo hemos vivido la mayoría de nosotros en nuestras familias cristianas y, sin embargo, nos sentimos a años luz de tu sensibilidad y entrega a los pobres… Venga, dinos tus secretos mejor guardados…

A decir verdad, ni yo mismo me  explico lo que pasó en mi vida: entra dentro de los planes misteriosos de la divina Providencia. Quizá podemos hablar, de alguna manera, de las trampas o trucos que Dios nos pone en el  camino. Lo importante para nosotros es saber seguir el juego en el momento preciso. Para eso hay que estar atento, reflexionar, orar, abrir el corazón a Dios y decirle con decisión: aquí estoy, cuenta conmigo…, pero Tú sabes muy bien de que barro estoy  hecho, sin Ti nada soy ni nada puedo… Y aún esto es muy difícil, casi imposible, sin un empujón fuerte de Dios… Es lo que podemos llamar  el impulso irresistible, muy especial de Dios, en  la vida de cada uno…

Nos estás poniendo nerviosos, casi ansiosos  de escuchar de tus propios labios ese impulso fuerte de Dios en tu vida, ese golpe de timón que te hizo cambiar de rumbo, de forma irreversible… Perdona nuestra osadía y atrevimiento, déjanos decirte con palabras sonoras (quizá hasta mal sonantes para tu sensibilidad): ¿Qué te hizo cambiar tanto y tan de repente en tu vida, que te convirtió de un porquero en es estudiante avispado y ambicioso, de un joven vulgar y corriente, soñador de sueños de novela, al gran Santo del Gran Siglo? A lo mejor, si nos lo dices lisa y llanamente todavía estamos a tiempo de coger el mismo tren y seguir tus pasos, hechos cera blanda en manos de Dios…

Mira que sois persistentes, permitidme que os lo diga, impertinentes…Eso entra plenamente en los secretos de la intimidad más íntima de cada persona. Pero como hoy es un día tan especial voy a intentar aclararme con vosotros. Pero eso sí, a condición de que cada uno de vosotros entre en su más profundo yo y trate de descubrir si el buen Dios está llamando de una manera especial a su puerta. No lo dejéis pasar de largo, que no suelen repetirse estas llamadas tan especiales en la vida de las personas…

Os he hablado  de las trampas, de los trucos de Dios porque es el lenguaje que entendéis ahora. En mi tiempo hablaba de los caminos o planes de la Divina  Providencia… Pues ya sabéis lo que pasó: recién ordenado sacerdote, cuando todavía no me había despojado del todo de mis sueños  juveniles, después de un sermón pasional sobre la Caridad, me encuentro con aquella familia, sola, enferma, que se moría materialmente de hambre… La respuesta a esta emergencia por parte de aquella buena gente que escuchó mi sermón fue tal que desbordó todas las expectativas. Al día siguiente sobraban alimentos por todas partes en aquella casa destartalada… Comprendí que aquella había sido una respuesta excelente, pero precisaba una mejor planificación. Comprendí también, por una iluminación íntima, que Dios me había mirado a través de aquellas buenas gentes, me había sonreído y yo respondí a su mirada… Así de sencillo…: aquella respuesta a la llamada de Dios en aquel momento, fue el motor  arranque de esa enorme corriente de Caridad que vino después. Sin esa respuesta se habría frustrado la gran obra del Gran Santo, como queréis llamarlo, imitando a mis compatriotas chauvinistas o agradecidos, según se mire…

Ahora empezamos a comprender un poco: si se rompe un eslabón de la cadena, no hay por donde agarrarla… No digamos nada si falla el primer enganche de donde parte la cadena…

¡Vaya  que si habéis comprendido, Feli y Nico! Perfectamente, pero os falta ir más lejos. Por qué no os preguntáis, sin miedo, ¿y si Dios está llamando de una manera especial en estos momentos a alguno de nosotros  y no nos damos cuenta?  ¿Por qué no percibimos su mirada ni su sonrisa? ¿Cómo podemos percibir la mirada profunda de sus ojos, dejarnos seducir  por su sonrisa?

Vicente, nos están apasionando tus reflexiones, pero, para que ocultarte la verdad: nos da miedo, nos sentimos sin fuerza para llegar hasta el  final del túnel sin fondo de nuestra conciencia. Y por otra parte, creemos que es bastante con lo que hacemos: rezamos juntos y en privado, nos formamos en las reuniones de grupo, hacemos algún tipo de colaboración en proyectos sociales, tratamos de ser buenos cristianos, a nuestro modo, claro…  Por otra parte, tú sabes bien, por tu propia experiencia, que  un día, cuando pase esta crisis que nos atenaza, que algún día pasará, encontraremos trabajo, podremos disponer de unas comodidades razonables, viajar, viajar, y viajar, que nos apasiona; también nos apasiona crear  una familia, encontrar al chico o la chica de nuestros sueños… Por cierto, Vicente, aunque nadie nos ha informado, suponemos que tú también, como joven normal de tu tiempo, te cruzaste la mirada con alguna joven de tu Gascuña natal y te salieron los colores y sentiste un tilín especial dentro de ti, hasta hacer palpitar tu corazón a ritmo acelerado… Perdona la indiscreción…

Estáis hechos un verdadero torbellino, Feli y Nico. Pero creo que no habéis comprendido bien los caminos de Dios: Él no fuerza nunca la conciencia ni los impulsos del corazón, simplemente se insinúa, mira con especial ternura a los que
Él mismo escoge. Y con su mirada penetrante transforma el corazón y lo galvaniza contra riesgos y amenazas que llegan desde fuera… A su lado nadie se deja vencer por el miedo… Dios tiene muchas ofertas, y bien distintas, para cada uno: lo que importa es estar atentos, con los ojos y el corazón bien abiertos, para saber distinguir la oferta, es decir, los dones y gracias que Él tiene preparadas para cada uno de sus seguidores, en un momento determinado. Pero la decisión definitiva es tuya, y solamente tuya, de cada uno de vosotros… La diferencia, sin embargo, es grande, según la calidad de la respuesta. ¿Os acordáis de aquel joven rico que había guardado todos los mandamientos desde su más tierna infancia? La respuesta enterneció a Jesús: miró a aquel joven con cariño… Pero aquel joven perdió la gran oportunidad de su vida: el privilegio de pasar a ser uno de los íntimos del Maestro, siguiéndole despojado de los bienes de este mundo, en total desnudez y pobreza del corazón. Agachó la cabeza y marchó cabizbajo, dejando todavía más apenado el corazón del amigo que lo había invitado a ser su amigo del alma…

Todavía no entendemos bien, Vicente, lo que quieres decirnos: en esta ciencia del espíritu y del conocimiento de la voluntad de Dios para nosotros no andamos muy sagaces. ¿Quieres explicarte un poco mejor, para que te entendamos?

Vamos a ver si lo entendéis mejor con algunas comparaciones. Todo que habéis dicho que hacéis está perfecto: es responder a la llamada que Dios está haciendo a la mayoría de vosotros. Pero seguro que más de uno y una, en alguna ocasión de su vida, concretamente en este encuentro emocionante con el Papa, ha sentido un no sé qué, que le ha llevado a  interrogarse. ¿Por qué no puedo yo dedicar más tiempo a ayudar a los pobres, concretamente en el Cuerno de África, donde se mueren materialmente de hambre? ¿Por qué no intentar crear una nueva Comunidad de vida en JMV y acompañar a los nuestros en tierras de misión? Más aún, quizá alguno/a, al ver en Madrid a tantos sacerdotes y Hermanas, tan cargados de años, se ha dicho a sí mismo: pero que cara tengo, yo que me quejo tan fácilmente de la edad de nuestros curas y monjas y no tengo el valor de acompañarlos uniéndome a su gremio… Seguro que ellos y ellas en sus tiempos jóvenes tuvieron los mismos sentimientos y los mismos miedos que yo; seguro que cruzaron miradas emocionadas a su chica  y a su chico, pero fueron valientes y lo dejaron todo por seguir al Maestro en la intimidad de su corazón… ¿Lo que estos y estás han podido, por qué no voy a poderlo yo, si cuento con la fuerza transformadora del Amigo..? Pues bien, el haber tenido, aunque sea de soslayo, estos pensamientos alguna vez es señal inequívoca de que Dios, quizá, está llamando de  una manera especial a tu puerta. No lo dejéis pasar de largo. Y lo mismo que os digo a vosotros, jóvenes, repito  a cualquier miembro de las distintas ramas de la familia que habéis bautizado con mi con nombre de “Vicenciano” Cada uno debe responder a sus llamadas particulares, desde la fidelidad más exigente a la Buena Noticia del Maestro. Cada uno tiene que salir a los caminos de la vida, de su entorno particular, y proclamar esa Noticia transformante del evangelio. Todos los seguidores de Jesús estamos llamados a evangelizar, al menos desde el testimonio  coherente de nuestra vida.

Muy bonito, Vicente, pero todavía necesitamos algún testimonio vivo de alguien que haya vivido esta experiencia en propia carne, y que haya superado la prueba airosamente…

Me parece perfecto. Todavía sigue siendo cierto que las palabras mueven pero el ejemplo arrastra. No obstante, os digo que esto es solo un ejemplo, que cada uno debe arriesgarse a tomar la decisión adecuada, en el tiempo apropiado…Ante la duda, porque nadie es justo juez en causa propia, mejor es consultar a los expertos. Los tenéis a vuestro lado.  Lo que digo a continuación lo sé de buena tinta. Un buen amigo, que se llama Félix, por más señas,  me contó que él nunca quiso ser sacerdote: rechazaba esta idea desde su más tierna infancia; le encantaban las niñas y cuanto más guapas mejor. Un buen día, cuando todavía era un mocito, se cruzó con un buen cura paúl, que, sin saber por qué, le susurró al oído ¿y tú por qué no te vienes con nosotros? Aquellas sencillas palabras transformaron su corazón… Volvió a casa corriendo, y temblando de pies a cabeza, dijo a su madre que quería ser  como aquel misionero que le había robado el corazón… Y el final de la historia  es como la de cuentos de hadas, de final feliz: aquel mocito, alérgico a los curas, en sus tiempos mozos, es hoy un buen sacerdote, cargado de años eso sí, pero en plenitud de vida e ilusión. Solo espera el relevo de alguno de vosotros. Vosotros tenéis la palabra. Si escribís algún comentario en este blog, a lo mejor os contesta  personalmente…

Gracias, Vicente, has estado brillante…, hemos quedado encandilados… Pero te vemos un poco cansado y todavía te queda una larga jornada por delante. ¿Te parece que dejemos algo para la próxima reunión? No hemos hecho más que empezar con nuestra larga agenda de preguntas.

De nuevo, nuestra más cordial felicitación en el día de tu cumple… No dejes de tener muy presente en tus oraciones ante el buen Dios a esta Familia tuya que te quiere de verdad, aunque a veces no lo manifieste suficientemente

Buenos Días, Vicente. Nuestro mejores recuerdos a nuestra amiga Luisa.

Buenos días, Nico, Feli, grupo de JMV y Familia Vicenciana en general, a la que en estos momentos estáis representando. No dejéis de reflexionar sobre lo que hemos dialogado hoy

 

 

 

 

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Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

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