Menú

Celebremos la luz que nos da la vida

Celebremos la luz que nos da la vida

Una celebración de la luz para jóvenes inquietos

¡Hola, Luisa!

¡Hola, Vicente! Esta tarde de primavera, aunque el tiempo no nos acompaña, he querido reunirnos un poco antes de lo habitual porque me han llamado los de Feyda del norte, no sólo para recordarme lo de su aniversario en Salamanca, sino, sobre todo, para contarme una experiencia de la celebración de la luz, que a ellos les “mola” un montón… Esa es la palabra que ellos han empleado, ya sabes lo que son los jóvenes, les gusta usar su lenguaje…

Pero, Luisa, para eso no hace falta que me prepare a utilizar ese nuevo instrumento, “Skype”, creo que lo llamas… Podemos hablar con ellos por los medios ordinarios, como hemos hecho hasta ahora…

Bueno, pues es verdad, pero se empeñan en hablar con nosotros utilizando los medios más modernos, quieren ver nuestros rostros y el entorno que nos rodea. La técnica es la técnica y es para utilizarla, me dicen todo ufanos…

Pues a ver cómo nos las arreglamos, Luisa, yo no tengo idea de estos artilugios de la técnica. A este paso tendremos que pedirle a Pedro que organice un curso acelerado de todo esto, porque de lo contrario nos va a ser cada día más difícil comunicarnos con nuestros amigos de abajo…

Ellos nos ayudarán, no te preocupes, Vicente, parece que son muy expertos en todo eso: diría que parecen técnicos en la materia…

[stextbox id=”grey”]

Buenas tardes, Vicente y Luisa, somos Javi y Bego, de Bilbao, los que hemos enviado a Luisa el mensaje de que queríamos hablar con vosotros sobre una experiencia muy bonita de la Luz que hemos vivido en los cursos de Feyda durante muchos años… Queremos compartir con vosotros esta experiencia y que nos ayudéis a difundirla entre los grupos de jóvenes de la Familia Vicenciana. Estamos seguros de que les va gustar y, además, les va a ayudar a vivir más íntimamente el encuentro con Jesús, en esta Pascua y después, en los momentos importantes de sus vidas… Porque esta experiencia tiene de bueno que se puede revivir a lo largo del año, incluso a nivel individual, en nuestro cuarto, en circunstancias especiales… Perdonad que parezcamos un poco pedantes al insinuaros que queríamos hablaros a través del “SKYPE”, un sistema nuevo de los medios de comunicación, que nos permite vernos y escucharnos mientras hablamos, desde la distancia que sea…

[/stextbox]

Adelante, Luisa y yo somos todo oídos… ¡Caramba, si os estamos viendo! ¡Y también oímos perfectamente vuestras voces timbradas…! ¿Cómo es posible? ¿Qué habéis hecho? No lo entiendo…

[stextbox id=”grey”]

No te preocupes, Vicente, Luisa ha entendido muy bien nuestras explicaciones y, sin darte cuenta, ha puesto en práctica lo que le hemos dicho: ha ajustado bien los enchufes al ordenador y los auriculares a los oídos…, os habéis puesto enfrente de la pantalla del ordenador, nosotros hemos pinchado el OK y ya está, así de sencillo…Os vemos y os oímos perfectamente…Esperemos que no haya interferencias…Dejadnos ahora contar nuestra experiencia de la luz pascual; después vosotros, desde arriba, contagiáis a toda la familia juvenil vicenciana…

Empieza tú, Bego.

Va. Hay que tener en cuenta que esta celebración tan especial de la luz requiere un clima anterior de vida en grupo: haber vivido unos días juntos, conocerse unos a otros, estar en actitud de reflexión y de búsqueda de valores…

Cierto, Bego, pero no es menos importante, la ambientación y preparación inmediata. Los jóvenes que participen, normalmente mayores de 14 años, mejor de 15 para arriba, han de tener una cierta madurez espiritual, han de ser receptivos, capaces de controlar los miedos, las risas, los sentimientos explosivos…Pero también tienen que ser sensibles a lo emocional, a las vivencias íntimas, abiertos a comunicar sus sentimientos y sus emociones de forma controlada…

Me parece, Javi, que otro punto importante, antes de empezar la celebración, es la ambientación del local donde va a tener lugar la celebración, no necesariamente la capilla. Alguien, un grupito escogido, ha puesto mantas en el suelo para sentarse, estilo juvenil, en torno al Cirio Pascual, colocado estratégicamente en el centro de una cruz formada por velas pequeñas que no desparramen la cera en el suelo… La sala ha de estar con muy poca luz…Los jóvenes participantes entran despacito, en silencio absoluto, en actitud contemplativa…; y se sientan formando círculo en torno a la cruz, en la que emerge el Cirio Pascual… Una música escogida con mucho cuidado, melodía pura, puede ayudar a la reflexión contemplativa…

Déjame seguir, Bego… Es uno de los momentos importantes de la celebración. El que preside, adulto maduro, hombre o mujer, no necesariamente sacerdote o religiosa, explica que vamos a intentar vivir, desde una experiencia próxima, lo que significan realmente las tinieblas y la luz en nuestras vidas…Nunca hemos tenido una experiencia real de las tinieblas, porque hemos nacido en la era de la técnica, en la que la luz nos ha invadido por todas partes…Así pues, sigue diciendo el que preside, apagamos la luz de la sala, cerráis incluso los ojos; los que quieran pueden tumbarse en el suelo…Así. Así… Os imagináis perdidos en el infinito, no hay ni un resquicio de luz, ni se oye el viento, ni el canto de los pájaros, ni tengo donde agarrarme, intento caminar y no sé hacia donde voy…Contemplamos en silencio absoluto durante un rato nuestra nada en la oscuridad…

Continúo, Javi. Después de un rato de contemplación de la oscuridad, el que preside invita a expresar lo que cada uno está sintiendo en esos momentos, dejando un breve espacio entre intervención e intervención. Parece extraño, pero las palabras más frecuentes y repetidas son MIEDO, INSEGURIDAD, VACIO, SOLEDAD, PESO QUE ME APLASTA, NO SÉ DONDE ESTOY NI A DONDE VOY… En algunos casos de jóvenes con problemas importantes, si la oscuridad se prolonga un buen rato, alguno puede gritar: NO PUEDO MÁS, POR FAVOR DAD LA LUZ…En este clima y contexto, la conclusión del que preside es fácil: “PUES ESTO ERA EL MUNDO Y ÉRAMOS NOSOTROS ANTES DE QUE APARECIESE CRISTO EN EL MUNDO Y EN NUESTRAS PROPIAS VIDAS…Y esto es lo que quiere expresar la liturgia de la Vigilia Pascual al apagar todas las luces de la iglesia y del entorno…

Javi sigue… Una vez que se ha aclarado con fuerza expresiva el sentido de la tiniebla absoluta en la vida del ser humano, se enciende solamente el Cirio Pascual, y el presidente de la celebración invita a los participantes a fijar los ojos en esa luz tenue del Cirio, contemplándola, dejándose interrogar por ella…Una luz tan pequeña parece que ilumina toda la sala… Y otra vez, el que preside rompe el silencio expectante…: “DESPUÉS DE ESTA EXPERIENCIA DE TINIEBLA ABSOLUTA ¿QUÉ SENTIS AL CONTEMPLAR FIJAMENTE ESA LUZ TENUE DEL CIRIO PASCUAL? Dejad breves espacios, como antes, entre intervención e intervención”. Se miran unos a otros, interrogándose con la mirada. Una salta, por fin: “PAZ…” y siguen otras voces: “ALIVIO”,“TRANQUILIDAD”, “COMPAÑÍA”, “SERENIDAD”, “VEO, OS VEO”, “RELAX” “ME HAN QUITADO UN PESO QUE ME APLASTABA” “SERENIDAD”…

Bien, Javi, recuerda Bego: es el gran momento. El animador que dirige la celebración ha tenido que percibir los sentimientos y el clima que se respira en ese momento en la sala y ha de ser hábil para traducirlo de forma clara y vibrante al sentido profundo de lo que intentamos celebrar: LA APARICIÓN DE LA LUZ DE CRISTO EN LA TINIEBLA INQUIETANTE DE NUESTRA EXISTENCIA. Así pues el animador prosigue: “Veis, una luz aparentemente pequeña e insignificante, ha iluminado la sala, el mundo, nuestra vida, la realidad concreta que nos aplastaba en la oscuridad, que lo envolvía todo… Han desaparecido nuestros miedos, nuestras angustias, nuestra soledad, nuestras inseguridades y zozobras…Parece que toda la sala brilla… La luz de este pequeño Cirio es la Luz de Cristo Resucitado que nos da la vida, que cambia el sentido de percepción de nuestros ojos y de nuestros sentidos… Eso es precisamente lo que la liturgia de la Vigilia pascual quiere transmitirnos, cuando después de haber mantenido un momento a oscuras el templo y su entorno, de repente, se enciende el Cirio Pascual del fuego nuevo, símbolo del cuerpo muerto de Cristo que nace a una nueva vida, la vida plena, LA VIDA DEL CRISTO RESUCITADO.

Javi deja tomar aliento a Bego. Y prosigue. Es otro de los momentos cruciales de la celebración. El animador invita de nuevo a contemplar el misterio en silencio profundo. Y después de este breve silencio, pregunta enfáticamente: ¿Os acordáis que hacen los fieles cuando el sacerdote inicia la procesión hacia el centro del templo con el cirio encendido? Una vez que el sacerdote proclama, ¡LUZ DE CRISTO!, los fieles encienden sus velas del cirio y se pasan la luz unos a otros…Pues este gesto tan simple tiene un significado profundo. Intentemos interpretarlo…

Bego continúa. El animador distingue tres momentos o fases:

PRIMER MOMENTO:

Los que encienden su vela directamente del cirio son aquellos que han tenido alguna experiencia viva de Cristo en sus vidas. ¿Hay alguno de vosotros que quiera contarnos un momento especial en el que se sintió muy cerca de Cristo, de Dios…?

Silencio tenso, porque es difícil expresar públicamente esos momentos íntimos, irrepetibles…

Pero, por fin, alguien se decide: “Tengo un recuerdo muy especial de mi primera comunión…Sentí a Jesús muy dentro de mi…” Otro dice: “Yo recuerdo a un misionero que nos habló con mucho entusiasmo de su misión en África…Me impactó profundamente y nació en mí el deseo de ser misionero…” Otra añade: “Mi hermana estaba muy enferma, a punto de morirse, y mi abuela y mi madre, que son personas llenas de fe, me invitaron a rezar por ella… Lo hicieron de tal manera que sus palabras llegaron a lo más íntimo de mi misma…Quedé convencida de que la curación de mi hermana se debió a las oraciones de mi abuela y de mi madre…”

Pueden darse estos o parecidos testimonios…

El animador invitará a los que han hablado a encender sus velas del Cirio Pascual y a mantener sus velas en alto, como signo de la luz especial que se encendió un día en sus vidas…

SEGUNDO MOMENTO:

El segundo momento, continúa Javi, es más fácil de explicar, porque es más cercano a nuestra propia experiencia de cada día. A algunos les cuesta ver la presencia de Dios en sus vidas, hasta les da miedo, porque perciben a Dios como a alguien muy exigente e inalcanzable…En cambio

perciben algo muy especial en sus amigos y amigas, algo que les estimula positivamente, que les motiva a ser ellos mismos, a ser como sus amigos y amigas…Entonces el animador intenta ser persuasivo: “Seguramente, dice, algunos tienen miedo de sentirse cerca de Dios, pero han descubierto en sus amigos y amigas valores que les hace sentirse mejores, con ganas de ser como ellos y ellas… Os invito a ir a vuestros amigos y decirles con sencillez lo que sentís. Podéis decirles por ejemplo:

Gracias por tu comprensión hacia mí, por aceptarme como soy, sin ser severa conmigo…Mantén siempre encendida esa luz y comparte tu luz conmigo…”

La chica aludida va y enciende dos velas del Cirio Pascual, una para ella misma y otra para el amigo… Al entregarle la vela al amigo puede decirle estas o parecidas palabras: “Que la luz de Cristo brille siempre en nuestras vidas”.

Se dan un beso y se sientan en actitud contemplativa.

Después de unos días de convivencia y tratándose de adolescentes estos testimonios pueden ser muy ricos y estimulantes, pero corren el riesgo de ser excesivamente emotivos…El animador tendrá ben cuidado en que el clima sentimentaloide que puede crearse no supere los límites razonables… Introducirá de cuando en cuando frases del evangelio que estimulen a la auténtica amistad en el seguimiento de Jesús…

No prolongará demasiado esta fase…

TERCER MOMENTO:

Bego prosigue. El tercer momento, dice, tiene algún parecido con el segundo, pero parte de una realidad distinta. Hay personas que se sienten acomplejadas, que tienen la sensación de que no valen para nada, que sus vidas están vacías, que nadie les aprecia…¿Es así, de verdad?, pregunta el animador. ¿Por qué no vais a esas personas, que todavía tienen la vela apagada y les decís los valores que veis en ellos y en ellas?

De nuevo, silencio difícil…Pero, otra vez, alguien se levanta y va a uno o a una de estos acomplejados y les dice algo así: “Mira, Pili o Paco o Cecilia…No te das cuenta, pero tienes cosas estupendas: no hablas mucho, ni alardeas de nada, pero sabes estar siempre en donde tienes que estar, trabajadora incansable y silenciosa, echas siempre una mano a quien te la pide, sonríes levemente en señal de aprobación y de apoyo…Me encanta tu manera de ser callada…Te traigo esta vela encendida para que descubras las luces que hay en ti y no tengas miedo en compartirlas con los demás…Que brille nuestra luz en nuestro entorno y en el mundo…” Le entrega la luz, se dan un beso y se sientan en actitud contemplativa…

Este tercer momento corre los mismos riesgos que el anterior, por eso el animador tendrá buen cuidado en evitarlos, elevando el sentido profundo de estos testimonios…

Pasado un tiempo prudencial, entre una hora y hora y media, según el número de participantes y la calidad humana y espiritual de los mismos, el animador invita a llevar las velas encendidas y a colocarlas en forma de cruz en torno al Cirio Pascual, como estaban al principio de la celebración. Después añade estas o parecidas palabras: “Contemplad ahora el Cirio y la Cruz resplandeciente. La luz del Cirio parecía iluminar toda la sala y disipar todas nuestras tinieblas. Ahora es distinto, nuestras luces se han unido a su luz y formamos todos la Cruz Gloriosa. La luz que ilumina ahora la sala ha adquirido una nueva dimensión. La luz del Cirio es la luz de Cristo, es Jesús mismo Resucitado; esas velas encendidas, colocadas en torno al Cirio en forma de cruz, son nuestras vidas llamadas a ser testigos de la presencia de Dios entre los hombres. Él nos da nueva vida y nos invita a ser portadores de su luz, testigos de la Nueva Vida inaugurada hoy, el día en que contemplamos la Resurrección de Cristo. Él se fía de nosotros, confía en nosotros: nosotros no podemos fallarle… Contemplad esa cruz gloriosa, ese Cristo Resucitado. Orad intensamente y pedidle que este momento no termine, que esa luz encendida hoy en nuestras vidas no se apague…

Después de un momento intenso de oración personal, que puede prolongarse a discreción, el que preside invita a los asistentes a retirarse en silencio, llevándose una de las velas, previamente apagadas. Les motiva para que en los momentos difíciles en que puedan encontrase recuerden este momento, incluso traten de reproducirlo en la intimidad de sus habitaciones…

Hola, Vicente y Luisa, ¿todavía, estáis ahí? Sí, ya os vemos…Nosotros, Bego y yo, ya hemos terminado de contaros nuestra experiencia de la celebración de la Luz en los cursos de verano de Feyda,…Por el silencio que habéis guardado durante nuestra exposición, nos parece que os ha parecido interesante…

[/stextbox]

Más que interesante, Javi y Bego, nos ha parecido impactante. Y habéis contado vuestra experiencia de una manera clara y persuasiva… Cierto que todo esto, a nosotros que lo vemos con ojos de hace tantos años, nos parece un poco extraño, pero entendemos que vosotros, jóvenes de hoy, que estáis inmersos en ideas y experiencias nuevas, lo viváis con intensidad y entusiasmo…

[stextbox id=”grey”]

Gracias por vuestra paciencia y comprensión, Vicente y Luisa. Os decimos de verdad que esta celebración de la luz, que vivimos hace muchos años en los cursos Feyda de verano, aún no la hemos olvidado. Algunos amigos de nuestro tiempo nos dicen que esta celebración es el mejor recuerdo que tienen de su paso por Feyda…

[/stextbox]

Lo tenemos en cuenta, Javi y Bego, vamos a animar a los nuestros a reciclarse en este tipo de celebraciones litúrgicas o paralitúrgicas. Todavía podemos encontrar algún paúl, alguna Hija de la Caridad, incluso algún seglar adulto de la Familia Vicenciana, capaces de atreverse con este tipo de celebraciones para jóvenes inquietos como vosotros.

[stextbox id=”grey”]

Gracias, Vicente y Luisa, por vuestra colaboración. Contamos con vosotros y con vuestro apoyo inestimable.

[/stextbox]

Buenas tardes, Javi y Bego.

[stextbox id=”grey”]

Buenas tardes, Vicente y Luisa

[/stextbox]

1 comentario

  1. anahi

    Genial la presentación, ayuda mucho a los jóvenes a convivir con lo oscuro y lo brillante, teniendo como único referente la persona de Cristo

    Responder

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Sobre mí

Soy Félix Villafranca, un misionero de la Congregación de la Misión que actualmente reside en Albacete (España).

Bienvenido a mi blog... aquí encontrarás mis reflexiones y experiencias durante más de 50 años como feliz sacerdote.

Comentarios recientes

Calendario

septiembre 2018
L M X J V S D
« Ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Archivos